jueves 9 de abril de 2020
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CELEBRIDADES | 19-02-2020 13:46

Marley y Flor Peña, juntos, hablaron de cómo es la relación entre sus hijos

El conductor y la actriz se reunieron en Pinamar para celebrar su amistad en una producción para CARAS. Galería de fotos

Se observan y se miden. Las miradas fijas de uno hacia el otro son efímeras, no alcanzan a durar ni medio minuto. Y continúa cada uno jugando solos, con sus juguetes, a pocos metros de distancia. “Es rarísimo lo que pasa actualmente entre ellos. A diferencia de lo que esperábamos, cuando los juntamos hay una disputa por tener los dos el mismo juguete y no terminan de sociabilizar completamente”, cuenta Alejandro “Marley” Wiebe (49) sobre la relación de Mirko (2) y Felipe (2), el hijo de Florencia Peña (45). “Cuando le dije a ‘Feli’ que veníamos a la casa de Marley a jugar y hacer fotos, me dijo: ¡‘Mirko, no’! Tienen sólo 15 días de diferencia de edad y se llevan mal… ahora no se pueden ni ver la verdad. Y es gracioso que nos pase esto cuando nosotros somos tan amigos”, dice por su parte la actriz de “Cabaret”. “Con Flor creemos que tiene que ver con que hasta los 3 años los bebés juegan más solos, en forma paralela. Seguramente más adelante cuando no estemos tan pendientes de su relación, van a entablar naturalmente una amistad. Se van a reír cuando sean más grandes y le contemos estas cosas”, explica el conductor de “El Muro Infernal (Telefé)” a dos años de la primera producción que ambos hicieron para CARAS con sus bebés en la misma casa de Marley, en Pinamar. Y Florencia agrega entre risas: “O se seguirán llevando como el cul…”.

Por lo pronto, a los dos les gusta y une el fútbol…

Marley: Sí, el día que estaban en el jardín con la pelota les explicamos que tenían que pasársela y, por momentos, lo entendían aunque siempre que uno tenía el balón el otro también lo quería. Mirko ve una pelota y quiere patearla y gritar gol. Es fanático del fútbol y los autos. No es algo que se lo hayamos impuesto, solo eligió esas preferencias. Y si es feliz a mí me da lo mismo que juegue con una pelota o una barbie.

Florencia: Sí se reconocen pero por ahora no tienen mucho feeling. Mirko tiene un carácter más extrovertido, Felipe es más introvertido y observador aunque también tiene personalidad fuerte. Por eso, quizás, suelen ignorarse. Separados están acostumbrados a ser los reyes de cada casa y cuando se juntan se espejan, compiten y chocan. Pero es cuestión de tiempo hasta que crezcan y se conozcan más. No hemos podido lograr que compartan algún juego. Es bien de loser que nuestros hijos se lleven mal. Con “Ale” nos reímos porque sabemos que están en una edad donde juegan más solos y más adelante naturalmente se llevarán mejor.

¿Cómo definirían bien la personalidad de cada uno?

M.: Mirko manifiesta todo hacia afuera... habla muchísimo y siempre dice algo nuevo. Ahora está con el “ok” y levanta mal el dedo hasta que se da cuenta que tiene que alzar el pulgar. Es un niño risueño y feliz. Desde que se levanta, está de buen humor y canta todo el día. Dice frases enteras y los números en castellano, inglés y alemán. Me sorprende lo rápido que aprende porque nadie se lo enseñó. Lo escucha una vez en televisión y enseguida aprende las canciones enteras de los dibujitos, ya sea en español o en inglés. El tema “El auto de papá” lo sabe de memoria y le gusta usar su ritmo con la letra de otras canciones. El otro día cantó “Arroz con leche” con la melodía de “El auto de papá” y te mira y se ríe ya que es consciente de ese cruce de canciones que hace. También se sabe las letras, dice: “Esta es la p de papá o la m de Mirko”. A mi mamá sólo la llama “oma”, que es abuela en alemán. Ella es descendiente de alemanes y cuando hablan por teléfono: le dice: “¡Hola oma!” El otro día escuchó al hijo de mi prima decirle a ella: “Mami” y pensó que se llamaba así y empezó a decile: “Mami” pero le explicamos que no se llama así. Ahora es muy chico para contarle bien su historia y todo el proceso por el cual él nació pero cuando se dé el momento y me lo pida, se lo contaré.

F.: “Feli” es muy sensible como mi hijo mayor Tomás Otero (16). Y a su vez es gracioso y lúdico como mi hijo del medio, Juan Otero (10): hace todo el tiempo personajes, le encanta imitar tonos de voces... Seguramente hay algo en sus genes que heredó de mí. Felipe y Mirko son de una generación avanzada, moderna. “Feli” es una luz, mueve y saca lo que quiere del celular y televisión. Ahora ama el dibujito tren Roca

En cuanto a los límites, ¿Les cuesta ponérselos?

M.: Sí, pero trato de ponérselos. Él al que más prueba es a mí, entonces se empieza a reír cuando sabe que está haciendo algo mal. Me mira de costado y sonríe. Y a veces me cuesta porque me puede su cara desafiándome. Pero sé que no me tengo que reír más en ese momento. Mi hermano “Ricky” o mi primo Fernando son los que más le ponen límites. A veces agarra la computadora, quiere tocar todo el teclado y ahí le decimos que no puede hacer eso. En cuanto a la alimentación, me hace caso: come sano y variado. Quiere todo lo que comemos nosotros. Le gustan mucho la carne, las milanesas, el asado y el pescado. Pero también come frutas y verduras. Ahora está fascinado con las rabas que comimos en la costa.

F.: No me cuesta, pero se los pongo a mi manera y siempre me funcionó: yo no castigo a mis hijos, mis límites son explicando... hablando todo. Aunque en casa el que le pone más límites es mi pareja, Ramiro Ponce de León (46).

Difunden una crianza con libertad...

M.: Sí, lo crío con total libertad pero con respeto hacia el otro. Quiero que él haga siempre lo que le genere felicidad, en eso no tengo límites. Lo amo demasiado para que algo me moleste de él. Lo educo para que sea un chico con valores, que respete siempre al otro. Me voy a ocupar fuertemente para que sea una persona buena que trate bien a las mujeres. Aún me asombran los casos de femicidios que hay en el país y estoy convencido de que todo parte de la educación que uno recibe de chico. Si los niños ven agresión de chicos, luego repiten esas acciones. Él jamás va a ver una agresión mía porque soy una persona inofensiva pero igual voy a inculcarle el respeto y el gracias siempre.

F.: Lo educo con el ejemplo. Más allá de lo que les diga a mis hijos, ellos ven una madre luchadora, trabajadora y libre, que hace lo que le gusta y es una mujer empoderada. Supongo que “Ale” (Marley) al ser hombre buscará en las mujeres de su vida, que son muchas, el ejemplo para que Mirko luego las respete. Está buenísimo que los padres criemos a nuestros hijos con la conciencia del respeto hacia las mujeres. Yo también quiero que mis varones sean respetuosos con las mujeres.

Este año sus hijos empiezan el jardín de dos años...

F.: Sí, Felipe este año empieza el jardín de dos en “Risas de la tierra”. Es una escuela musical donde también fue Juan: al ser los dos de libra son muy parecidos. Después va a ir a la Escuela Del Sol, que también tiene una vertiente artística. Y, por otro lado, estudiará Inglés para reforzar el idioma. Me gusta que mis hijos vayan a escuelas más progre, donde hablen más del individuo y de lo que quieren ser. En eso somos distintos con Marley: él es más alemán y tiene un pensamiento más de derecha y yo, de izquierda.

M.: Sí, cuando volvamos del viaje con “Por el mundo”, donde nos vamos en abril por tres meses, empezará el jardín. Ahora está yendo a una colonia y le encanta: ahí en contraposición a lo que sucede con Felipe, sí sociabiliza y juega naturalmente con otros chicos. Quizás porque no estamos detrás suyo para que lo haga. Quiero que dentro de sus posibilidades, por ser un bebé conocido, tenga una vida y relaciones lo más normal posible. A su vez, le voy a poner una huerta en casa para que aprenda a cultivar y tenga la responsabilidad de regar y ver crecer la planta. A él gusta mucho el contacto con la naturaleza: en Pinamar, le encantaba meterse al mar y que le diese la ola en la cara, teníamos que agarrarlo para que no se vaya muy lejos. También Mirko está en una edad donde él elige cuándo sacarse fotos. Y me encanta que ya pueda tomar las riendas de algunas cosas. Cuando le digo que papá se va a trabajar al canal para filmar “El Muro Infernal” y que me tiene que esperar, comprende el concepto. Me sorprende que sólo tenga dos años y ya lo entienda.

¿Cuáles son sus deseos de 2020?

M.: Salud para Mirko, lo único que me importa es que él esté bien y feliz. Quiero que sea un niño con un proyecto de vida y un círculo social sano, en las antípodas de esos jóvenes acusados de la cruel y lamentable muerte de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell. No puedo creer cómo los jóvenes se pueden arruinar en un segundo su vida y la de una familia entera. Me encargaré especialmente de educarlo para que sepa elegir bien sus amistades y forma de comportarse con respeto hacia los otros.

F.:También deseo salud, amor y felicidad para mis hijos, mi familia y todos. Ojalá podamos aprender de todo lo que nos pasa y encontrar la forma de ser felices sin molestar a nadie.

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Naiara Vecchio

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