domingo 5 de julio de 2020
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REALEZA | 14-05-2020 12:04

La angustia de William por la Reina Isabel II y Carlos de Inglaterra

“Temo que se muera mi abuela y que mi padre se vuelva loco” expresó el heredero de la corona Galería de fotos

El sabe de estrictos protocolos, de normas, de eventos sociales y de peleas de corona pero aunque de niño debió afrontar el inmenso dolor de perder a su madre, Lady Di, el príncipe William (37) dejó muy claro que no está preparado para la muerte de ningún miembro más de su familia. Y que la sola idea de que esto pueda suceder, lo sume en una gran preocupación que está muy cerca de la depresión. Por eso está dispuesto a colaborar en todo lo concerniente a la salud inglesa en esta dura batalla que están librando contra el COVID 19  y con este fin hace unos días inauguró un hospital de emergencias que fue construido en sólo 8 días en un complejo de exposiciones de Birmingham. Pero ninguna de estas acciones benéficas y solidarias que está realizando junto a su esposa, la duquesa de Cambridge Kate Middleton (37), le parecen suficientes. Su angustia se centra, primero en su padre, el príncipe Carlos (71), y con mayor fuerza en sus abuelos, la reina Isabel II (94)  y el rey consorte Felipe de Edimburgo (98). En su preocupación, William hasta se animó a dejar en segundo plano a su progenitor, de quien dijo que a esta altura de su revolucionada vida ha enfrentado cosas muy fuertes y siempre ha sabido salir adelante. “Tengo que admitir que al principio estuve preocupado por mi padre. Con la edad que tiene entra en el perfil de una persona de bastante riesgo…  Y encima ha tenido muchas infecciones de pecho, resfriados, cosas así a lo largo de los años… Aunque también pensé, si alguien va a poder vencer esto, va a ser él. Y así fue. Tuvo mucha suerte, como siempre en su vida, y superó rápidamente los síntomas leves que presentó. El está acostumbrado a lidiar con cosas más pesadas…”, admitió el príncipe en públicas declaraciones. Pero al hablar de la fortaleza física de su padre fue un paso más adelante y sorprendió al decir que en lo que respecta a él no le preocupa tanto lo corporal sino como lo mental. “Mucha gente no necesariamente habrá pensado en su salud mental para siempre. Y de repente, este entorno en el que nos encontramos los alcanza bastante rápido. Creo que lo más importante es hablar. Pienso que siempre se subestima cuánto se puede hablar… Mi padre está acostumbrado a sus diarias caminatas y actividades al aire libre y lo más difícil para él fue tener que dejar de trabajar y no poder salir más ni a tomar un poco de aire freso. ¡Este encierro obligado lo va a volver loco..!” 

   Durante la entrevista también confesó que todas las vidas que se está cobrando este virus lo hicieron comprender que no importan los status, las coronas, los cetros, ni “la sangre azul de sus venas”… Ya que a la hora de enfermarse el COVID 19 no hace diferencias, frente a él, “Todos no somos más que cuerpos para infectar”. Conmovido y sensibilizado por una realidad que enfrenta el mundo, William se mostró como jamás el pueblo había visto a un miembro de la Casa Real Inglesa, en la que está prohibido desnudar los sentimientos. Y debió censurar alguna lágrima que amenazó salir de sus ojos a la hora de volver a abrir su corazón hablando de la gran angustia que siente por el futuro de sus abuelos. Isabel II y Felipe (quien se retiró de la vida pública en agosto de 2017), cumplieron los 72 años de casados y hoy viven en total aislamiento en Wood Farm en el castillo de Sandringham, en Nortfolk.  “Obviamente pienso mucho en mis abuelos, que están en la edad muy avanzada, y estamos haciendo todo lo posible para asegurarnos de que estén aislados y protegerlos. Tienen 93 y 98 años y eso me preocupa. ¿Qué va a pasar? ¿Qué les sucederá a las personas perdidas y vulnerables y a las personas de alto riesgo que tendrán que aislarse potencialmente por bastante tiempo y cómo será el impacto que tendrá en ellos y en las familias de todo el país..?”, repitió William visiblemente emocionado frente a la cámara de la BBC.  

   Lo cierto es que el príncipe de un día para el otro debió ponerse el país al hombro y enfrentar solo todos los problemas. Su abuela, aislada y confinada (en Inglaterra ya dicen que jamás volverá al trono y que terminará abdicando, medida que ya debería haber tomado) y con el fantasma de la muerte acechándola, su padre aislado y a un paso de la “locura” como dio a entender, su hermano Harry (35) cada vez más lejos la Familia Real, viviendo en Los Angeles y sin poder ayudarlo en este duro momento. El príncipe está solo para hacer frente a todas las angustias de los Windsor y es Kate la única que le puede brindar un poco de contención.

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Gaby Balzaretti

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