martes 24 de mayo del 2022
REALEZA 25-03-2022 20:52

El llanto de Máxima en su visita a un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam

La monarca asistió a estos refugios y no pudo evitar llorar con las historias de los niños que huyeron del horror de la guerra. Galería de fotosGalería de fotos

Simpática, con una sonrisa siempre iluminando su rostro. Amable, con el gesto y la palabra justa en el momento indicado. Fiel a su esencia y a sus creencias. Excelente madre e incondicional compañera del rey Guillermo de Holanda (54). C o r o n a d a c o m o m o n a r c a consorte de los Países Bajos y como la “royal más fashion” del mundo. Pero Máxima Zorreguieta (50) ha demostrado ser mucho más.

Su pasión solidaria ya también la ha llevado a sumar una nueva corona a su historia. Mucho más que sus outfit, considerados por algunos como algo superficial pero para ella una manera más de apoyar e incentivar la industria de la moda holandesa, ya no es ninguna novedad verla cambiar su acostumbrada sonrisa por un rostro preocupado, con una mueca de angustia y hasta descubrir más de una lágrima corriendo por sus mejillas.

El llanto de Máxima en su visita un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam
El llanto de Máxima en su visita un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam. Foto: Guacamouly.com

No ocultó su llanto durante las inundaciones que cubrieron algunas ciudades de Holanda al hablar con la gente que lo había perdido todo bajo el agua y tampoco lo hizo al escuchar atentamente el drama de una mujer enferma que se acercaba a contarle su mal. También mostró su espíritu solidario en más de una oportunidad visitando asilos de ancianos, sentándose a contarles historias y hasta cocinando algo para ellos. En otra oportunidad la vimos lijando maderas, limpiando graneros con el rastrillo y alimentando animales de las granjas que están atravesando duros momentos económicos. También se la pudo observar cosiendo prendas junto a mujeres de centros de voluntarios para gente carenciada.

El llanto de Máxima en su visita un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam
El llanto de Máxima en su visita un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam. Foto: Guacamouly.com

Rompiendo el férreo protocolo real nunca ocultó sus sentimientos ni sintió temor o vergüenza en mostrar públicamente su dolor. Y, precisamente, fue esa auténtica sensibilidad la que la llevó a conquistar el incondicional amor que hoy le prodiga el pueblo holandés. Y ahora, desde los primeros e indiscriminados ataques de Rusia al territorio de Ucrania, Máxima se ha mostrado muy preocupada con la situación de la gente y triste con las noticias que recibe día a día. Por eso ya se hizo habitual su visita a algunos de los tantos centros que Holanda habilitó para recibir a los refugiados que huyen del horror que h o y d o m i n a s u t i e r r a . Considerado el mayor éxodo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que ya afectó a más de tres millones de personas.

El llanto de Máxima en su visita un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam
El llanto de Máxima en su visita un centro para refugiados de Ucrania en Ámsterdam. Foto: Guacamouly.com

“Esta gente sólo busca paz y tranquilidad para ellos y sus hijos…”, expresó la Reina conteniendo las lágrimas tal como muestran las imágenes de Guacamouly.com.

Junto a un experto equipo de la Cruz Roja y personal del ejército holandés, la esposa del rey Guillermo hizo un silencioso homenaje llegando al RAI Convention Center de Amsterdam, vestida con los colores de la bandera de Ucrania. Lució un conjunto de pantalón y chaqueta en amarillo mostaza del diseñador Edouard Vermeulen de la casa Natan, que completó con un abrigo azul de la misma firma y un bolso estampado de Rough Studio.

El mensaje de amor que intentó dar con su outfit fue muy significativo ya que el abrigo lo llevó hace poco su hija, la princesa Amalia (18), en la celebración del Día del Rey. Pero lejos de dar alguna importancia más a su look, la monarca se dedicó a hablar con cada uno de los refugiados y escuchar atentamente sus historias rompiendo, como siempre, el protocolo al abrazarlos y darles un beso luego de oir cómo habían huído de las bombas y perdido todas sus pertenencias. Así, una vez más, Máxima mostró su faceta más humana y solidaria interesándose también por los pasos que sigue cada refugiado al llegar al centro, donde se les realiza un chequeo médico, reciben alimentos y ropa

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