jueves 21 de noviembre de 2019
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ACTUALIDAD | 25-06-2018 22:01

Cáncer de mama: el diagnóstico que llevó al fallecimiento de Eugenia Laprida

"Geñi" tenía 34 años y desde hacía más de dos luchaba contra esta enfermedad, que afecta al 12% de la población femenina. Galería de fotos

Eugenia Laprida tenía 34 años y desde hacía más de dos había recibido un diagnóstico de cáncer de mama. Si bien esta enfermedad suele afectar en su mayoría a mujeres de entre 40 a 75 años, pueden aparecer casos en mujeres más jóvenes.

 Tras haber recibido hace más de dos años un diagnóstico de cáncer de mama, "Geñi", de 34 años, la hija mayor de la Trilliza de Oro María Eugenia Fernández Rousse, falleció el lunes por la mañana en el Hospital Alemán.

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La joven era artista plástica, madre de dos hijos y esposa del arquitecto César Bustos, había sido operada previamente y tratada con quimioterapia por esta enfermedad, pero tres meses atrás le habían detectado tres tumores en la cabeza, motivo por el cual permanecía internada.

El doctor Federico Coló, expresidente de las Sociedad Argentina de Mastología y director del Instituto Alexander Fleming, explicó que el cáncer de mama afecta mayoritariamente a mujeres de entre 40 a 75 años y el promedio de edad en el cual más se presenta es a los 65 años, aunque pueden aparecer casos en mujeres más jóvenes.

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“Se calcula que una de cada ocho mujeres desarrollará la enfermedad a lo largo de su vida, lo que equivale al 12,5% de la población femenina, por lo que es el tipo de cáncer más frecuente entre ellas”, indicó Coló para luego agregar que la incidencia en el país es de 71 por cada 100.000 mujeres.

Esto significa que se producen cerca de 19.000 nuevos casos cada año y, de ese total, el 75% no posee antecedentes familiares. Y si bien, cerca de 5.000 mujeres fallecen anualmente por la enfermedad, si se detecta precozmente, posee tasas de curación superiores al 90%. El objetivo, entonces, es diagnosticar tumores no palpables menores a un centímetro. En ese sentido, realizarse los controles pertinentes es fundamental.

El doctor Antonio Lorusso, director médico de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC), explicó que en el país, “tanto la Sociedad Argentina de Mastología, LALCEC y otras asociaciones recomiendan realizarse este estudio partir de los 40 años, de manera anual”. Aunque un médico puede consultar a una mujer sus antecedentes familiares e indicar una mamografía a partir de los 35. Por otra parte está la ecografía mamaria, un método complementario que no reemplaza a la mamografía, pero sí detecta lesiones.

Lorusso, quien es también profesor titular de Ginecología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que las chances de presentar la enfermedad aumentan con los años, es decir, que una de cada 8 mujeres de 85 años podría presentarla, mientras que en las jóvenes de 25 los casos son uno en 20.000. Por otra parte, aclaró que existen algunos tumores más agresivos que otros y que en los de mejor pronóstico, en estadios iniciales pueden resolverse con procedimientos quirúrgicos sencillos, sin necesidad de quimioterapia.

A su turno, Coló especificó que cuando una mujer joven consulta a una edad previa a los 40 años, por lo general “lo hace por un nódulo palpable”. Y si bien en la mayoría de los casos estas lesiones se tratan de fibroadenomas benignos, un mínimo porcentaje de ellas pueden tratarse de un cáncer de mama triple negativo (para receptores de estrógeno, receptores de progesterona y para HER2), un tumor de rápido crecimiento. “En manos inexpertas, un cáncer triple negativo puede confundirse con una lesión benigna ya que tiene bordes netos, y de ese modo retrasar el diagnóstico. Pero con una ecografía mamaria confiable, se detecta con eficacia, ya que este tumor es más vascularizado que un fibroadenoma. Por ese motivo, es fundamental la consulta con el mastólogo”, aclaró.

Los controles periódicos reciben el nombre de prevención secundaria. Pero según detalló Lorusso, existen medidas de prevención primaria para disminuir el riesgo de cáncer, que son ni más ni menos que adoptar hábitos saludables. “Ellos son no fumar, llevar una alimentación sana, mantener un peso saludable (no aumentar muchos kilos y después bajarlos), no tener sobrepeso ni obesidad, comer legumbres, frutas, verduras, evitar las bebidas azucaradas, las harinas procesadas y las carnes rojas en abundancia”, enumeró.

Por último, el director médico de LALCEC insistió en que como el diagnóstico produce un gran impacto en las mujeres, es necesario que reciban contención de la familia y el entorno, el médico tratante, y en ocasiones, el psicooncólogo, todos pilares a la hora de afrontar un tratamiento.

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