Mariana Schettini recordó su historia de amor con Piero: una cita en Florencia, tres horas de angustia y un reencuentro de película
La viuda del cantautor contó detalles sobre el vínculo que sostuvieron.
Mariana Schettini compartió en Instagram un recuerdo de su historia de amor con Piero, acompañado por cinco fotografías de un viaje a Italia en 1995. La publicación apareció pocas semanas después de la muerte del cantautor, ocurrida el 7 de octubre de 2026, a los 81 años. Una cita que parecía sencilla terminó convirtiéndose en una espera angustiante, según relató la artista al reconstruir aquella experiencia.
El relato recuperó una época en la que los encuentros se organizaban mediante llamadas a teléfonos fijos y mapas de papel, sin herramientas para comunicar un retraso sobre la marcha. Una estación ferroviaria, una fecha y un horario eran las únicas referencias que habían acordado, pero algo salió mal durante el trayecto. La protagonista explicó cómo pasó de la ilusión por volver a verlo a considerar que el plan había fracasado.
Mariana Schettini y Piero: la cita en Florencia que casi termina en un desencuentro
En 1995, Mariana Schettini recorría Europa con siete compañeras de estudio, tras egresar de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. El itinerario comenzó con un congreso en La Coruña, España, siguió por distintos países e incluyó la Bienal de Venecia antes de llegar a Florencia. Su currículum confirma que había obtenido el título de profesora nacional de Pintura en 1994.
Una de las postales que Mariana Schettini compartió de su viaje por Italia en 1995.
Por aquellos días, él estaba en Milán con Juan, su hijo de una relación anterior, cuando decidieron reunirse en la ciudad toscana. El punto elegido fue la estación Santa Maria Novella, donde debían encontrarse en un momento preciso, establecido a distancia. No existía una conversación por mensajes que permitiera revisar la ubicación ni advertir que el recorrido se estaba complicando; todo dependía de cumplir lo pactado y encontrarse en el lugar.
Ella llegó puntualmente, pero ninguno de los viajeros apareció. Primero pasó una hora, luego la segunda y finalmente se cumplieron tres, sin una llamada que aclarara el motivo de la demora. En algún momento pensó que podía haberse equivocado de terminal, aunque descartó esa explicación: estaba convencida de haber entendido bien las indicaciones. La incertidumbre creció a medida que el lugar seguía sin ofrecer ninguna respuesta.
La preocupación se convirtió en una sensación física que describió como un frío intenso, casi febril, sumado al temor de quedarse sin verlo a miles de kilómetros de su casa. Resignada, decidió volver al hotel y emprendió el camino hacia la salida, cuando sintió que alguien le tocaba suavemente la espalda. Al darse vuelta lo encontró agitado y sonriente: él la había visto desde lejos y corrió por los andenes para alcanzarla.
Mariana Schettini y Piero posaron sonrientes durante su recorrido por Italia.
El viaje de Piero y Mariana Schettini después del inesperado reencuentro
Piero había llegado tarde debido a que ambos se equivocaron de tren, según explicó Mariana Schettini en el posteo. El error les impidió cumplir el horario acordado y, en una época sin celulares, dar aviso de lo que sucedía. Ella describió el instante del reencuentro con una comparación muy precisa: "Fue una escena digna de telenovela", escribió sobre la carrera que evitó que se marchara.
Resuelto el malentendido, todavía faltaba organizar el alojamiento para pasar la noche. El joven terminó en una humilde pensión estudiantil con las siete compañeras del grupo, una solución que la autora contó con naturalidad y sin extenderse en explicaciones. Ella y el cantante, por su parte, buscaron un lugar para estar juntos, de modo que aquella jornada siguió con un arreglo improvisado que hoy aparece entre los detalles más divertidos de la anécdota.
Al día siguiente tomaron rumbo a Asís y visitaron la basílica de San Francisco. Allí contemplaron los frescos que ella identificó con Giotto, una parada vinculada al recorrido cultural que había motivado parte del viaje. En su evocación habló además de la fragilidad de esas pinturas y de los movimientos de la tierra que obligan a conservarlas con cuidado, una observación relacionada con su formación en artes visuales.
La pareja protagonizó una divertida fotografía junto a una estructura de piedra.
Las fotografías que acompañan el texto muestran distintas postales de esa etapa de la pareja. En una imagen está sentada sobre un muro, alejada de dos hombres que conversan; en otra posan abrazados en una calle transitada. La selección incluye un primer plano de ambos, con él usando anteojos, y una toma más descontracturada ante una estructura de piedra, donde los dos hacen gestos divertidos hacia la cámara.
La relación había comenzado alrededor de 1990 y se extendió durante décadas. Fueron padres de Giuliano y Fiorella, quienes nacieron años más tarde, y construyeron una vida familiar que mantuvieron mayormente lejos de la exposición mediática. La docente desarrolló, al mismo tiempo, una trayectoria propia en investigación y producción cultural, además de su actividad en las aulas, con proyectos que abarcaron diferentes disciplinas creativas.
Entre los recuerdos rescatados hay una fotografía de carácter singular: el músico posa delante de una pared con la inscripción "TI AMO", escrita en grandes letras rojas. Se lo ve con remera clara, pantalón corto y una riñonera oscura, frente a una fachada marcada por el paso del tiempo. Esa imagen se diferencia de los retratos compartidos porque lo muestra solo, con la declaración en italiano a sus pies.
El cantautor posó frente a una pared con una declaración de amor escrita en grandes letras rojas.
Mariana Schettini cerró el recuerdo de Piero con una frase que deja abierta la posibilidad de continuar su historia: "La tercera vendrá en otro relato". Más de treinta años separan la cita en Florencia de estas imágenes compartidas tras su fallecimiento, y el episodio conserva los detalles que ella eligió contar: tres horas de incertidumbre, una carrera por los andenes y un encuentro que finalmente pudo concretarse.
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