María Fernanda Callejón y Ricky Diotto vendieron la casa de la discordia para saldar una deuda millonaria (redes)
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Tras años de conflicto, María Fernanda Callejón y Ricky Diotto vendieron la casa y perdieron todo

Tras años de disputa judicial, económica y mediática, María Fernanda Callejón y Ricky Diotto lograron finalmente vender la propiedad que habían adquirido juntos pero que se transformó en un problema legal y financiero.

Después de meses de versiones cruzadas, reclamos judiciales y tensión mediática, María Fernanda Callejón y Ricky Diotto finalmente lograron desprenderse de la propiedad que compartieron y que terminó convirtiéndose en el símbolo más visible de su conflictiva separación. La casa, ubicada en zona norte y adquirida durante la relación, fue vendida para cancelar una deuda millonaria que se había vuelto imposible de sostener. 

La propiedad de la discordia

La vivienda había sido comprada con un crédito hipotecario UVA a 30 años, una modalidad que en su momento parecía accesible pero que, con el paso del tiempo y la inflación, terminó convirtiéndose en una carga asfixiante. Tras la ruptura, las diferencias sobre quién debía hacerse cargo de las cuotas y cómo administrar el inmueble generaron un espiral de incumplimientos y deudas acumuladas. Con el conflicto ya instalado en la Justicia y sin acuerdos sólidos entre ambas partes, la única salida posible fue vender. 

La casa que terminó siendo un problema financiero

Lo que en su momento fue presentado como el hogar familiar terminó siendo el epicentro de una disputa económica y legal. La deuda creció con el correr de los meses debido a los intereses y la actualización del crédito, y la falta de consenso complicó aún más el panorama. Mientras tanto, el inmueble permanecía hipotecado y bajo la lupa judicial, lo que impedía cualquier resolución rápida.

Fuentes cercanas al caso aseguran que la venta fue una decisión inevitable. No se trató de una operación celebrada, sino de una medida necesaria para evitar que la situación se agravara aún más. El dinero obtenido fue destinado casi en su totalidad a cancelar el crédito pendiente y levantar la hipoteca.

Un cierre económico que abre una nueva etapa personal

Tras concretarse la venta, María Fernanda Callejón decidió avanzar también con un gesto simbólico: comenzó a vender muebles y objetos de la casa a través de WhatsApp. Camas, sillones, mesas y distintos artículos fueron ofrecidos a conocidos y contactos cercanos. La movida llamó la atención y generó comentarios en el mundo del espectáculo, pero para la actriz fue, según su entorno, una manera práctica de reorganizar su vida tras la mudanza.

María Fernanda Callejón y Ricky Diotto, en tiempos en que la casa de zona norte era el proyecto familiar que hoy quedó atrás.

Hoy, con la deuda saldada y la casa vendida, ambos deben enfocarse en reorganizar sus caminos por separado, manteniendo el vínculo que los une como padres. Para María Fernanda Callejón y Ricky Diotto, la venta de la llamada “casa de la discordia” no implicó ganancias ni celebraciones, pero sí la posibilidad de cerrar definitivamente un capítulo que estuvo marcado por el desgaste económico y personal.

BR

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