lunes 17 de junio del 2024

El arte del “Bien Decir”

¿Qué te cuentas de tus experiencias? Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Viajemos en el tiempo haciendo un recorrido por todas nuestras experiencias, aplicando zoom a cada momento y deteniéndonos a describir lo que nos pasó y aún nos pasa:

¿Qué contamos? ¿Cómo lo contamos? ¿En dónde ponemos el foco? ¿Qué nos genera contarlo? ¿Qué palabras utilizamos? ¿Con qué tono de voz? ¿Qué corporalidad acompaña nuestra historia? ¿Qué sensaciones y emociones sentimos cuando hablamos o traemos ese momento/experiencia a nuestra mente?

Son infinitos los resultados, sea lo que sea que hayamos vivido vienen sensaciones agradables y de las otras…no tan agradables.

Entonces… ¿De qué depende lo que sentimos al recordar?

Solemos empezar el relato con frases como “mira lo que me pasó…”; “mira lo que me hizo…”; “no sabes lo que me pasó…”; “qué difícil…”; “tengo un día...”, .etc.

Empezamos el cuento diciéndonos estas frases dando por sentado que lo que sigue es algo “no tan bueno”. Nos resulta muy fácil hacer catarsis, criticar situaciones, personas y echar culpas.

Todo ese relato nos impacta y nos genera un sinfín de incomodidades internas. Podemos observar cómo se manifiesta en nosotros, por ejemplo, a través de sensaciones como angustia, enojo, dolores corporales, desgano, tristeza, energía baja, entre otras.

Si nos tomamos el tiempo de observar ese relato en detalle, palabra por palabra, lo que nos genera, y si nos abrimos a la posibilidad de hacerle cambios y a jugar a SER escritores de ese cuento, podríamos intervenir en esa historia y hacerle las modificaciones para disminuir ese impacto incómodo.

La conversación -con otros y con nosotros- es la herramienta más extraordinaria para transformar nuestra vida. Intervenir en nuestro diálogo interno nos dispone a estados internos más amables, a cuentos más amorosos, a volvernos más compasivos con las personas y a aprender a aceptar las situaciones que tuvimos que atravesar.

No podemos cambiar los hechos y lo que nos sucedió; sí está en nuestro poder cambiar el “cómo” nos lo contamos.

Podemos empezar a entrenarnos en “Bendecir” las experiencias, practicar el arte del Buen decir y soltar el Mal decir de las historias. Así, observando qué genera el cambio de palabras, podemos dejar de lado aquellas que tengan una connotación negativa y sustituirlas por expresiones más optimistas.

La buena noticia es que la programación neurolingüística nos permite poner en práctica el arte del “Buen decir”.

El desafío es encontrar las palabras adecuadas para ese cuento que te genera el Bienestar que estás buscando sin cambiar lo que hayas vivido. Aplica para lo que te pasó, para lo que estés transitando y para lo que vayas a experimentar en el futuro.

 

Ana Paula Arce

Senior Coach Profesional

Trainer en PNL y Wellness

 

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