Cada semana, en mi consultorio, recibo personas que llegan buscando ayuda después de un mal resultado. Labios deformados, asimetrías, inflamaciones que no ceden, productos de dudosa procedencia.La pregunta es simple, pero fundamental: ¿quién te inyecta la cara?
En los últimos años, la medicina estética creció de forma exponencial. Pero junto con ese crecimiento también aparecieron atajos: personas sin matrícula habilitante, sin formación médica, aplicando sustancias que no están aprobadas o usando técnicas incorrectas. También proliferaron los cursos cortos que prometen “inyecciones fáciles” sin la anatomía, el diagnóstico y la experiencia necesarios.
Lo que inyectamos no es solo un producto. Es conocimiento, anatomía, criterio y responsabilidad. Detrás de cada tratamiento debería haber una evaluación médica, una historia clínica, y una mirada profesional que priorice tu seguridad y tu identidad.
Hoy, lamentablemente, abundan los espacios que parecen “despachos de jeringas”: ofertas de rellenos al paso, promociones que prometen resultados milagrosos, estéticas sin habilitación. El riesgo no está solo en el producto, sino en la ausencia de criterio. Porque un rostro no se rellena: se interpreta.
Un profesional bien formado entiende que cada cara tiene una armonía única. Sabe que la belleza no está en cambiar rasgos, sino en realzar proporciones, devolver equilibrio, acompañar procesos naturales. Y, sobre todo, sabe decir que no cuando algo no conviene.
En mi práctica, siempre busco resultados sutiles, coherentes y naturales. Que te veas mejor, pero que nadie sepa bien por qué. Que tus rasgos sigan siendo tuyos, solo más descansados, más luminosos, más armónicos.
Por eso, antes de decidir a quién confiás tu rostro, te dejo algunos consejos simples:
- Verificá que sea médico con matrícula habilitante.
- Preguntá qué producto vas a inyectarte.
- Elegí un espacio médico, no un salón improvisado.
- Evitá las modas pasajeras; los labios XXL o los pómulos de caricatura
Cuidar tu rostro es una inversión en salud, en autoestima y en coherencia. La medicina estética bien ejercida tiene la capacidad de acompañarte, no de cambiarte.
La próxima vez que pienses en un tratamiento, hacé esta pausa y preguntate:
¿quién me va a inyectar la cara?
Porque la diferencia entre un resultado natural y uninesteticismopuede estar, literalmente, en esas manos.
Dra. Dalila Di Sarno – — Médica especialista en medicina estética regenerativa
M.P. 119.562 M.N. 171.457
@dradalidisarno
Quién es Viviana Fein, la fiscal procesada por adulterar la escena de la muerte de Nisman
Tendencia nails: uñas cortas, el clásico que regresa una y otra vez
Clara Darín mostró la vida de sus padres en España: las flores de Ricardo Darín, la vergüenza de Florencia Bas y un nuevo amor en la familia