lunes 03 de octubre del 2022

Rita Alvarez Picó Autora de “La llave: Mi clave para la magia”

Al encuentro con la FELICIDAD. Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Esta palabra debe ser, por lejos, la más buscada y la menos encontrada. De ella han hablado filósofos, artistas, poetas y gente sin muchas pretensiones. Pero todos, sin excepción, rebuscan, escarban, sueñan y se ufanan de conocer algún secreto que los aproxime, al menos, a su huella. Solemos decir que es inalcanzable, que tenemos que conformamos con probar apenas un poquito de ella, porque decimos que no es eterna, que apenas podemos aspirar a rozarla unos instantes para luego añorar su recuerdo.

Muchas veces me pregunto si esa felicidad que definimos con tanta simpleza en una palabra no será más bien un estado interno tan bien guardado bajo siete llaves que adopta diferentes disfraces para pasar desapercibida y que solo los merecedores puedan dar con ella. Cuando pienso en abstracto sobre la felicidad se me parece mas bien a un estado de paz, de calma, de equilibrio, de disfrute con lo que es. Antes asociaba la felicidad con la euforia y sin embargo, en este momento de mi vida me encuentro mas bien conectada con una felicidad de bajo perfil que se cuela por indistintos momentos de mi vida, y no siempre surge en la alegría. Nunca antes me hubiera imaginado que del llanto también emerge ella, tan serena, tan sutil, tan invisible que es prácticamente imperceptible.

Estoy aprendiendo a encontrarla en los instantes más efímeros, en las situaciones más banales, en algunos gestos que para otros pasan inadvertidos, en palabras fugaces, en señales que tal vez no tengan más sentido que el que yo quiera otorgarles.

Lo que más me impacta es una nueva idea que ha brotado desde mis profundidades en una meditación con la cara de frente al sol. En el silencio comprendí una verdad que se volvió muy cierta para mí. Los humanos estamos siempre a la espera o a la conquista de obtener algo para ser felices. Pensamos que tiene que haber algún suceso intermediario: lograr un objetivo, cumplir una meta, conseguir lo que quiero. Da igual si eso se trata de algo personal, interpersonal, laboral o lo que sea. Y esa es la trampa: creer que entre la felicidad y yo hay un intermediario. No. Definitivamente no. Aprender a ser feliz con lo que es, sería el gran desafío de cada uno de nosotros como ser individual. Solo si logramos aceptar lo que está sucediendo ahora, tal cual es, sin intentar modificarlo, torcerlo a nuestro favor, mutarlo, evitarlo y oponernos….entonces sí podríamos ser capaces de tomar consciencia de que de allí claramente la felicidad surgirá con tanta naturalidad como el agua en una cascada.

Todo es un tema de enfoque. Desde donde enfoque veré una cosa o la otra. En aquello que me enfoque, se volverá más evidente. Es mi mirada la que determina lo que significa lo que vivo. Tal vez este sea el tiempo perfecto para pausar y decidir desde dónde y hacia dónde enfocar nuestra mirada.

 

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