Gladys Florimonte habló del complicado momento económico que le toca vivir debido a la pandemia de coronavirus y confesó que debió vender todo para poder llevar adelante su vida.
Florimonte decidió dejar su departamento en Capital para sobrellevar la cuarentena inicial en su casa en un country en los suburbios de Villa Carlos Paz.
"Amo estar en Córdoba, acá tengo mi casa y tuve también que quedarme a arreglarla un poco porque los inquilinos anteriores no fueron muy cuidadosos. Se fueron y me quedé a arreglar todo. ¿Qué iba a hacer encerrada en el departamento de Buenos Aires? Para cagarme de hambre allá, prefiero cagarme de hambre acá y por lo menos tengo aire puro y libre", comenzó diciendo la actriz.
"La puedo pilotear pero porque hace tres años que no me tomo vacaciones. Y te digo que necesitaba un descanso pero no me tomé ni un solo día. Desde que laburé con (Jorge) Lanata para acá, ahorré todo lo que trabajé para este momento", aseguró Gladys Florimonte.
"Yo no viajé a ningún lado y cuando fui a lo de Santiago del Moro, gané una buena guita y lo transformé en dólares porque mi idea era ir a ver a la Virgen de Guadalupe pero no pude viajar. Ahorré todo, laburé y dentro de todo pude pilotearla. Soy austera y tuve que vender un auto y una camioneta", reveló.
“Me tuve que achicar. Ahora ando en un autito de mierda pero no me importa eso porque cuando volvamos al ruedo y a la normalidad, con laburo sé que puedo volver a comprar una camioneta como la que tenía. No me calienta tener el mejor auto. Sale mucha guita el seguro del auto y la obra social; ya ahí tengo un gasto importante. Antes tenía seguros contra todo riesgo y ahora no tengo nada; tuve que bajar todo", se sinceró Gladys Florimonte en un mano a mano con la Revista Pronto.
"Tenía tres tarjetas, hoy tengo dos y estoy tratando de cancelar la segunda para quedarme solo con una. Tuve que pagar multas del auto, deudas y hoy tengo solo para sobrevivir. Vivo al día, pago la obra social y como. Nada más que eso porque no tengo lujos. Ni siquiera ropa me compro", sostuvo la humorista.
“A los que no tienen, de ninguna manera les cobraría un peso. Si nosotros nos debemos al público. No me parece mal que algunos compañeros cobren los saludos porque es agotador: no es que hacés un video y listo; todo el tiempo te están pidiendo. No sé de dónde sacan el teléfono, pero hasta por WhatsApp me piden saludos. Algunos ni siquiera los contesto porque me rompen bastante las pelotas”, finalizó.
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