viernes 17 de enero de 2020
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ESPECTáCULOS | 17-11-2019 16:25

Dalia Gutmann abre las puertas de su pintoresca casa de Colegiales

La pionera de Stand-Up femenino cuenta los secretos para seguir enamorada de Sebastián Wainraich tras 19 años. Galería de fotos

La decoración de su casa del barrio de Colegiales exhibe tantos colores como su vida. Ella lo explica definiéndose como una mujer “variopinta”.“Creo en que todo es relativo. No hay verdades absolutas, todo está lleno de sutilezas y detalles”, le confiesa Dalia Gutmann(41) a CARAS, cuando explica que no es tan “Open Mind” como muchos la consideran, aunque tampoco podría etiquetarse como una mujer conservadora. “Mi familia me pone en eje. Estar con mis hijos —Kiara (12) y Federico (7)— y mi marido —Sebastián Wainraich (45)— es algo que disfruto y necesito. Aunque siempre me preguntan sobre el Poliamor, le dedico gran parte de la vida a la familia y a mi laburo. Ahora hay como ‘otra cabeza’, no me parece mal si una pareja lo practica, pero yo no lo hago”, explica la humorista y locutora que está en pareja con Wainraich desde hace 19 años.

Dalia Gutmann está de festejo, porque en su carrera se producirá un hito muy importante. Tras 9 años, 500 funciones y la asistencia de más de 150 mil espectadores, el 15 y 16 de noviembre despide su icónica obra “Cosa de Minas” en el teatro Opera Orbis. “Hago Stand-Up desde hace 15 años, pero hace 9 que presento este show que nació con el espíritu de mostrar a las mujeres desde otro lugar del que generalmente nos ubicaban. Tenía ganas de mostrar a la mujer más verdadera. Este espectáculo creció mucho y ahora lo estoy despidiendo con una gran fiesta y muchas sorpresas—dice Gutmann, que intenta explicar porqué su unipersonal de humor tiene tanta vigencia—. Percibo que las mujeres que vienen a verlo sienten alivio. Nos divertimos y hacemos causa común. Lo más lindo que me dicen es que se van queriéndose más. Sirve como para amigarse más con quien es uno y no estar ‘careteando’”, agrega quien además es conductora de “Animadas”, programa para la mujer que emite la TV Pública.

Dalia habla y hace reír. También fuera del contexto de su trabajo. Y cuando se le pregunta cuál es la clave de su humor, enseguida responde: “Transformo en algo humorístico las cosas que me hicieron sufrir muchísimo. Aunque fuera de la ficción también soy muy malhumorada y culposa, lo cual es una mezcla horrible. Quizá te digo algo espantoso y después siento una culpa tremenda. La paso doblemente mal porque hago sentir mal al otro y me siento mal yo. Tengo momentos de mucho mal humor y generalmente se me van durmiendo, gritando o comiendo”, confiesa.

Y en tiempos de “Amor Líquido” y efímero, Gutmann no tiene problema en compartir sus secretos para mantener intacto el vínculo amoroso con Sebastián, el también exitoso comediante, actor y conductor de televisión y radio. “Tengo una personalidad que sostiene vínculos. Hasta me encuentro con las mismas amigas del jardín de infantes. El punto es que me gusta profundizar. Me parece que lo interesante ocurre cuando pasan los años. Te vas dando cuenta de más cosas. Si te tuviera que decir un secreto, algo que sé que funciona, me parece que para que un vínculo sea sano te tiene que re importar que el otro esté feliz. Además creo que entre Sebas y yo hay una admiración mutua, y entre nosotros funciona bien el concepto de estar en las buenas y en las malas. Los dos hemos pasado por cosas tristes, y es bueno ver que el otro está ahí, que te acompaña. Es importante saber que somos del mismo equipo”, afirma.

Dalia fue moza, preceptora y telefonista antes de recibirse de locutora y empezar como notera en el noticiero de Canal 9. Más tarde se convirtió en pioneras del Stand-Up femenino en la Argentina. Acaba de sacar su tercer libro, llamado “Tengo Algo para Decir (Conversaciones con mi Cabeza)”. Y para ella, el paso del tiempo también es relativo. “Con los años aprendí es a ser más saludable. Una cuando es pendeja se cree que es inmortal: fumás, chupás. Después llegás a los 40 y hay un montón de cosas que no comés porque te caen pésimo. Obviamente que a mí me encantaría ser bellísima, pero no estoy dispuesta a hacer locuras por conseguirlo. La lucha para que no se note tu edad ya está perdida de antemano. Envejecer es inevitable. Trato de plantar bandera en la aceptación, aceptar tus curvas y tratar de ser lo más feliz que puedas con el cuerpo que te tocó. Hago Ashtanga Yoga desde hace 12 años, y hace poco sumé el Zumba. Bailamos canciones pedorras con una coreo determinada, lo cual me genera endorfinas y me da mucha felicidad. Es distinto de cuando vas al gimnasio, que para mí es un embole. Me encantan estas cosas porque sé que me hacen bien, me relajan y me ‘desenroscan’. Además, vengo invicta total del bótox (Risas)”, comenta.

Dalia en “modo mamá” también imprime originalidad. Afirma que no es una típica Idishe Mame.“La madre judía generalmente es sobreprotectora, está muy atenta a sus hijos, pero roza con la asfixia. Esa cosa de generarle culpa al hijo, a mí no me gusta. En otras cosas sí soy intensa: por ejemplo, soy una enferma de que mis hijos estén hidratados. Pero en lo demás, no pretendo que sean como yo quiero —comenta Dalia y enseguida describe cómo es cuando no está frente al público—. Siempre tengo que estar laburando en algo. Es raro que me dé la licencia de disfrutar del ocio. Aunque últimamente le empecé a dar más bola a las plantas, me cuesta mucho tener paz”, concluye. 

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Fabián Cataldo

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