Leonor de Borbón no solo es princesa de Asturias, sino también condesa, duquesa y señora. Estos títulos, lejos de ser simbólicos o meramente decorativos, están cargados de historia y representan la compleja estructura nobiliaria de la monarquía española. España ha sido monarquía durante gran parte de su historia, y los títulos de infante o príncipe han formado parte del entramado institucional desde hace siglos.
El historiador Amadeo-Martín Rey y Cabieses, en una entrevista con la revista española Mujer Hoy, analizó el significado de los títulos que ostenta la primogénita del rey Felipe VI y la reina Letizia. A su vez, reflexionó sobre el sentido de las monarquías parlamentarias actuales, cuyo poder ya no deriva de la gracia de Dios (gratia Dei), sino de la Constitución aprobada por la mayoría del pueblo. En palabras del historiador, “ya no hay soberanos en el sentido tradicional: el auténtico soberano es el pueblo”. Por lo tanto, el título de princesa de Asturias “es de todos”.
Rey y Cabieses sostiene que los títulos de la princesa son parte del patrimonio de la nación, como la catedral de Burgos o el Prado. Sin embargo, el patrimonio inmaterial es mayor aún, porque la primogénita de los reyes es triple princesa. Aunque aún no luzca con el esplendor de sus pares europeas como Elisabeth de Bélgica o Amalia de Holanda, ya que Leonor está en proceso de formación, cumpliendo etapas como su paso por el buque escuela Juan Sebastián Elcano, donde limpia cubiertas, afianza velas y realiza maniobras navales. Pero, Leonor tiene el todo el peso de la monarquía española en sus hombros.
Cuáles son los títulos de la princesa Leonor
Para entender por qué Leonor es también princesa de Girona y de Viana, hay que mirar al pasado. Según Rey y Cabieses, miembro de la Real Academia de la Historia, estos títulos se deben a que España es una nación formada por la unión de diversos reinos. El principado de Asturias se originó en 1388, vinculado al reino de Castilla y al rey Juan I. El de Girona se remonta a 1351 con el reino de Aragón y Pedro IV, y el de Viana a 1423 con Carlos III el Noble y el reino de Navarra, último en incorporarse a la Corona en tiempos de los Reyes Católicos.

En otros países también existen títulos específicos para los herederos. En Inglaterra, el heredero es príncipe de Gales; en Portugal, de Beira; en Italia, fue el de Nápoles o del Piamonte. Pero España es particular en este aspecto: Leonor ostenta simultáneamente los títulos de los reinos que dieron origen a la nación. Así, su figura concentra siglos de historia y representa la unión de una diversidad territorial.
Además, Leonor posee otros títulos nobiliarios: es condesa de Cervera, duquesa de Montblanc y señora de Balaguer. Estos títulos, de carácter más aristocrático, se originan en la Corona de Aragón y fueron instituidos por monarcas como Pedro IV el Ceremonioso, Juan I el Cazador y Alfonso V, entre 1353 y 1418.
“Y esos son los títulos que tiene. No tiene más, aparte de ser la hija de los reyes”, puntualiza Rey y Cabieses, también miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.
Por qué Leonor es la única princesa en España
Un dato que puede pasar desapercibido es que la hermana de la infanta Sofía es la única princesa de España. Aunque pueda parecer obvio, no siempre fue así. En otros tiempos, hubo numerosos príncipes en España, como el príncipe de la Paz, Manuel Godoy, o el príncipe de Vergara, Espartero. Pero desde el siglo XIX, la legislación ha limitado el uso del título exclusivamente al heredero o heredera del trono.

Incluso cuando títulos reales de origen napolitano o siciliano fueron heredados por españoles, se transformaron en duques, marqueses o condes en el registro nacional. Es decir, hoy en día, el único título de príncipe en España es el de princesa de Asturias, y lo ostenta Leonor.
La tradición ibérica también establece una diferencia terminológica con el resto de Europa. Mientras que los hijos de los reyes en países como Inglaterra, Suecia o Dinamarca son llamados príncipes, en España y Portugal se les denomina infantes. Así, Elena y Cristina son infantas, y solo Leonor, como heredera, es princesa. En otras palabras, “infante en España equivale a príncipe real en otros países”, aclara el historiador.
El cuento de hadas que no está viviendo la princesa Leonor
Este espíritu institucional es el que Leonor encarna. Educada para su futuro papel como jefa del Estado, su formación responde a lo que el politólogo italiano Domenico Fisichella llama educazione al ruolo, es decir, educación para el cargo. Desde su nacimiento hasta su ascensión al trono, su función principal es prepararse. Contrariamente, “nadie se educa desde el nacimiento para ser político”, subraya Rey y Cabieses.
Leonor está transitando ese camino. Aún no la hemos visto con tiaras ni en grandes bailes de gala, pero sí como guardamarina, cumpliendo funciones con disciplina y vocación. Según el experto en genealogía y nobiliaria, esta estrategia refleja el deseo de sus padres, en especial de la reina Letizia, de evitar que su hija viva en una burbuja aristocrática. “Quieren que entienda que su vida estará dedicada al trabajo y la entrega, no a los cuentos de hadas”, sostiene.
Con esta sólida argumentación, queda claro por qué además de princesa, Leonor es duquesa, condesa y señora. El papel que le espera como heredera al trono implica ser moderadora, arbitral, una figura que suavice tensiones, fomente el consenso y represente a España en el mundo. Como dice Rey y Cabieses, “la monarquía es un símbolo de permanencia. Las naciones necesitan raíces. Y el rey y la princesa son la perpetuidad de esas raíces”.

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