sábado 24 de octubre de 2020
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ACTUALIDAD | 24-09-2020 19:00

Christian Sancho rompió el silencio y se refirió a la polémica por la tapa de CARAS

Sorprendido con la gran repercusión que se desató luego de protagonizar la última tapa de CARAS, el actor contó su verdad. Galería de fotos

Sólo una semana atrás Christian Sancho se despojó de todo para dejar que su cuerpo, su “herramienta de trabajo”, fuera convertido en una obra de arte. Fue una decisión que, como reconoció, fue tomada según lo que su corazón le dictó. Pero no desde una posición caprichosa, sino desde la libertad con la que vivió cada uno de sus 45 años y con la que hoy transita su presente.

   “Quitarme todo y dejar que mi cuerpo sea pintado fue un homenaje al proceso que viví en los últimos años como actor. Mi cuerpo fue la herramienta que me dio la profesión en lo emocional y en lo profesional. Transité un largo camino hasta aquí y siento que era hora de celebrarlo… Soy un provocador. Pero provoco para descubrir los sentimientos del otro. Entendí que tenía que provocar para a partir de ahí generar pensamientos, sentimientos, conciencia… ¡La provocación es mi motor! Y en ese camino valoro también la valentía de transitar otros senderos…”, aseguraba en el último número de CARAS con convicción.

Un hecho artístico que llevó casi tres horas de realización bajo la batuta de la productora Sol Miranda, con el arte de las body painters Lucrecia Nos y su asistente Aldana Sanchez, en el “Artspace” de Andrés Mariani y ante la experta cámara del editor fotográfico de CARAS Federico De Bartolo.
CHRISTIAN SANCHO Y SU POLEMICA TAPA

“Apuesto por la diversidad sexual”, confió en una de sus declaraciones. El modelo, actor y productor habló de resiliencia, de Dios, del karma, la vida, el amor, la libertad de pensar con el corazón… También de su cuerpo, de reinventarse cada día y de generar cosas nuevas, de su personaje gay en “Botineras”, en 2010, como una bisagra en su carrera. De no descartar  enamorarse tanto de una mujer como de un hombre.

De vivir el amor sin rótulos, de ser un pasional, fiel a sus principios, los que le enseñaron mamá Susana y papá Juan y los que hoy les inculca a sus hijos, Camille (19) y Gael (10)… Y, por supuesto, habló de su trabajo en la película “Un Crack”, del estreno pendiente de “Realidad Virtual”, de su trabajo como productor en un nuevo formato audiovisual y de todas las posibilidades que le permite hacer su actividad como modelo. “Mi cuerpo financió al actor”, exclamó al pasar. Pero no fue casual, sino que fue la explicación de tantos años siendo la “imagen” de diferentes marcas y campañas publicitarias. Y todo era celebración hasta que, como el propio Sancho hoy explica, un problema quiso nublar su felicidad.

CHRISTIAN SANCHO Y SU POLEMICA TAPA

   “No puedo creer el tremendo lío que se desató… Yo estaba feliz con la saludable repercusión que logró la producción que fue la portada de CARAS. Generó cosas muy positivas porque hizo reflexionar a la gente sobre la diversidad sexual y me hizo sentir como la voz de tanta gente anónima. Pero de repente comencé a sufrir a nivel profesional lo que sin dudas viven a diario toda esa gente que no tiene voz para contarlo. Hice la producción con mucho criterio, proponiendo la libertad y me dolió, me sorprendió, la reacción de una firma con la que trabajé como imagen durante ocho años”, cuenta Christian con una mezcla de rabia e incomprensión. Repentinamente, Christian Sancho se enteró por un chat que había sido desvinculado de la firma de ropa interior con la que venía negociando su renovación de contrato que vencía, y ya estaba listo para firmar el nuevo, el 10 de septiembre.

   “Venía hablando desde mediados de agosto. La productora Guadalupe era la mediadora con la empresa que me contrató porque esta gente quería ser la número uno del mercado. Fue una negociación muy dura. Primero me ofrecieron un contrato que me pedía exclusividad y ocho días de trabajo mientras yo pedía dos. No me permitían hacer otras marcas y eso no me servía. Los primeros días de septiembre me ofrecieron un contrato por dos años con los días de trabajo que yo quería, sin exclusividad y el doble del dinero. Entonces entendí su juego en plena negociación pero no comprendí que mostraran el chat del 31 de agosto que le mandé en plena discusión. Eso fue algo privado. Veníamos de 8 años de relación en los que cada año renovábamos nuestro contrato. Lo último que me ofreció era bueno y quedó que me llamaba justo cuando salió CARAS. Pero pasaron los días y como no lo hizo, le pregunté a mi abogado, el Dr.Sebastián Borras, qué pasaba. Y en ese momento publicaron en las redes el comunicado prohibiendo el uso de mi imagen…”, relata el modelo y actor y su voz se entrecorta. Está enojado. Con un mezcla de indignación y bronca.

   “Me dolió profundamente la palabra ´prohibir´. Yo expresé mis sentimientos desde el respeto con el único fin de generar empatía en el otro. Pero no le falté el respeto a nadie. Jamás en mis años de trabajo vi que una empresa despida a alguien de esa manera. Cortando el diálogo. Sin un ¡Hasta luego! Y eso me puso en un lugar muy difícil. Desconocido. Y no es sólo una cuestión económica. Sino que pasa por el respeto que me enseñaron mis padres. Y encima, publican un chat privado con el que violan la intimidad de una negociación y que, además, es viejo. Fue escrito en plena negociación y por eso es íntimo”, cuenta muy seguro de su posición y de sus palabras.
CHRISTIAN SANCHO Y SU POLEMICA TAPA

   “Y no hablo de dinero sino de otras cosas más importantes como el respeto. Fue todo muy raro. Tempestivo. Después de mantener una relación durante tantos años creí que el dueño de la empresa era un amigo pero no tuvo la capacidad de llamarme y comunicarme su decisión de no renovar el contrato. Y no hablo de casualidad sino de causalidad. No sólo no me llamaron sino que publicaron un posteo íntimo y después lo borraron. Y, como si fuera poco, prohíben las fotos de la publicidad que ya estaban en las marquesinas y que legalmente tienen ciento veinte días adicionales para remover mi imagen. Porque yo pienso en todos esos negocios que hoy no hacen un peso y encima tienen que quitar los carteles con mi imagen… Y también me vuelvo a poner en el lugar de la gente anónima que sufre este mismo maltrato de parte de un empresario. Esta falta de respeto; ese autoritarismo”, repite Christian con la convicción de que su posición exige justicia.

   “No vi algo así en mis 25 años de trabajo. Porque no podés prohibir la imagen de alguien. Yo siempre estuve dispuesto a negociar pero la palabra prohibición que el dueño de la marca utiliza en su comunicado no la admito. Y aunque me puse a analizar por qué hizo esto no lo puedo entender. Sólo sé que en plena renegociación de la renovación del contrato salió CARAS con mi portada y él respondió así. ¡Yo propuse libertad y me castigaron! Evidentemente no conocía con quién estaba trabajando. Por ahí está mal asesorado porque fue un hecho desafortunado y muy triste. Hay discriminación y torpeza en lo que hizo. Es muy fuerte la palabra prohibido… Y más allá de todo, no se puede juzgar a las personas por su sexualidad”, dice Sancho y sus palabras suenan cada vez más intensas.
CHRISTIAN SANCHO: OPEN MIND

  Por un momento reflexiona. Intenta encontrar una explicación pero vuelve a callarse. Casi murmura que hace 6 meses que no trabaja por la pandemia y que hoy vive de sus ahorros. Los que no se puede “comer”, como dice, porque encima ahora se quedó sin el contrato que esperaba ansioso firmar.

   “Como todo el mundo vivo de mi trabajo y tengo necesidad económica. Pero con esta gente no quiero tener más trato. Es raro porque quedé libre de su contrato pero no me sentí bien. Estoy muy dolido y voy a llegar hasta el final de esta historia. Creo que hay que cambiar la cabeza de gente como ésta. Yo no dije nada malo, simplemente expresé lo que pienso. Y siento que di un mensaje lindo. Estoy orgulloso de lo que hice y de lo que dije. CARAS transmitió mi mensaje del valor de la vida en libertad. Yo expresé lo que siento sin faltarle el respeto a nadie. La sexualidad de cada uno no merece debate. Y la palabra ´prohibir´ es lo opuesto. Ahora sólo salgo a defenderme. A exigir el respeto que me inculcaron mis padres y lo haré por la vía judicial. Ellos me dejaron en libertad de acción para aceptar cualquier oferta que me propongan sin prohibiciones de por medio”, concluye Christian Sancho sin poder evitar un gusto amargo por la extraña experiencia “discriminatoria”, según su visión, que lo dejó sin trabajo

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Gaby Balzaretti

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