jueves 5 de agosto de 2021
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ACTUALIDAD | 03-07-2021 16:00

Gimena Accardi y Nico Vázquez: sobrevivientes

El relato del trágico momento que la pareja vivió tras el derrumbe en Miami. Galería de fotos

Nadie puede predecir el futuro porque dicen que el destino ya tiene escrito el libreto de cada uno. Así lo comprendieron, como buenos actoresGimena Accardi (36) y Nicolás Vazquez (44) en la madrugada de Miami del jueves 26 de junio. Cuando después de disfrutar de una feliz reunión con amigos a los pocos minutos la felicidad se transformó en la peor pesadilla y la sonrisa desapareció para dar paso al temor, al miedo, a la desesperación y a la incertidumbre. A la oscuridad total que les impedía verse a pesar de encontrarse a sólo unos centímetros del otro.

Al silencio absoluto que presidió a un estremecedor rugir del piso y las paredes que hasta minutos antes los protegían. Una verdadera y real pesadilla. No se trataba de la escena de una película o de una serie de las tantas que pudieron representar en sus vidas profesionales. Era la vida misma. La de ellos y la de cientos de personas que hasta ese momento habían estado disfrutando de días de sol y mar y de relajadas noches en familia. El humo, el polvo y el “insoportable olor raro” también les impedía respirar normalmente. Pero la desesperación y el descontrol no los paralizó.

Como en otros momentos en los que también el destino les jugó una mala pasada, Gime y Nico se tomaron fuertemente de las manos. Sintieron que sus corazones latían muy fuertes, casi estallaban, pero no se soltaron. Así, aferrados, corrieron. Casi sin ver hacia dónde pero igual corrieron. Como a ciegas. Por eso ella golpeó fuertemente su cabeza contra una de las tantas palmeras que decoran las calles aledañas a la playa y una pequeña herida sumó sangre al susto y al desconcierto.  Nico y Gimena habían llegado a Miami los primeros días de junio aprovechando el parate obligado del teatro debido a la pandemia –estaban protagonizando junto a Benjamín Rojas “Una semana nada más” en “El Nacional Sancor Seguros”– y también para celebrar el cumpleaños de él –el 12– junto al mar.

Y se instalaron en un departamento del tercero  –de los 12 pisos– de la Torre Sur del condominio Surfside, ubicado en el Complejo Champlain Towers. Allí, entre las calles 88 y Collins Avenue, contaban con todas las comodidades y hasta una playa propia a pasos de su vivienda. Para moverse con mayor tranquilidad, alquilaron un auto que guardaban en el subsuelo del mismo complejo. Unas construcciones en forma de U del año 1981 que ahora, algunos dicen, tenía “filtraciones de agua” en sus cimientos que habían sido denunciadas y que habían comenzado con reparaciones en sus terrazas.

El plan era disfrutar de unos días de descanso que Vázquez matizaría con reuniones de trabajo por la “docuserie” que realiza sobre los últimos días de la banda CNCO con la productora “Oniisan” que tiene en sociedad con Paul Kirzner (55) -hermano de Adrián Suar (53)-. Allí también Nico celebró, el 12, sus 44 años. Y allí, también, el miércoles 25, disfrutaron  de un día de playa junto a su amigo Martín Bossi (46) que estaba con la periodista deportiva Alina Moine (41) y hasta salió a correr con él los 8 kilómetros que se desafiaron. Después de las jornadas junto al mar, Jime y Nico acostumbraban comer temprano en el living del departamento del tercer piso e irse a dormir sin trasnochar. Sin embargo, esa noche decidieron romper la rutina e ir hasta el centro gastronómico de Miami  Beach a comer junto a la pareja de amigos. La reunión fue tan divertida que se prolongó más de la hora acostumbrada tocando el piano, cantando y hasta paseando por la noche de Miami. Fotos que ellos mismos postearon en su Instagram reflejan el feliz momento que compartieron. Y cerraron el encuentro con una bandeja de panqueques “Hechos por Dios”, como lo describieron en las redes.

Una caminata relajada sirvió para “bajar” la panzada y demorarlos más de lo que tenían planeado. Un detalle que hoy, piensan y vuelven a conmoverse, les salvaría la vida. “¡Estamos vivos de milagro!”,  repite el actor sin poder salir del shock. La pesadilla comenzó cuando la pareja regresó de esa reunión, pasada la 1 de la madrugada ya del jueves. “Volvíamos de cenar. Estacioné el auto, como siempre, en la cochera y escuchamos un ruido muy fuerte pero no llegamos a entender qué pasaba. Luego de 6 ó 7 segundos subimos al ascensor y se movió cuando estaba parando en el lobby del edificio. En ese momento arrancó una polvareda muy fuerte y un estruendo muy fuerte. No entendíamos qué sucedía. Si era un tornado, un ataque… Era lo más parecido a una película y empezamos a correr junto a otras personas que estaban desbordadas por los nervios…”, cuenta Nico rememorando las terribles imágenes en su mente.

Sus palabras se entrecortan y hace un esfuerzo para continuar su estremecedor relato. “Recién al salir entendimos que se había caído parte de lo que era el estacionamiento con muchos autos hundidos, las alarmas sonando y fue entonces que Gime me hizo dar cuenta de lo cerca que habíamos estado de no contarla…Luego pasan entre 2 ó 3 minutos de no entender bien, en estado de shock, y ahí le digo a Gime y a la gente que estaba muy nerviosa que cruzáramos y fue entonces que se escuchó un estruendo imposible de relatar. ¡Nunca habíamos escuchado algo así en nuestra vida! No logramos ser muy conscientes de lo que estaba pasando porque había una nube de polvo tan grande… y por el ruido que nos impedía ver y escuchar bien…”, cuenta el actor aún sin poder acreditar la terrible experiencia que vivió junto a su mujer.

Ibamos sin ver nada cuando Gime se golpea la cabeza contra una palmera, muy fuerte y le sale como un huevo muy grande… ¡Me asustó porque fue instantáneo y con mucha sangre pero no sangre para afuera, sino como si fuera un huevo, un coágulo que se le iba formando. No sé cómo llamarlo porque yo no soy médico… Los vecinos entonces empezaron a salir de los edificios a auxiliarnos con agua y lo que había. Después vino la policía, los bomberos… Y una mujer nos llevó hasta el hospital donde le realizaron una tomografía… ¡Gracias a Dios nosotros estamos..!”, repite Nicolás Vázquez con su voz cortada por la emoción, el susto y la incomprensión. Las horas fueron transcurriendo y la noticia del derrumbe del edificio trascendió todas las fronteras. Muchos argentinos –dos noches antes de la tragedia, ellos habían cenado con el cirujano Andrés Galfrascoli, su pareja Fabián Nuñez y su hijita Sofía, de 6 años- latinoamericanos que cada mañana saludaban a Nico y Gimena en la playa aún continúan desaparecidos bajo los escombros que quedaron cuando la inmensa nube de arena y cemento fue calmada por la lluvia y las mangueras de los bomberos que intentaban apagar el fuego de los tanques de nafta de los autos que explotaban y que continúan con su búsqueda. Miles de historias que aún se desconocen.

El dolor se apoderó de Miami y rescatistas con perros adiestrados –hasta un grupo que “buceó” bajo los escombros de las Torres Gemelas- aún trabajan día y noche. Pero las respuestas, explicaciones o motivos no son suficientes para paliar tanto dolor. “¡Nicolás y Gimena están angustiadísimos! A medida que pasaban las horas es como que le caían las fichas y tomaban más consciencia de lo que vivieron. ¡Hay que pensar que se quedaron sin nada! Apenas con lo que tenían puesto y que estaba todo sucio. Por eso tuvieron que comprarse ropa para poder cambiarse la que tenían. Luego, el cónsul argentino en Miami, Leandro Fernández Suarez y su equipo los ubicaron en un hotel y pusieron todo a su disposición para hacerle los papeles, ya que no tenían ningún documento encima…”, contó un allegado a la pareja. Conocidos como Diego Torres,  Ana Rosenfeld, Ricardo Montaner, Moria Casán y varios jugadores de fútbol les ofrecieron sus propias casas para alojarse y dinero… “¡Es un milagro que estemos vivos! ¡Estamos vivos de milagro!”, repite la pareja sin poder creer la tragedia que protagonizaron ante los ojos del mundo entero. Ellos sólo querían regresar a su país –donde el 15 de julio tenían previsto su regreso al teatro-, a su hogar y al reencuentro con sus seres queridos.

El Consulado Argentino se encargó de acelerar todo el papeleo y así lograron conseguir “Pasaportes de Emergencia” que se expiden ante grandes catástrofes para que las víctimas extranjeras puedan regresar a su país. Mientras los trabajos de rescate continúan ya que hoy la prioridad es encontrar todos los cuerpos, también debieron comprometerse para responder cuando sean citados por la Corte para declarar en su papel de “Testigos ante la Justicia” ya que su auto fue uno de los primeros en resultar aplastado y todas sus pertenencias quedaron en el departamento. Por el momento toda la zona fue cerrada por las autoridades ya que corre serio riesgo de derrumbarse la torre de 1981 que quedó en pie. Una pesadilla que no podrán borrar jamás de su memoria y que hasta ahora lleva más de 150 desaparecidos con dos familias argentinas. Una angustia que permanecerá por siempre y que se suma al dolor que guardan en sus corazones junto a la durísima pérdida del hermano del actor, Santiago Vázquez, que falleció a los 26 años, en diciembre de 2016, a los pocos días de la boda de Gime y Nico.

Mucho dolor que sólo el inmenso amor que los une les servirá para apaciguar la angustia y continuar, con la fuerza y alegría que los caracteriza, apostando por la vida. Finalmente, y gracias al cónsul y a las gestiones de Paul Kizner, Nico y Gime pudieron abordar un vuelo privado la noche del lunes 28 de junio. “El avión que transporta cosas entre Miami y Buenos Aires habitualmente es de un conocido de Paul que hizo todas las gestiones. El piloto le avisó que regresaba a la Argentina y tenía dos plazas libres en su vuelo. Inmediatamente, con los documentos provisorios, se embarcaron y, sin pagar un centavo, pudieron volver a su país”, contó un allegado.   “Ya estamos en casa y es un gran alivio. Es tan difícil expresarse en este momento, pero me es muy necesario. Nos pasaron tantas cosas en estos últimos cinco días que no me creerían. Todavía seguimos procesando lo sucedido y agradeciendo sin parar a Dios, al Universo, a los ángeles y a lo que sea por protegernos y salvarnos. No nos alcanzará la vida para agradecer este milagro. Todavía nos quieren en la Tierra. Unos días antes escribía esto en el posteo de mi cumpleaños: ‘De eso se trata la vida, de caer, aprender, levantarse y seguir’. Entiendo que esto no es común que ocurra, por eso mismo más que nunca hay que levantarse, disfrutar y agradecer como lo hice siempre. Una vez más me toca pasarla con mi compañera, Gimena Accardi, una guerrera única y eso ya no me sorprende. Estar juntos en ese momento y atravesarlo nos dio más fuerza, protección y supervivencia. Gracias por desearnos lo mejor. Hace bien. Ya Gime agradeció a los más cercanos y sus palabras son las mías, gracias de corazón por estar… Me duele en el alma la cantidad de familias que no tendrán este final. Pido que puedan recuperarse y seguir adelante. Ojalá todo termine cuanto antes. Gracias una vez más a todos por el cariño y preocupación”, repitió Nico con una mención especial al cónsul Fernández Suárez. 

   La mañana del martes finalmente la pareja volvió a entrar a su casa ubicada en un barrio cerrado de la zona Norte. Al calor del hogar. Se abrazaron, lloraron y, una vez más, agradecieron a Dios. La angustia persiste y se apodera por momentos de los dos. “¡Estamos muy angustiados pero también sabemos que estamos bendecidos porque seguimos vivos! Ahora viene el tiempo de sanar…”, se dicen mutuamente sin soltarse. Allí deberán permanecer encerrados para cumplir con la obligatoria cuarentena de siete días. Después recién podrán reencontrarse con sus seres amados y celebrar el milagro.

 

 

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