Rocío Pardo (INSTAGRAM/@ rrociopardo)

Adiós a las piletas en el jardín, Nicolás Cabré y Rocío Pardo se suman a la nueva tendencia en decoración del 2026

La pareja apostó por un diseño que prioriza la experiencia, la integración con el paisaje y el disfrute cotidiano del exterior.

Las clásicas piletas rectangulares y de bordes duros parecen quedar atrás. En 2026, la tendencia en diseño exterior apunta a espacios que imitan paisajes naturales, donde el agua se integra al entorno como si fuera parte del jardín. En esa línea, Nicolás Cabré y Rocío Pardo transformaron el área exterior de su casa en un oasis de estilo tropical, una propuesta que ya marca el pulso de lo que viene en decoración y lifestyle.

Nicolás Cabré y el jardín como refugio cotidiano

El sector de la pileta de la casa de Nicolás Cabré fue diseñado con una estética de playa privada. El piso símil arena genera la sensación de estar caminando sobre la orilla del mar, mientras que la forma orgánica del espejo de agua rompe con la rigidez de las piletas tradicionales. En una de las fotos que compartió la pareja, se lo ve al actor descansando en una reposera beige, reforzando la idea de descanso y vacaciones permanentes dentro del propio hogar.

Relax total en la playa húmeda de el jardín: una zona pensada para tomar sol, recostarse y disfrutar del agua sin salir de casa.

Uno de los grandes protagonistas del espacio es la llamada “playa húmeda”, una zona de ingreso suave al agua que permite recostarse con los pies sumergidos, ideal para tomar sol o relajarse sin necesidad de nadar. A eso se suma un sector revestido en piedra natural que aporta textura, contraste y una impronta más rústica, en sintonía con el espíritu tropical del diseño. El resultado es un espacio que prioriza la experiencia sensorial por sobre la funcionalidad estricta.

Piedra natural, agua en movimiento y vegetación frondosa: el diseño busca integrarse al paisaje y recrear la sensación de un pequeño resort privado.

Rocío Pardo y una estética de resort en clave doméstica

Esta elección no es casual: cada vez más proyectos residenciales buscan replicar la lógica de los resorts, donde el exterior se convierte en una extensión del living. Vegetación frondosa, materiales nobles y recorridos fluidos reemplazan a los cerramientos rígidos y a las divisiones marcadas. En el caso de la casa de Cabré y Pardo, el entorno vegetal fue clave para lograr esa atmósfera de refugio, con árboles de gran porte, palmeras y plantas que envuelven el espacio y refuerzan la sensación de intimidad.

Más allá del impacto visual, la propuesta responde a una nueva forma de habitar el jardín. Ya no se trata solo de tener una pileta para refrescarse, sino de crear un espacio de permanencia, donde se pueda leer, descansar, compartir y desconectarse del ritmo cotidiano. La estética acompaña esa idea: colores claros, superficies continuas y ausencia de bordes marcados invitan a quedarse, no solo a pasar.

Así, la pareja se alinea con una corriente que gana terreno en la arquitectura residencial: exteriores que se viven como escenarios de disfrute diario y no como espacios secundarios. Lejos de la pileta clásica, el jardín se convierte en un pequeño paisaje diseñado para el bienestar. Y en ese cambio de paradigma, el hogar deja de ser solo refugio para transformarse, también, en destino.

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