En un momento de su vida marcado por grandes proyectos y decisiones personales, Rocío Pardo eligió hablar desde la honestidad y la calma con Héctor Maugeri en +CARAS. A poco de consolidar su historia de amor con Nicolás Cabré, la actriz reveló una elección que atravesaba su presente: no quiere ser mamá y su pareja la acompaña plenamente en esa decisión.
La confesión no fue una respuesta evasiva ni una frase armada: surgió con naturalidad, casi como si Rocío describiera un rasgo más de la complicidad que existe entre ellos. “La idea de que yo quizás no quería ser mamá y Nico acompañarme en eso, que no es menor… entonces, fueron muchas cosas que a la hora de ir conociéndonos nos dimos cuenta de que estábamos en el lugar indicado”, explicó con una serenidad que define gran parte de su relación.
Rocío Pardo y la armonía con Nicolás Cabré
Con claridad y lucidez, Rocío detalló que, pese a sus diferencias de carácter, la armonía que comparten con Cabré es lo que los sostiene. “Somos muy parecidos, y también hay diferencias. Yo soy un poco más extrovertida, estoy un poquito más arriba todo el día, y Nico por ahí es más tranquilo, que juntos hacemos un buen equilibrio”, dijo. Esa frase resume una dinámica que va más allá del amor romántico: es una convivencia de energías que se complementan.
Su relación con Cabré no se limita al vínculo de pareja: ella se llevó desde el inicio una relación cercana con Rufina, la hija que él tiene con la China Suárez. Las primeras historias de su intimidad compartida, incluidas pruebas de vestidos y momentos cotidianos con la niña, marcaron la manera en que Rocío integra afectos y decisiones personales.
El acompañamiento de Nicolás en su elección de no buscar hijos biológicos juntos no fue un tema menor. “Hoy estamos bien así”, confesó Pardo, y aunque dejó la puerta abierta a la complejidad que eso implica, “uno va hablando con el presente que tiene”. Su postura, clara y firme, define una manera de habitar el amor sin presiones externas.
Rocío Pardo y la construcción de una familia elegida
Más allá de etiquetas convencionales, Rocío describió cómo la complementariedad y la libertad forman parte de su proyecto de vida junto a Cabré. Para ella, la familia no se mide solo por la presencia de hijos, sino por la calidad de los vínculos, la estabilidad emocional y el cuidado mutuo. Ese enfoque también se refleja en cómo describió la relación con quienes ya son parte de su día a día, llevando una vida con proyectos compartidos y afectos sólidos.
Al reflexionar sobre su elección, la actriz no habló desde la negación ni desde el absolutismo, sino desde una decisión ponderada, acompañada y respetada. En un mundo donde las expectativas familiares suelen imponerse con fuerza, su frase resuena como un acto de libertad: “Yo no quiero ser mamá”, y en ese “yo” hay una historia de amor que no busca ajustarse a un molde, sino construir uno propio.
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