Así es la familia de Abel Pintos y Mora Calabrese: la adopción que cambió su vida y la decisión de vivir en Chaco
Lejos del ruido mediático y cerca de lo esencial, el cantante construyó junto a su esposa y sus hijos una vida marcada por el amor, la naturaleza y una crianza consciente.
En un momento de plena madurez personal y profesional, Abel Pintos tomó una decisión que marcó un antes y un después en su vida, alejarse del centro de la escena para priorizar lo verdaderamente importante, su familia. Junto a Mora Calabrese, eligió establecerse en Resistencia, Chaco, y construir allí un hogar donde la calma, la familia y el contacto con la naturaleza fueran el eje de cada día.
Abel Pintos y Mora Calabrese
Lejos del vértigo de las grandes ciudades y del ritmo frenético que suele acompañar a las figuras públicas, Abel Pintos encontró en el norte argentino un refugio emocional: “Encontré mi lugar para vivir de la mejor manera”, confesó, sintetizando que dicha elección tuvo como norte la consolidación de su familia
Una historia de amor que transformó su manera de vivir
La historia entre Abel Pintos y Mora Calabrese no fue sencilla ni inmediata. Se conocieron durante una gira del músico por Chaco, en un encuentro casi casual que terminó marcando el destino de ambos. En ese momento, Mora estaba casada, y el vínculo atravesó idas y vueltas, silencios y decisiones difíciles. “Pensé: ‘bueno, ya está’”, recordó Abel Pintos sobre aquella coincidencia.
Abel Pintos junto a Guillermina y Agustín
Sin embargo, con el paso del tiempos se volvieron a encontrar y a finalmente construir un vínculo. El cantante esperó seis años antes de formalizar la relación y, con una honestidad poco frecuente, reconoció sus errores: “Yo le hice mucho daño. A veces te preguntan quién fue el tóxico en la relación, fui yo”. Ese proceso personal lo transformó profundamente. “Me modificó”, aseguró al hablar del amor que construyó junto a Mora.
En 2019 blanquearon su relación y comenzaron a convivir en Pilar. Sin embargo, fue en 2020 cuando decidieron dar un paso más y proyectar una vida juntos, mudándose a Chaco formalizando la convivencia poco antes del nacimiento de su hijo Agustín. En ese camino también comenzaron a construir familia que hoy los define. Abel Pintos no solo eligió a Mora como compañera, sino también a Guillermina, la hija mayor de ella, a quien adoptó legalmente: “Yo no creo que uno tenga que amar a sus padres solo porque lo son. A los vínculos hay que elegirlos y trabajarlos todos los días”, expresó.
Mora Calabrese y sus hijos
El especial vínculo de Abel Pintos y sus hijos
La familia que Abel Pintos y Mora Calabrese construyeron está formada por Guillermina, Agustín y la pequeña Rosario. Cada uno ocupa un lugar central en la vida del músico, que no duda en compartir momentos juntos en sus redes, siempre desde un perfil íntimo y cuidado.
Agustín, nacido en 2020, y Rosario, que llegó al mundo en 2024, crecen en un entorno rodeado de naturaleza. La casa familiar, ubicada en una zona tranquila de Resistencia, se convirtió en un verdadero oasis pues, cuenta con espacios funcionales, una cocina que funciona como punto de encuentro y un ambiente pensado para compartir.
Abel Pintos, Mora Calabresse y sus hijos
“Tenemos una conexión muy fuerte para ser padres, y eso se nota en la familia que construimos”, reflexionó Abel Pintos al hablar de su rol paterno. Lejos de los discursos idealizados, se mostró sincero: “No sé si soy el papá que quise ser, pero me siento feliz y en paz con la forma que tengo de serlo”. Así la empresaria y el cantente, gracias a elecciones conscientes y una vida lejos del ruido, lograron consolidar una familia donde el amor consciente es la base de todo.
También te puede interesar
-
Los dos exitosos negocios de Mora Calabrese, la esposa de Abel Pintos
-
Abel Pintos: “Hace unos 10 años decidí cambiar mi forma de trabajar. Tuve que encontrar ese punto porque la pasaba mal”
-
Abel Pintos sorprendió a todos con un rotundo cambio de look: "Coherente y sofisticado"
-
Así es la casa de Abel Pintos y su familia en Chaco: lejos de la ciudad, entre el verde en abundancia y la deco minimalista