La historia de amor del Negro Rada y Patricia, su última esposa: su mamá no lo aceptaba, él la esperó durante años y pasaron décadas juntos
El vínculo de la pareja desafió prejuicios y se transformó en una historia de respeto y unión marcada por la construcción de un legado.
El Negro Rada y Patricia compartieron más de tres décadas de vida en común, uniendo culturas y construyendo una familia marcada por la diversidad. Su historia se desarrolló entre escenarios, viajes y un hogar donde el respeto fue siempre el eje central, con momentos que reflejaron la fuerza de una unión que se mantuvo firme en el tiempo y que acompañó cada etapa de su trayectoria artística y personal, dejando un recuerdo que se entrelaza con la música y la vida cotidiana.
La relación del negro Rada y Patricia: su mamá no lo aceptaba, espeta y décadas juntos
El Negro Rada y Patricia Jodara, su última esposa, iniciaron un camino juntos que se extendió por décadas, atravesando diferencias y consolidando una relación que se convirtió en parte esencial de la vida del músico. La unión de ambos dejó una huella que acompañó su recorrido creativo y familiar, con vivencias que mostraron cómo la convivencia de distintas raíces podía transformarse en un legado de respeto y continuidad a lo largo de los años.
Rubén Rada y Patricia Jorada
La relación comenzó en los años ochenta, cuando él tenía 37 años y ella apenas 21. Se conocieron en un boliche donde el músico tocaba y, según él mismo relató, fue un flechazo inmediato. Sin embargo, el camino no fue sencillo porque la madre de la joven no aceptaba la relación, preocupada por la diferencia de edad y por el hecho de que el músico no perteneciera a la colectividad judía. Con el tiempo, esa resistencia se transformó en afecto y respeto, consolidando un vínculo que se mantuvo firme.
En una entrevista con Montevideo Portal, en 2016, Ruben Rada habló con orgullo de sus hijos, fruto de distintas relaciones. Con Patricia Jodara tuvo a Matías y a Julieta, mientras que con María Fernanda Vivanco nació Lucila. “Tenés hijos negros y judíos”, decía con humor, subrayando la riqueza cultural y la diversidad que caracterizaba a su familia. Para él, esa mezcla era una oportunidad de aprendizaje y respeto, enseñándoles a valorar sus raíces, tanto africanas como judías, y a enfrentar las miradas.
Patricia Jorada, Rubén Rada y sus hijos, Matías, Julieta, Lucila
Además, el artista defendía la idea de que las etiquetas sociales no debían dividir a las personas. “El amor es el amor; vinimos a este mundo para amar, no para estar todos iguales”, afirmaba. Su visión trascendía lo personal y se convertía en una filosofía de vida, transmitida a sus hijos y reflejada en su obra artística. La unión con la madre de sus dos hijos, marcada por la convivencia de dos culturas, les planteó una apertura para vencer prejuicios.
Amor, familia y distancia: la vida de pareja de Rubén Rada y Patricia, su última esposa
Tras un período en el que Patricia Jodara vivió en Francia, la pareja se reencontró y decidió formar un hogar juntos. Desde entonces, compartieron alegrías, desafíos y la crianza de sus hijos. En una entrevista con Montevideo Portal, en 2016, Ruben Rada destacó la influencia positiva de la familia de su esposa, especialmente de su padre, Víctor Jodara, a quien describía como un hombre respetuoso y abierto. Esa unión familiar se convirtió en un sostén fundamental en la vida del músico.
Rubén Rada y Patricia Jorada
El artista uruguayo provenía de una infancia humilde, marcada por la falta de recursos y la necesidad de trabajar desde joven. En contraste, su pareja insistía en la importancia de la educación para sus hijos. “En casa de eso no se habla; estudiar hay que estudiar de cualquier manera”, recordaba que ella decía. Esa diferencia de enfoques enriqueció la crianza y permitió que sus hijos crecieran en un entorno donde la música, la cultura y el respeto eran valores centrales.
A lo largo de su carrera, Ruben Rada se destacó por su capacidad de innovar y fusionar géneros, convirtiéndose en un referente internacional. Sin embargo, detrás del escenario, su vida estaba profundamente ligada a su familia. Reconocía que ser “el hijo de Rada” podía ser una carga para sus hijos, como le ocurrió a Matías, quien evitaba cantar por temor a las comparaciones. Aun así, él defendía la idea de que el amor y la diversidad eran más fuertes que cualquier prejuicio.
Rubén Rada
Ruben Rada se definía como un “negro casado con una mujer judía, socialista, músico, que siempre fue un luchador”. Su historia con Patricia Jodara, relatada en 2016, reflejó cómo su amor pudo superar las negativas de su madre, y de cómo la música y la familia pueden convivir en armonía. Tras su fallecimiento, el 26 de agosto, queda el recuerdo de un artista que no solo transformó la música uruguaya, sino que también dejó una enseñanza de respeto, diversidad y unión.
VDV