Momo, el hijo de Julian Weich explicó cómo construyó su casa de barro: bioconstrucción, tres años de trabajo y materiales naturales
El influencer ambientalista abrió las puertas de su intimidad y relató cómo fueron tres años y medio de construcción.
Jerónimo "Momo" Weich, el hijo de Julián Weich, mantiene un perfil alejado de los flashes tradicionales del espectáculo, eligiendo un camino de compromiso ecológico. Tras haber vivido varios años como mochilero, viajando por el mundo y viviendo de manera austera, Momo sorprendió al público y a los medios de comunicación al revelar su más ambicioso proyecto personal: la creación de su propio hogar utilizando barro, paja y elementos reciclados.
Con una filosofía de vida centrada en el desapego y el respeto por el medio ambiente, el joven decidió romper el misterio que rodeaba la construcción y abrió las puertas a su intimidad. A través de una entrevista con Historias de Vida, compartió el proceso detallado del refugio sustentable que él mismo levantó, despertando un enorme interés sobre las formas alternativas de vivienda en el mundo moderno.
Así es la casa principal de Momo Weich: hecha con barrio, dos pisos y con materiales diversos
Lejos de las formas tradicionales, y de mantener su vida en la Capital de Buenos Aires, Momo Weich se mandó a hacer uno de los proyectos más ambiciosos y queridos de su vida: su propia casa a través de la bioconstrucción. Esta singular vivienda se encuentra ubicada en la localidad de Los Hornillos, dentro del maravilloso entorno natural del Valle de Traslasierra, en las Sierras de Córdoba. El proyecto demandó tres años y medio de intenso trabajo manual y autodidacta, con ayuda de sus compañeros de trabajo.
La casa principal de Momo Weich
El diseño exterior destaca por una sólida estructura de dos plantas mimetizada con el paisaje, protegida en su base por piedras que actúan como pata de elefante contra la humedad. Además, la fachada exhibe rústicas paredes de barro, troncos de eucalipto y grandes ventanales de madera. Todo el conjunto se completa con una galería semiabierta, un techo de chapa y un extenso terreno arbolado. Si bien, en su mayoría, los materiales los tomó de la naturaleza y de aprender sobre la bioconstrucción, el hijo de Julián Weich admitió también haber tenido que invertir y comprar algunos materiales, como cemento, para poder mantener firmeza en el hogar.
La casa principal de Momo Weich
Al cruzar el umbral, el interior del hogar revela una distribución optimizada y muy acogedora. La planta baja integra de manera fluida una cocina comedor equipada con una mesada de madera y estanterías abiertas, conectada a un cálido living con salamandra para afrontar los inviernos cordobeses. Subiendo por una escalera interna, se accede al dormitorio principal en el segundo piso, un espacio muy luminoso con amplios ventanales que regalan vistas panorámicas del valle. Las terminaciones exhiben un característico revoque fino de barro, techos con tirantes de madera a la vista y aberturas recicladas con diseños geométricos.
La casa principal de Momo Weich
En su entrevista para Historias de Vida, Momo Weich explicó con entusiasmo las ventajas de este método constructivo. El joven destacó que las propiedades de la tierra permiten una climatización natural, asegurando que la vivienda es "fresca en verano y calentita en invierno". Al mostrar el corazón de su refugio, detalló el funcionamiento de su baño seco compostero, un sistema que no utiliza agua y transforma los desechos en abono orgánico tras un proceso de reposo de un año. Además, resaltó con orgullo que toda la propiedad se abastece mediante un termotanque solar y paneles fotovoltaicos, logrando una desconexión casi total de los servicios tradicionales.
La casa principal de Momo Weich
Así fue la primera construcción de Momo Weich: funcionalidad de "segunda casa", espaciosa, cerca de la biopiscina
El imponente terreno cordobés alberga el verdadero origen de este proyecto ecológico, ya que el propio Momo Weich explicó con nostalgia que "todo comenzó ahí". Antes de edificar su residencia principal, levantó una estructura inicial que actualmente funciona como una espaciosa casa destinada a recibir visitas y albergar talleres grupales.
Este espacio primigenio destaca por un diseño alargado con techos altos de madera y paredes decoradas con botellas de vidrio de colores, las cuales filtran la luz natural creando un ambiente místico. En su interior cuenta con una amplia cocina con barra, dormitorios independientes y una imponente estufa rusa de alto rendimiento, construida también en barro, que funciona con un sistema eficiente de almacenamiento de calor mediante un banco de masa térmica.
La primera construcción de Momo Weich
A pocos metros de esta edificación se despliega el corazón del patio, y como unión perfecta: una espectacular biopiscina o piscina natural. Este sistema de recreación prescinde por completo del uso de cloro u otros productos químicos tradicionales. En su lugar, el agua se mantiene cristalina gracias a un filtro biológico de plantas palustres y piedras que purifican el caudal de forma constante. Rodeada de vegetación autóctona y árboles frutales, la biopiscina complementa a la perfección la funcionalidad de la vivienda, consolidando un ecosistema donde el diseño humano y los ciclos naturales conviven en perfecta armonía dentro de las sierras.
La primera construcción de Momo Weich
De esta manera, Momo Weich demostró que es posible vivir en armonía con el entorno a través de la bioconstrucción. Al abrir las puertas de su intimidad, no solo enseñó el paso a paso de su hogar, sino que inspiró a muchos a replantearse el futuro de la vivienda sustentable.
A.E
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