Natalia Lobo contó que se reconcilió con su papá biológico a los 80 años: "Yo pensé que con terapia lo tenía solucionado, pero no"
La actriz abrió su corazón y detalló el profundo camino emocional que transitó para sanar los vínculos familiares y perdonar el pasado.
La actriz Natalia Lobo sorprendió a la audiencia con un relato sumamente íntimo sobre su historia familiar durante su paso por la Televisión Pública. En una charla mano a mano con Gabriel Corrado, la artista profundizó en los matices de su infancia y repasó cómo logra sanar los antiguos dolores del alma. “Yo me crié con Martín Lobo, mi papá se fue exiliado cuando yo era muy chica”, relató con absoluta sinceridad, mientras destacó que siempre convive con el orgullo de tener “dos papás".
Natalia Lobo abrió su corazón sobre su relación con su padre biológico.
Natalia Lobo: el peso del exilio y el enojo con Jorge Sarraute
Durante su niñez, la pequeña Natalia sufrió la abrupta ausencia de su progenitor biológico, el músico Jorge Sarraute, quien debió marcharse al exilio europeo en plena época de dictadura. Aquella partida repentina hacia ciudades como París, Madrid y Barcelona marcó de manera indeleble el pulso de sus primeros años.
“Fui muy enojada, porque pensaba por qué me abandonás”, confesó la actriz al recordar el primer reencuentro que concretó cuando tiene dieciocho o diecinueve años. Ese vínculo marcado por la distancia generó heridas profundas que la acompañaron durante gran parte de su adultez.
Un inolvidable viaje de reencuentro en Barcelona
Años más tarde, un emotivo reencuentro familiar en Barcelona transformó por completo la perspectiva de su historia. La actriz viajó para celebrar los ochenta años de su padre biológico. Allí conoció a la pareja de su padre a quien ella se refiere como " su madrastra, es un amor, la catalana”.
El reencuentro de Natalia Lobo con su papá Jorge y su madrastra.
En aquella travesía por Europa, que incluyó una parada en Sicilia, compartió momentos inolvidables junto a sus cuatro hermanos artistas. De esta manera, la protagonista logró cerrar una etapa de profundos desencuentros y dejó atrás los viejos rencores.
Su mamá Chavela junto a Martín Lobo, su padre de corazón.
Las constelaciones familiares y la verdadera sanación
Frente a las cámaras, Natalia reflexionó sobre la falsa ilusión de creer que el sufrimiento desaparece únicamente a través del análisis psicológico tradicional. “Yo pensé que con terapia lo tenía solucionado, pero no, me llevó mucho tiempo perdonarlo y sanar la situación”, admitió sobre el complejo camino recorrido.
La incorporación de las constelaciones familiares le resultó clave para destrabar aquello que permanecía latente y recuperar la paz interior. Hoy, en una etapa de absoluta plenitud, Natalia Lobo comprende que soltar las cuentas pendientes resulta indispensable para vivir en armonía.