Si bien en el mundo artístico es conocida como Natalia Lobo, su DNI dice que es Natalia Sarraute. Decidida a ponerle un final feliz a esta gran historia de amor, la actriz inició los trámites para llevar el apellido de Martín Lobo, el hombre que la crió.
“Dicen que cuando nací, un lunes a las siete, sonaban las campanas. Papá repartía diarios, así que no estaba. Llegué rodeada de mujeres: la partera, las monjas, la tía Ester, administradora del hospital”, comenzó con su relato, muy emocionada a Clarín. “Soy hija de un gran matriarcado, de mujeres amazonas”.

Su madre, Chavela, había conocido a su padre biológico en Azul. El hombre era un turista que se encontraba de vacaciones y allí nació el amor. Sin embargo, el músico y pintor fue exiliado en España en épocas de la Triple A. Ni una carta, ni un llamado desde el otro lado del Atlántico, hicieron que Natalia terminara por convertir a su padre biológico solamente en un recuerdo lejano. Para entonces, su mamá había formado una nueva familia junto a Martín y al tiempo llegaron los hermanos.

“Yo estuve muy dolida, pero con el tiempo entendés que todo encaja perfecto. Me encanta haber sido hija de mi padre biológico, de él heredé esto de la música. Pero él no pudo ser mi padre. Un idealista, un revolucionario en una época difícil con sus amigos desaparecidos. Se escapó, se subió a un barco, armó otra vida. Capaz no me olvidó y me tenía en una parte de su corazón, pero no podía hacer nada”, sostuvo.
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En cuánto a la decisión de cambiarse el apellido, señaló: “Surgió naturalmente. Estamos en pleno proceso. Mamá y papá me lo plantearon. Es un broche de oro a todo este amor. Poner en un papel algo que es obvio hace ya casi 50 años” y agregó: “En un punto mi padre biológico me entregó. Porque antes de irse conoció a la pareja de mamá. Y me dijo: ‘Cuando conocí a Martín me di cuenta de que iba a ser mejor padre que yo’. Ahí lo terminé de entender. Uno cuando transita su sufrimiento no puede ver que todo es por algo”, contó.
A sus 16 años años Natalia viajó a conocer a aquel hombre que le dio la vida: “Yo fui a hacerle todas las preguntas, pero él nunca me pidió disculpas. Nunca lo pensó como un abandono. Mi padre biológico era una persona muy parecida a mí físicamente, tenía mi manera de decir las cosas, pero nunca me llamó para un cumpleaños. Era un extraño”, sentenció. “Martín fue quien estuvo cuando yo estaba enferma, el que me crió, me educó, me pasó sus valores. El otro es un músico encantador, pero es solamente alguien a quien me une la sangre”, finalizó muy movilizada.
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