A veces no estamos mal, pero tampoco nos sentimos del todo conectados con la vida que estamos viviendo. Quizás porque pensamos el bienestar como una sola cosa: ¿soy feliz o no soy feliz?

Desde la psicología positiva, el modelo PERMA-V propone observar seis dimensiones de nuestro bienestar. No como una fórmula perfecta que tenemos que cumplir, sino como un mapa para reconocer qué ya está presente en nuestra vida y qué aspectos podemos seguir cultivando.
P — Emociones positivas
No se trata de estar felices todo el tiempo, sino de hacer lugar al disfrute, la calma, la gratitud o la esperanza.
¿Qué cosas me hacen genuinamente bien y cómo puedo darles un poco más de espacio en mi semana?
E — Engagement o compromiso
Aquello que nos involucra, nos desafía y puede hacernos perder la noción del tiempo.
¿Qué actividades me entusiasman, me desafían o me hacen perder la noción del tiempo? ¿Cómo puedo acercarme más a ellas?
R — Relaciones
No importa solamente cuántas personas tenemos alrededor, sino cómo nos sentimos con ellas.
¿Con qué personas puedo bajar la guardia y ser yo? ¿Cómo puedo seguir cultivando esos vínculos?
M — Meaning o sentido
Tiene que ver con nuestro “para qué” y con aquello que tiene significado para nosotros.
¿Qué cosas le dan sentido a mi vida y cómo puedo hacerles más lugar en mi día a día?
A — Accomplishment o logros
También es bienestar avanzar, aprender y reconocer nuestros progresos.
¿Qué logros y avances puedo reconocer hoy? ¿Cuál me gustaría que fuera mi próximo pequeño paso?
V — Vitalidad
Nuestro cuerpo también forma parte del bienestar: sueño, alimentación, movimiento, descanso y energía.
¿Qué cosas me ayudan a sentirme con más energía y vitalidad? ¿Cómo puedo incorporarlas un poco más a mi rutina?
No necesitamos estar bien en las seis áreas al mismo tiempo. La invitación es más simple: elegí una pregunta y respondela con honestidad. Después preguntate: ¿qué pequeña acción puedo hacer esta semana para seguir cultivando esa parte de mi vida?

Muchas veces, en terapia y en los talleres que coordino, empezamos justamente por ahí: observando cómo estamos viviendo, reconociendo nuestros recursos y pensando qué queremos seguir construyendo.
Porque construir bienestar no siempre implica cambiar toda nuestra vida. A veces empieza por detenernos lo suficiente como para reconocer lo que ya tenemos y elegir, conscientemente, qué queremos seguir cultivando.
Concepción Sanchez Alzaga — Terapia cognitivo conductual individual y de pareja | Talleres de bienestar y arteterapia
Contacto: @entrenubes.psi | [email protected]
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