viernes 08 de mayo del 2026

No es amor, es necesidad de ser elegido/a

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No es amor, es necesidad de ser elegido/a
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Hay algo que pocas veces se cuestiona: la necesidad de ser elegido.
Como si el amor fuera una confirmación. Como si el valor personal dependiera, en parte, de que alguien más nos elija.

No es amor, es necesidad de ser elegido/a

Sin embargo, esta idea no es natural. Es aprendida.

Desde una mirada psicológica, la necesidad de ser elegido suele construirse a partir de experiencias vinculares tempranas, donde el afecto pudo haber sido percibido como intermitente, condicionado o incierto. En esos contextos, el amor no se registra como algo disponible, sino como algo que hay que ganar, sostener o no perder.

Con el tiempo, esto se traduce en una forma particular de vincularse:
el amor deja de ser un encuentro y pasa a funcionar como validación.

Cuando esto ocurre, el foco ya no está en el vínculo en sí mismo, sino en lo que ese vínculo representa. Ser elegido puede calmar inseguridades, ordenar emocionalmente y generar una sensación de valor. Pero también puede llevar a sostener relaciones donde hay poco registro del propio bienestar.

En la práctica, esto se observa en dinámicas donde se toleran ambigüedades, faltas de claridad, vínculos poco recíprocos o emocionalmente inestables. No necesariamente porque no se perciban como problemáticos, sino porque hay algo más fuerte en juego: la necesidad de confirmar que uno es suficiente.

Aquí aparece una distinción importante:
no es lo mismo desear ser elegido que necesitarlo.

El deseo forma parte de los vínculos sanos. La necesidad, en cambio, puede condicionar la manera en que se elige y lo que se acepta dentro de una relación.

Desde esta perspectiva, algunas preguntas pueden funcionar como punto de partida para el registro:

  • ¿Estoy en este vínculo porque me hace bien o porque me hace sentir elegido/a?
  • ¿Qué cosas estoy tolerando que, en otro contexto, no aceptaría?
  • ¿Qué lugar tiene mi propio bienestar dentro de esta relación?

Estas preguntas no buscan generar respuestas inmediatas, sino habilitar un proceso de reflexión.

Cuestionar la necesidad de ser elegido no implica dejar de valorar el amor o los vínculos. Implica, en todo caso, revisar desde qué lugar se construyen.

Porque cuando el amor deja de funcionar como validación externa, se vuelve posible elegir desde otro lugar: con mayor conciencia, con más registro emocional y con un criterio más claro sobre lo que se quiere y lo que se necesita.

En ese punto, el vínculo deja de ser una forma de confirmación personal y pasa a ser, verdaderamente, un encuentro.

Y en ese encuentro, no se trata de ser elegido.
Se trata de poder elegir… sin dejarse de lado.

Lic. Nadia Ciuffo Valdez
Psicóloga · Sexóloga Clínica · Terapeuta de Parejas
Atención presencial en Neuquén y modalidad online

Instagram: @lic_psicoloca
“Hablar de sexualidad es hablar de salud”

 

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