Y sin embargo, hay algo que sigue quedando fuera de la conversación: ¿Qué pasa con la mujer después de convertirse en mamá?
Lo pienso muchas veces desde dos lugares. Como psicóloga, porque es un tema que aparece cada vez más en consulta. Y como mamá, porque hace unos meses también empecé a atravesarlo en primera persona.
Y hay algo que me llama la atención. Mientras aprendemos a cuidar a un bebé, pocas veces hablamos de cómo cuidar a la mujer que acaba de cambiar para siempre. Porque la maternidad no es solamente un evento. Es una transformación. Y muchas veces una transformación bastante más compleja de lo que imaginábamos.

Hay amor, muchísimo amor; pero también hay cansancio, culpa, miedo, incertidumbre. Hay días donde te sentís fuerte y otros donde no sabés muy bien quién sos. Hay momentos donde mirás a tu hijo y sentís el amor más grande de tu vida; y otros donde te preguntás cuándo fue la última vez que tuviste tiempo para vos.
Y quizás lo más difícil es que muchas mujeres viven todo eso sintiendo que no deberían decirlo. Porque todavía existe la idea de que si elegiste ser madre deberías poder con todo. Disfrutar todo, agradecer todo.
Pero la realidad es otra. La realidad es que una mujer puede amar profundamente a su hijo y estar agotada. Puede sentirse feliz y extrañar partes de su vida anterior. Puede estar agradecida y necesitar ayuda al mismo tiempo. Y ninguna de esas cosas la convierte en una mala madre. La convierte en una madre real.
Quizás una de las conversaciones más urgentes que tenemos hoy no sea cómo criar mejores hijos, quizás sea cómo acompañar mejor a las mujeres que están atravesando una de las transformaciones más profundas de sus vidas.
Porque convertirse en madre no es solo aprender a cuidar a un hijo. También implica aprender a convivir con una versión nueva de una misma. Una versión que muchas veces todavía no conoce, que está intentando reencontrarse entre la demanda, el amor, el cansancio y los cambios. Y quizás ahí también haya algo valioso: entender que no hace falta volver a ser quien eras. A veces, el desafío es animarte a descubrir quién estás siendo ahora.
Porque cuando una madre se siente escuchada, comprendida y acompañada, no solo está mejor ella, también está mejor todo lo que sostiene.
Datos de contacto:
Lic. Josefina Porras (M.N 74.878)
Instagram: equilibra_psi
WhatsApp: 1123972293
Lilia Lemoine se sumó al debate detrás de Supergirl
Gua sha: qué es y cómo incorporar a tu rutina de skincare en 4 pasos
La vida de Concepción, la abuela de Nico Occhiato: su madre se negó a regalarla, su hermano fue "su papá" y dejó todo por los suyos