domingo 16 de mayo de 2021
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CELEBRIDADES | 10-04-2021 07:27

Federico Andahazi abrió las puertas de su casa y mostró la reliquia de Diego Maradona

El escritor compartió la historia de un entrañable recuerdo del "Diez". Galería de fotos

Uno entra a la casa de Federico Andahazi y la ve, reluciente, en una posición dominante, compitiendo con preciados objetos de un escritor: libros, papeles, dibujos. Y en el medio, esa moto, la de Diego Maradona. A simple vista, nada más que una moto. Antigua, bien conservada, pero sin su historia, un objeto que hasta parece desentonar.

“Es una de las piezas más queridas de mi   colección. Fue una moto que Diego Maradona compró Cero Kilómetro. Se trata de una Honda Cb 400, del año 1981. Tengo el recibo de compra en donde está el nombre de Diego y la dirección de la casa de la calle Cantilo (Villa Devoto), que fue la primera vivienda que le compró a sus padres, después de mudarse desde Fiorito. Hace siete años, un amigo me dijo que había conocido a un fletero que tenía esta moto. Me contacté y descubrí que se la había regalado el propio Maradona porque él se iba a jugar al Barcelona", explica Federico Andahazi (57) en su casa de Belgrano R, donde atesora treinta motos más, como parte de la colección que lo apasiona. Aunque a esta, la que perteneció a Maradona, le da un lugar privilegiado, tanto en su casa como en su corazón.

ANDAHAZI Y LA RELIQUIA QUE PERTENECIO A MARADONA

"Este fletero era muy amigo de Don Diego, su padre, junto a quien iba a pescar a Corrientes. Diego le tenía mucho cariño a este fletero, quien guardó por años esta reliquia, con mucho afecto. La tenía en un galpón muy modesto, tapadita con frazadas. Cuando la descubrió adelante mío era una cosa increíble, estaba como de fábrica. Los kilómetros que tiene son los que le hizo Diego. Cuando vi ese tapizado, el del asiento en el que se sentó el propio Maradona, me emocioné muchísimo”, agrega

ANDAHAZI Y LA RELIQUIA QUE PERTENECIO A MARADONA

“La tengo en el living. Ni en un garaje ni en un lugar donde se pueda arruinar. Es un poco un símbolo de mi propia historia, porque la moto está junto a mi biblioteca con los libros que leí en toda mi vida y con mis propias obras escritas. La tengo en el lugar donde me siento a leer. Es, de alguna manera, una forma de tener a Diego más cerca”, afirma el escritor cuya última novela es “La Matriarca, el Barón y la Sierva”, y que en 1997 se convirtió en Best Seller con “El Anatomista”, obra publicada en más de treinta idiomas. Andahazi, que en 2011 fue distinguido como Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad, actualmente trabaja en el canal LN+, además de estar a full terminando su próximo libro, según Federico, “un policial oscuro, histórico, basado en hechos reales”.   

Federico Andahazi presenta a su familia en su casa de Belgrano

    Sobre la moto que perteneció a Maradona, agrega: Me di el gusto de andarla para sentir un poco lo que sintió él. Es una de las mejores motos que fabricó Onda. La usé una semana y después decidí pararla,y solo tenerla exhibida en mi casa. Cada tanto la pongo en marcha para cuidar el motor. Cuando la adquirí, al poco tiempo se comunicaron conmigo coleccionistas de Estados Unidos y Europa para intentar comprármela. Pero no está en mis planes deshacerme de ella. También me pasó a los pocos días de la la muerte de Diego: se volvieron a poner en contacto para ver si la vendía”, comenta tras posar para CARAS junto a su mujer,  Aída Pippo (48), artista plástica y dibujante, de la que se enamoró hace 21 años y con quien tiene dos hijos: Vera (18) y Blas (14).

La historia de Andahazi y Diego Maradona 

   Pero no es la única historia que vincula a Federico Andahazi con Maradona. Justo al lado de la moto, en otro lugar VIP de la casa (en el centro de su biblioteca), hay una caja rígida que contiene un par de guantes blancos, especialmente incluidos para manipular con extremo cuidado los originales que allí se encuentran. Se trata del libro ‘Homenaje a Diego Armando Maradona’, del cual se hicieron tan solo 500 copias. Allí está incluido un cuento mío llamado ‘El Nido’, que es una síntesis de la épica de Diego: un chico que viene de una villa, criado en la pobreza, y que se encuentra de pronto en la cima del mundo. Escritores que además participaron fueron Roberto Fontanarrosa, Dalmiro Sáenz, Martín Caparrós y Pacho O’Donnell, entre otras personalidades que también contribuyeron con dedicatorias manuscritas”, explica.

   Y con la mirada sensible y profunda que lo caracteriza, Andahazi reflexiona: “Maradona no es solo un símbolo y una metáfora del país, es una advocación. Es idéntico a la Argentina. Las contradicciones que tiene nuestro país son las mismas que sintetizó Diego. Tengo un fetichismo por los objetos, los considero reliquias con historias detrás. Me parece que cuanto más antiguos son, más historias tienen y más            almas encarnan. Y a mí me gusta liberarlas. A quiénes estuvieron con esos objetos, los libero de esa prisión. Al honrar y venerar a esta moto que perteneció a Maradona, siento que, de alguna forma, también estoy              liberando su alma. Cada día que le paso un trapo y la acaricio, estoy cumpliendo con el ritual de Diego”, concluye Andahazi con lágrimas en los ojos. 

Agradecimientos:

Producción: Alicia Blanco.
Fotógrafo: J. Tolomei

Asistente de producción: Sofía Casco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fabián Cataldo

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