miércoles 28 de julio de 2021
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CELEBRIDADES | 24-06-2021 14:22

Laurita Fernández, íntima: "Hoy ya no estoy triste"

La conductora habló sobre esta nueva etapa lejos de Nico Cabré. Galería de fotos

Su energía positiva y su enorme sonrisa la muestran  a Laurita Fernández como la mujer feliz y alegre que siempre fue. No le gusta victimizarse ni que la victimicen. Se considera una “chica normal” que vive, siente, ama, trabaja, lucha y que continúa su camino en búsqueda de nuevos desafíos. Con éxitos y frustraciones. Con festejos y obstáculos que aprendió a capitalizar como parte de su crecimiento. Y en ese andar vertiginoso, como todos, se enfrenta a momentos de felicidad plena, de tristezas y de largos procesos internos que la llevan a crecer.

Laurita Fernández  llega puntual a la cita con CARAS y con su risa ilumina el lugar. No se ve triste ni nostálgica. El 18 de diciembre celebró los 30 que llegaron con grandes y progresivos cambios. Aseguran los especialistas que los números redondos, los que marcan un cambio de década, implican interrogantes, miradas retrospectivas que no pasan inadvertidas.

LAURITA FERNANDEZ, INTIMA
Laurita Fernández. 

En ese entonces estaba en pareja con Nicolás Cabré (41) con quien hasta estaban remodelando una casa en un country para coronar esos 3 años de amor que llevaban compartiendo y hasta, quizás, planeando un futuro con un hijo. Ya habían enfrentado una crisis con pequeña separación que lograron superar. Sin embargo, repentinamente, en mayo anuncióHace un mes que no estamos juntos”.

En ese momento, Laurita ya había aceptado un nuevo y gran desafío para su vida –además del “dramedy” de Star Plus para Disney, “Protectores”, con Marcos Carnevale a la cabeza y la película “Granizo” con Francella, Suar y Bermudez-. Convertirse en la conductora del talk show “El club de las Divorciadas”, producida por Kuarzo, para las tardes elTrece. Paradoja del destino fue la primera en consultar a los profesionales de su programa que le respondían sin saber entonces que tantas preguntas eran dudas de su propia vida. Y que la “divorciada” era ella. 

 

   “Con Nico terminamos todo bien porque ya veníamos con diferencias desde hacía un tiempo y la mejor decisión que tomamos fue ésta. Cada uno seguir su camino, confesó entonces. 

   Hoy, por primera vez, Laurita abre su corazón y, sin arrepentimiento de nada de lo vivido, habla de su pasado, de su presente y de un futuro que, por ahora, es incierto.

   “Yo soy al revés de mucha gente porque me encanta trabajar y jamás vivo esa rutina de horarios como algo pesado. Todo lo contrario, disfruto muchísimo tener que cumplir cada día con esa obligación. Por eso el parate obligatorio que tuve al principio de la pandemia me costó muchísimo. Estar encerrada no era para mí. No podía evitar mirar para atrás y pensar todo lo que había hecho y que me quedaba por hacer. Pero esa quietud también me sirvió mucho para pensar. Pensar en lo que había hecho en mi vida personal y profesional. Me dí cuenta que era mucho y valoré tres veces más lo que tenía. Entendí que uno valora mucho más las cosas cuando te quitan todo”, cuenta mientras sus ojos se vuelven más cristalinos.  

LAURITA FERNANDEZ, INTIMA
Laurita Fernández. 

   —¿Pandemia, crisis, mudanza, separación, nuevo trabajo? Demasiados cambios fuertes…

   —Fue muy duro al principio. Porque yo encima soy súper activa; nunca me quedo quieta y esta vez lo tuve que hacer. Pero me sorprendió la capacidad de readaptarnos a todo que tenemos. Sentí que no podía permitirme deprimirme entonces empecé a bajarme todo lo que descubría en las redes. Tomé clases de baile, de elongación, de canto… Aunque reconozco que la pandemia no me dejó talento para cocinar. Eso fue lo único en lo que me di por vencida. Para no bajonearme y cumplir, me hice una rutina de horarios y cumplía con todo. Además, empecé a estudiar piano con mi teclado y comencé con italiano. Tuve cuatro meses de cursos intensivos. Pero cuando la cuarentena estricta terminó abandoné algunas de todas esas ocupaciones que tenía…

   —¿La separación de Nico Cabré la dejó quebrada, triste..?

   —.Hoy ya no estoy triste Sí lo estuve al principio como es lógico después de cualquier rompimiento. Pero hoy estoy bien. Entera. Y siento que me hace muy bien poner todas mis energías una vez más en el trabajo. Poner toda mi líbido en lo que hago. Creo que fue precisamente el trabajo el que me salvó. La separación con Nico fue una decisión de los dos. Y hoy me pongo a pensar en lo lindo que vivimos y me siento bien. No fue una separación intempestiva. Fue a conciencia. Fue un proceso tranquilo. Yo siento que estoy viviendo otro momento y que debo disfrutarlo como tal. Fuimos responsables en nuestra determinación y, aunque fue dolorosa, se tomó la decisión más acertada. Fue una decisión difícil porque no hubo algo que la detonó. Pero fue en buenos términos. Y no me arrepiento de haber proyectado una vida con él que después no funcionó. En nuestra separación no hubo algo puntual. Y cuando esto sucede vos podés estirar una decisión que es inevitable. Estábamos en etapas diferentes que no congeniaban. Y yo no quería estirar más esa situación. Por eso no me arrepiento de nada.

LAURITA FERNANDEZ, INTIMA
Laurita Fernández, íntima. 

 —¿La idea era no tener tiempo para aprovechar a parar un poco después de tantos años de trabajo sin descanso?

   —Más o menos. Porque a mí me encanta dormir mucho, en ese punto no maduré a pesar de los 30, y si no tenía una obligación iba a pasarme toda la pandemia en la cama. Sentí que si no armaba esa rutina todos mis días iban a ser durmiendo…

   —¿No le preocupaba el cuidado de su físico?

   —Yo jamás fui a un centro de estética… Creo que sólo una vez a acompañar a mi mamá. Pero sí me cuidé a pesar de estar encerrada. Nunca paré con mi entrenamiento aeróbico. Me inventaba coreos y las bailaba y, como estaba viviendo en un country, al principio salía a correr al aire libre. Después arranqué, con Romina Traetta, el “desafío de los 21 días”. Un método de entrenamiento de media hora de ejercicios de tonificación y cardio durante 21 días ininterrumpidos. Porque está comprobado que es el tiempo que tarda el cerebro en incorporar una rutina. Si podés sostener la actividad durante esos días ya la incorporas como hábito de vida.

   —¿Y en la alimentación..?

  —Continué como siempre. Yo como muchas verduras y, como no sé ni me gusta cocinar, preparo ensaladas riquísimas y variadas. También como muchas frutas que, cuando tengo que salir, son fáciles de llevar en el bolso para calmar los ataques de hambre o ansiedad. Pero tampoco me reprimí demasiado y me puedo controlar como para no hacer tantos desarreglos. Me gusta muchísimo la pizza y el helado. Y aprendí a compensar. No prohibir porque ya son tiempos de angustia por otro lado como para sumar un “no” más. No soy una obsesiva y mi cuerpo es normal. En general, como muy sano y el físico reacciona bien. Tampoco me gusta el vino ni la cerveza que es una gran ayuda. Creo que lo más importante es no sentir que es un sacrificio cuidarse porque entonces uno se angustia y ya no sirve. Si me da un  ataque de hambre, me tomo un café con leche, me como un alfajor de arroz o una banana y con eso me calmo. Pero a la noche, antes de irme a dormir, es inevitable que busque en la heladera alguna galletita rica con un poquito de dulce de leche. Y, para evitar la tentación, prefiero no tener ningún pote de helado en el freezer porque si lo ataco no puedo dejarlo hasta que lo termino. 

   —Más allá de ser una fanática del trabajo, ¿hoy éste le sirve para acompañar la soledad?

   —Para nada. “El Club de las divorciadas” fue una propuesta que me llegó justo antes de mi separación. El programa crea un espacio para nueve mujeres con distintos perfiles, recién separadas, divorciadas o en plena crisis, que quieran contar sus profundas historias de vida además de compartir sus experiencias y necesidades y así lograr superar el difícil momento que atraviesan. Son historias reales sobre un tema universal que a todos nos tocó en algún momento. La idea del talk show es ayudar a encontrar una solución. Por eso cuenta con profesionales como la sexóloga Alessandra Rampolla, el sicólogo Gabriel Cartañá, la abogada Viviana Koffman y en especialista en temas de pareja y familia Marcelo Ceberio. Sentí que todo podía ser un golazo porque ellos, sin saber que yo estaba viviendo una separación, respondían mis dudas y me ayudaron mucho a entender algunas situaciones y a transitarlas de manera más tranquila. A sanar el dolor que puede dejar una separación.  Yo no doy consejos porque no puedo hacerlo pero sí puedo escuchar…

LAURITA FERNANDEZ, INTIMA
Laurita Fernández habló a fondo de su separación con Cabré. 

   —Una propuesta muy diferente a todo lo que hizo hasta ahora…

   —Totalmente distinto a todo. Para mí fue un re-desafío aceptar esto. Porque, además, es escuchar y participar en historias muy movilizantes. Yo estaba en la misma condición que muchas de las mujeres que escuchaba y sentí que, de pronto, podía ayudarlas con los profesionales obvio. Fue un año muy difícil para todos por lo que vivimos y encima enfrentar una separación no es bueno. Pero la idea, cuando hablamos, no es la de “matar” al hombre  o encontrar un “culpable” por el final de la pareja. No pensar que es un fracaso. Y para eso hay que buscar la vuelta. Descubrí que me salta la curiosidad de preguntar yo también cosas que me sirven para aclarar dudas aunque mi papel es acompañar.

   —¿Qué es lo que más extraña de la pre-pandemia?

   —Tengo muchas ganas contenidas de abrazar… Porque para mí las emociones pasan por el cuerpo. Pero ver a estas mujeres que me parecen re valientes y no se guardan nada, me da mucha alegría y me moviliza. Siento que hoy pongo el cuerpo y el alma en lo que estoy haciendo. Porque es difícil no involucrarte cuando hay sentimientos de por medio. Siento que comencé un camino diferente y muy desafiante.

   —¿Se considera una mujer valiente?

   —Siempre fui una mujer independiente con todo lo que eso engloba; libertad, valentía, confianza en mí misma y en mi largo camino siempre trabajando y mucho. También lo soy en el sentido emocional y económico con lo que eso implica. Pero, para mí, eso es positivo. Por otro lado, me gusta vivir en alegría. Por eso siempre busco el bienestar. No me copa para nada la pelea. Siempre intento tener una buena actitud. Creo que es lindo sonreir aún en los momentos tristes. Eso aprendí y lo hago. Yo siento que soy todo eso y más. Si alguien me ve empoderada no es algo que soy hoy de golpe, es algo que logré al ir puliendo cosas. Siento que tengo el poder de elegir en la vida con una actitud positiva. Y el buen humor es un punto muy importante también. Porque este trabajo te da mucha incertidumbre, falta de confianza y ansiedad. Por eso fue un largo proceso de aprendizaje. Yo trabajé mucho y aprendí a disfrutar el hoy y ya no estar tan pendiente de lo que vendrá después… ¡Soy una mujer que siempre va por más!

   —¿Cambió mucho a partir de su separación?

  —Es un largo proceso como dije… Siento que antes me costaba expresarlo cuando estaba mal porque mi cabeza iba más rápido. Entonces me terminaba encerrando. Ahora aprendí a llamar a alguien y exteriorizar lo que me sucede. Para mí es la terapia y decodificación emocional que te ayuda a entender por qué te pasa lo que te pasa. Así analizo todo lo que sucede en la vida y me siento más cómoda. También esto me ayudó a expresar lo que siento y a no guardarme más cosas que me terminan haciendo mal.  

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