jueves 9 de abril de 2020
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ESPECTáCULOS | 01-11-2019 18:15

Por primera vez hablan los hijos de Débora Pérez Volpin tras la muerte de su madre

Acompañados por Enrique "Quique" Sacco en su casa de Belgrano, Luna y Agustín abren su corazón.

Son tres corazones que cicatrizan de a poco, y aún así ofrecen su íntimo testimonio de lucha: una batalla sin rencores ni olvido. El departamento del barrio de Belgrano se abre por primera vez a un medio periodístico, como ocurrió con la casa de Caballito, a fines de 2017, cuando Débora Pérez Volpin le concedió a CARAS la primera nota en familia, presentando a su pareja desde hacía siete años, Enrique “Quique” Sacco (56), y a sus hijos Agustín (21) y Luna (19) —fruto de la relación de la periodista con Marcelo Funes, camarógrafo de El Trece—. En ese momento, Débora hablaba de su alejamiento de “Arriba Argentinos”, el noticiero que conducía junto a Marcelo Bonelli, y se presentaba como candidata a legisladora de la Ciudad de Buenos Aires en el espacio de Martín Lousteau, llamado “Evolución”. Había confiado en la revista para mostrar una intimidad que solía preservar, acorde con su bajísimo perfil. Meses después, el 6 de febrero de 2018, inexplicablemente, Pérez Volpin moría en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo, durante una endoscopía de rutina. Su “partida” no solo causó una enorme conmoción social, sino que inició una intensa búsqueda de Verdad y Justicia. A 20 meses del fatídico hecho, el endoscopista que atendió a Débora, Diego Bialolenkier, está condenado a tres años de prisión condicional e inhabilitado para ejercer su profesión por siete años y seis meses. Por su parte, la anestesista Nélida Puente, fue absuelta.

Ahora “Quique” Sacco, ex periodista deportivo de la cadena ESPN y actual Gerente de Gestión Institucional de la Superliga de Fútbol Argentino, abre las puertas de su departamento en Belgrano al mismo equipo periodístico de CARAS que realizó aquella última nota con Pérez Volpin. A su lado están Agustín y Luna, quienes es la primera vez que brindan una entrevista tras el fallecimiento de su madre. Antes de empezar con la charla, es necesario conocer cómo sigue la causa judicial, enterándonos de los últimos detalles brindados por el doctor Diego Pirota (46), a esta altura no solo abogado, sino amigo de la familia. “Se ha condenado a uno de los médicos (el endoscopista Diego Bialolenkier) por ser el responsable de la muerte de Débora. Se le atribuyó la responsabilidad penal. Esto no fue un accidente, ni una situación fortuita, sino que fue una muerte provocada. Sin intención, lógicamente, pero ya no se discute más porqué murió Débora, ni cuál fue la causa. Al investigar lo que se calificó como Homicidio Culposo, se demostró que las autoridades de Galeno intentaron encubrir el homicidio. Y ese es un delito independiente, posterior. Murió Débora y horas más tarde comenzó un encubrimiento—afirma el letrado que entra en detalles escalofriantes sobre la dramática muerte de la periodista y legisladora porteña—. La clínica es de Galeno. Es más, el nombre Trinidad de Palermo, es un nombre de fantasía. Ahora se investiga al Director Médico del Sanatorio La Trinidad de Palermo, Roberto Martingano, y al Director General de Galeno, Eduardo Cavallo, quienes fueron imputados por encubrimiento. También se imputó a la instrumentista Miriam Frías y al endoscopista Sebastián Cechi, entre otros, por falso testimonio”, agrega.

Según Pirota, el encubrimiento consistió en “modificar la escena del crimen”, ya que según el abogado: “El endoscopio que se utilizó con Débora es nuevo, graba y deja imágenes registradas y guardadas en un disco rígido. Por lo tanto, está registrado cuándo se lesiona el esófago y se llena de sangre el endoscopio. Podés ver exactamente cómo fue el momento de la lesión, siempre sin intención, pero lesión al fin, que provocó la muerte. Podés ver la actuación imprudente del médico que utilizó el equipo. Pero lo cambiaron por un equipo viejo que no permite registrar imágenes, sino que solo posibilita ver lo que se hace en un monitor en tiempo real, sin grabar. Ese equipo antiguo que ‘plantaron’, que aseguraban que se usó en el procedimiento, se peritó en el juicio, y se determinó que no funciona. Por lo tanto nunca se podría haber usado. Pero además de todo, le adulteraron el número de serie, que es la chapa que lleva atrás, para que no se pueda hacer la trazabilidad (Serie de procedimientos que permiten seguir el proceso de evolución de un aparato en cada una de sus etapas)”, dice Pirota.

Hay solo una condena, la del endoscopista. “Cuando el endoscopista perforó el esófago, la anestesista no supo recuperar a la paciente y sacarla de la crisis. Pero no importa si no supo, si lo hizo bien o mal, la macana del endoscopista era de tal magnitud que nada podía hacerse para recuperarla—afirma el abogado de la familia de Pérez Volpin—. Nosotros estamos satisfechos porque se atribuyó una responsabilidad penal. Ya no se dice más que Débora se murió porque tenía una patología preexistente, que se murió ‘por su culpa’. Se murió porque alguien se equivocó. Nosotros decíamos que se equivocaron dos, y la Justicia determinó que se equivocó uno solo. Lo cuestionamos y estamos en la Cámara de Casación pidiendo que a Nélida Puente, la mujer que absolvieron, la condenen con una responsabilidad penal menor, pero responsabilidad al fin. Porque ella puede hacerle hoy un procedimiento igual a cualquier otro paciente. En la causa se determinó que también ella se equivocó feo. Hoy, a 20 meses de la muerte de Débora, todavía ninguna autoridad de la clínica pidió disculpas, ni explicó qué hicieron mal, ni dijeron qué van a hacer para que esto no vuelva a pasar. La endoscopía no mata, pero si la hacés mal, con un médico que no lo advierte y encima con una clínica que encubre… La verdad es que ese lugar es un peligro para la sociedad. Creo que todavía hay muchas cosas que no conocemos. Deben estar preocupados. Estamos bastante convencidos de que hicieron más cosas de las que sabemos, y esta investigación va a servir para determinar eso. Antes de fin de año debería haber una resolución importante en esta nueva causa”, concluye Pirota, que entabló además de un vínculo profesional, una relación de amistad con Sacco.

Tras posar con un retrato de Débora para el fotógrafo de CARAS, “Quique” Sacco, Agustín y Luna comienzan una charla emotiva, en la que las respuestas se expresan con voces quebradas y lágrimas en los ojos.

¿Cómo sobrellevaron las extensas jornadas del juicio, al escuchar descripciones detalladas y dolorosas de lo que sucedió ese fatídico día?

“QUIQUE” SACCO:—La fuerza que tenemos “es Débora”. Ella construyó esto y nos une. Y hace que hoy disfrutemos este presente juntos. Yo conocía los detalles desde antes de todo lo que se habló en el juicio, y fue mucho más duro revivirlos. Pero había que estar, unidos como estuvimos, y acompañar todo el proceso judicial que habíamos pedido para alcanzar los resultados que necesitábamos. Para que se conozca la verdad y se haga justicia. Como familia, nuestra lucha conjunta hizo que arribemos a un objetivo, y esto no para ahí, porque seguiremos luchando por más verdad y más justicia.

Mucha gente se indignó al interpretar que la condena al endoscopista fue leve. Pero ustedes se mostraron satisfechos con el fallo, sin rencores...

AGUSTIN:—Creo que somos humanos, antes que cualquier cosa. Es imposible no sentir bronca en una situación así. Sería mentira decir que está todo bien siempre. Obviamente que fue duro escuchar la sentencia. En un principio quizá no estábamos completamente de acuerdo con ella. Pero siempre fuimos conscientes de que nosotros no estábamos buscando venganza, sino saber la verdad. Si ese fue el veredicto, no tiene sentido darle más vueltas.

¿Cómo siguen sus vidas ahora?

A:—Mirando para adelante, aprendiendo de lo que se vivió, pero cada uno concentrado en lo que hace y en lo que va a ser su futuro. Apoyándose en las amistades, en la familia.

Q.S:—Tenemos una frase que la escribió Agustín en las redes, cuando viajamos los tres a Chile: “Seguimos la tradición de estar juntos como vos hubieras querido”. Débora siempre está presente, cuando viajamos juntos y en cualquier situación.

A:—Mamá está con nosotros hasta en los detalles más mínimos. En cosas que hago yo, siento que realizó lo mismo que haría ella.

Agustín, Luna, ¿están estudiando?

A:—Yo estudio Comunicación Social en la UBA, voy por la mitad de la carrera y la disfruto mucho. Originalmente la empecé porque mamá la había estudiado también. Ella fue mi gran referente en un montón de cosas. Hoy mi perspectiva y panorama cambió, aunque agradezco haber entrado a ese mundo gracias a ella. Siento que estoy haciendo mi camino y encontrando mis cosas. Arranqué queriendo ser periodista, pero hoy en día no me llama tanto la atención. A lo mejor me volcaré más para el lado de la investigación. Descubrí que la Comunicación es mucho más que periodismo, y me parece una actividad muy importante en el devenir de una sociedad y un país. El estilo de mamá, cómo trabajaba, me influyó muchísimo. La tenía como ídola.

LUNA:—Yo estoy estudiando Arquitectura en la UBA. Mi tío Alejandro, uno de los hermanos de mamá, es arquitecto, y para mí es super importante porque representa un modelo a seguir. Me ayudó mucho a pensar en un futuro, imaginando trabajar en algo que esté bueno.

¿El avance de la Justicia sirve de consuelo?

Q.S:—Nos tranquiliza porque hemos hecho todo lo que teníamos que hacer, ante circunstancias que no son las mejores, porque no había antecedentes. Nosotros logramos que dos médicos estén en un Juicio Oral, en el banquillo de los acusados, que haya un proceso judicial, que haya un responsable. Que también surja la causa por encubrimiento y falso testimonio, y un montón de situaciones que se han dado a partir de la clínica. Creo que nosotros representamos como familia lo que no se pudo hacer antes y que a partir de ahora se puede hacer: que no hay que dejar de luchar. Es verdad que la figura de Débora, el cariño, el amor de tanta gente atomizado, nos empujó para seguir. Y lo logramos, abrimos un camino movilizados siempre con las consignas Verdad y Justicia. Llegamos a un punto que nos deja conformes en algún aspecto, y no tanto en otros. Pero seguimos adelante en una querella penal iniciada contra la clínica. Creemos que todo lo que apareció como mentira y encubrimiento se va a transformar en verdad. Y nuestro gran objetivo es ese, que se sepa la verdad.

¿Cada uno fue encontrando una forma de realizar el duelo? ¿Son de ir al cementerio, o se conectan con fotos y recuerdos?

A:—Yo personalmente siento que me conecto con mamá más de otras formas, no necesariamente yendo al cementerio. Elijo los recuerdos, ni siquiera fotos. La vida permanentemente me la recuerda a ella, me trae esas memorias, y con eso para mí está perfecto.

L:— En la calle la gente que me reconoce me dice que tenga fuerza, y cuando cumplí años, por las redes muchos me mandaron mensajes lindos y bendiciones.

¿Qué legado les dejó Débora?

A:—Creo que nos dejó el legado que siempre es mejor resolver las cosas de forma pacífica, calmada, organizada. Que siempre vale más la pena intentarlo que ir al combate. Que siempre hay una forma de hacerlo más ameno, que la otra parte puede entender mejor cuando se tratan las cosas así. Siento que las relaciones de ella con todo el mundo fueron de esa manera, y ese quizá sea el mayor legado que nos haya dejado.

L:—Siempre, de alguna manera, aunque yo no me diera cuenta, ella me inculcó hacerme respetar y entender lo importante que era ser mujer. Teniendo en cuenta de que hay muchas situaciones que se pueden mejorar, creo que ella fue quien me introdujo al tema del feminismo. Hoy en día quizá me doy más cuenta de esas cosas, que cuando era más chica.

¿El Día de la Madre fue una fecha especial para ustedes?

A:—Obviamente que fue una fecha difícil porque la ciudad se llenó de carteles del Día de la Madre. Pero la verdad es que con la poca experiencia que tenemos, el año pasado fue el primero sin ella, yo no lo siento como algo particularmente fuerte. Aunque obviamente lo es. Pero siento como que todo el tiempo es el Día de la Madre.

L:—Con fechas como el Día de la Madre, pasa como con cada mes que se cumple (de la fecha de su fallecimiento). Hay gente que sube fotos y recuerda lo que pasó. Para mí no tiene ningún significado especial. Coincido, todos los días son el Día de la Madre.

¿Qué cosas extrañan más de Débora?

A:—Su ausencia se nota más en el hecho de que era una persona que se ocupaba de todo. Lo que pasaba por ella intentaba resolverlo, y quizá lo que más cuesta es ocupar ese lugar de “resuelve todo”. Estamos aprendiendo a hacer lo mismo a nuestro modo. Además, pienso que hubiera estado bueno que conozca a mi novia y al novio de Luna.

Q.S:—Extraño su sonrisa, su buen humor. Con Débora no había ni un día pesimista. Al contrario, siempre con esa energía de ir para adelante aunque pasaran cosas malas. Con su diálogo e impronta trasmitía tirar siempre para adelante. En esto había que lograr Verdad y Justicia, porque es lo que ella hubiese hecho por cualquiera de nosotros. Y además, siempre remarco que Luna y Agustín tienen un papá muy presente (Marcelo), y gozan de la libertad de hacer lo que quieran. De manejarse con sus tiempos y libertades. Creo que lo que ahora surge entre nosotros es muy natural, y yo siempre me propongo tener la claridad e inteligencia necesarias para orientarlos y protegerlos.

¿Si pudieran decirle algo a Débora, que sería?

Q.S:—Se lo decimos siempre, porque siempre está presente. Le decimos que estamos muy orgullosos y agradecidos de que todo lo bueno que nos pasa en la vida está dirigido por ella. Débora siempre dio mucho amor, y por eso en esta etapa recibimos amor de todos. En lo personal, en los años que compartimos, destaco lo que construimos juntos.... Ella abrió su cofre más sagrado, que eran sus hijos, para compartirlos como familia. Eso lo fuimos entendiendo y nos llevábamos muy bien los cuatro. Hoy Agustín, Luna y yo, somos capaces de llevar esto adelante. Esa es la mejor energía que podemos recibir de Débora. Ese es su legado de amor eterno. 

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Fabián Cataldo

Fabián Cataldo

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