Como todos los años, la entrega de los Grammy reactivó los apasionados sentimientos de los músicos. Amor, odio, llanto, alegría y festejos se repitieron en la 62.ª edición de la entrega de premios que se realizó en el “Staples Center” de Los Angeles. Y el show paralelo a las mejores melodías y letras, como siempre, se desarrolló en la Red Carpet. Hubo brillos, transparencias, osados looks y los más atrevidos se llevaron la estatuilla del público. Ese precisamente fue el caso de la cubana-estadounidense Camila Cabello (22). La cantante que estaba nominada en “Mejor Duo Pop”, junto a su novio el canadiense Shawn Mendes (21) por el tema “Señorita”, sólo fue la ganadora de todos los aplausos al emocionar a la platea con la interpretación de su canción “First Man”, que se lo dedicó a su padre Alejandro.
Precisamente él fue quien la acompañó a la velada provocando la sorpresa de muchos. Camila, que vendió 5 millones de discos con su álbum debut, lució un vestido corto negro con brillos dorados que acompañó con falda amplia en color negro del Atelier Versace. También llevó una gargantilla de diamantes y un par de brazaletes de oro. Su Make Up en tonalidades smokey, entre negros, grises y plateados, combinó con la tendencia de la temporada, uñas XL con puntas triangulares. Un look que definieron “gótico”. Como siempre lo hace, la cantante volvió a sorprender con sus declaraciones al afirmar: “No quiero vivir como una celebridad y tener que lucir perfecta cada vez que salgo de mi casa. Elijo ser normal. La música me hace bella y humana”.
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