domingo 13 de octubre de 2019
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SALUD | 19-07-2017 17:16

El delicado estado de salud del padre de Raquel Mancini

La exmodelo asegura estar pasando el peor momento de su vida. La causa de su angustia es el cáncer de próstata avanzado que presenta su padre Miguel, de 82 años. Galería de fotos

“Estoy pasando el peor momento de mi vida”, reconoció Raquel Mancini y el motivo de su tristeza es el delicado estado de salud de su padre Miguel, de 82 años, quien tiene un cáncer de próstata avanzado con metástasis. “Le llegó hasta los huesos y pesa 40 kilos”, dijo Mancini a la par que aclaró que el cuadro data de hace seis años y que su padre acaba de abandonar la internación en el Sanatorio de la Trinidad. Si bien al principio la enfermedad fue silenciosa, después de un tiempo Miguel comenzó a orinar sangre y fue entonces que lo llevaron al médico.

El doctor Roberto Hernández, actual presidente de la Sociedad Argentina de Urología (SAU), explicó que “en sus inicio, esta enfermedad puede no dar síntomas, pero con el tiempo aparecen los trastornos urinarios bajos; la disuria (expulsión de la orina dolorosa e incompleta); la polaquiuria (aumento de micciones por la noche); el ardor al orinar; la hematuria (sangre en orina); la hematospermia (sangre en el semen) o la RAO (retención de orina) y como síntomas tardíos, el dolor en los huesos por metástasis óseas”.

Su aparición ocurre a partir de los 50 años y se hace más frecuente de los 65 años en adelante. Algunos casos pueden ser más agresivos que otros, de acuerdo con la clasificación anátomo patológica llamada Gleason, que va del 2 al 10. “Cuanto más alta es, más agresivo es el cáncer y de progresión más rápida. Cabe aclarar que en pacientes jóvenes las chances de fallecimiento por la enfermedad son altas sino se actúa a tiempo”, indicó el médico, quien es jefe de Urología del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT).

Hernández aclaró que los exámenes de rutina se deben efectuar “a toda la población masculina a partir de los 50 años, y a partir de los 45 años cuando hay carga genética de cáncer de próstata en padres, abuelos y hermanos”.

El chequeo prostático tiene cuatro patas. La primera es la bioquímica, que incluye un examen de sangre para antígeno prostático específico (PSA). En segundo lugar está el diagnóstico por imágenes, precisamente ecografía renal y vesico-próstatica. El tercer paso es la flujometría, que mide el flujo urinario, y por último debe realizarse un tacto rectal, para detectar si hay durezas en la glándula.

“Cuando el cáncer de próstata es localizado, lo más frecuente es realizar cirugía y radioterapia. Pero cuando está avanzado el bloqueo hormonal es lo más común. Cabe aclarar que existen nuevas drogas para estos últimos casos”, enumeró. Para una detección temprana es fundamental la visita al médico, porque si se diagnostica a tiempo el cáncer de próstata tiene “criterio de curación”, concluyó Hernández.

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