jueves 6 de agosto de 2020
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SALUD | 07-07-2020 21:50

Víctimas de la cuarentena: estas son las parejas que se separaron durante la pandemia

Marcelo Tinelli y Guillermina Valdés fueron los últimos en sumarse a esta ola de famosos que decidieron ponerle punto final a sus relaciones. La mirada psicológica de las crisis que se dan por el confinamiento.

En más de cien días de cuarentena obligatoria, la lista de parejas de famosos que le pusieron fin a su amor en medio de la pandemia no para de crecer. Los últimos en sumarse fueron Marcelo Tinelli y Guillermina Valdés, quienes sorprendieron con su anuncio. Sin embargo, en lo que va del confinamiento otros tantos fueron los que no soportaron la convivencia o la distancia: Sebastián Yatra y Tini Stoessel, Laurita Fernández y Nicolás Cabré, Mariano Martínez y Camila Cavallo; y Juan Martín del Potro y Sofía "Jujuy" Jiménez, fueron otras de las parejas de celebrities que no prosperaron.

Es por eso que frente a esta "ola de separaciones", desde CARAS fuimos a consultar a la Lic. en Psicología, Eliana Tornatore, quien hizo un análisis al respecto:

La cuarentena abrió distintos escenarios para las parejas. Así es como muchas terminaron sus relaciones. Ocurrió en otros lugares del mundo, y está sucediendo también en nuestro país.

Vale aclarar que en este contexto, en el caso de parejas que conviven, no se trata solo del encierro, sino del desafío de disfrutar de la compañía del otro sin las distracciones que en muchos casos existían. Si bien para algunas parejas el confinamiento ha resultado una buena alternativa para mejorar la relación, disponiendo de más tiempo para el encuentro y la comunicación de todo tipo, para otras, el hecho de compartir tanto tiempo con el otro, ha dado lugar a las crisis. Puede que las mismas estuvieran ya anunciadas, negadas, o desplazadas por la rutina y responsabilidades personales.

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Convivir todo el tiempo con otra persona, a veces también con hijos, incluso en un espacio reducido, y bajo emociones como la angustia, incertidumbre o estrés, que de por si genera la pandemia, sumado a la amenaza en algunos casos de los problemas económicos, puede ser el punto de quiebre para muchas parejas. Los datos indican que aumentaron un 30% los inicios de demandas de divorcio durante la cuarentena. En muchos casos, esta realidad lleva a tomar decisiones que se venían pensando, pero no encontraban el momento oportuno para ser llevadas a cabo.

En condiciones normales, los vínculos cuentan con vías de escape para sublimar las tensiones: trabajo, reuniones sociales, recreación, etc. y las mismas muchas veces son importantes para preservar las relaciones.  En este contexto, se vuelve más complicado que las personas puedan dirigirse a otro espacio con el fin de despejarse, desahogarse o repensar las conflictivas, generando más fragilidad en los vínculos. La ilusión e idea primera de contar con más tiempo para estar con la pareja y así quizás poder solucionar conflictos que fueran apareciendo, comenzó a verse diluida a medida que los días de encierro fueron aumentando.

Considero que en el mejor de los casos, las crisis se sobrellevan tratando de afrontarlas, con los recursos que cuenten las parejas: aumentar la comunicación, repensar las reacciones, además, la ayuda de círculos cercanos (familiares o amistades) que sirven de escucha y contención, o también con ayuda terapéutica.

Existen vínculos en los cuales la costumbre hace que una situación que genera malestar pueda naturalizarse, y así prolongarse en el tiempo. A esto también puede sumarse algún mito del amor romántico y la idea de que el mismo vencerá y revertirá las diferencias. En este momento, con más tiempo para reflexionar, más el incremento del estrés ansiedad y miedos, los mecanismos de compensación que antes funcionaban, rutina, exigencias externas, proyectos personales o espacios propios, han dejado de hacerlo.

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De esta forma, muchas parejas se enfrentan cara a cara con la monotonía, la realidad del afuera se impone y determina la realidad interna en cada vínculo, en cada hogar, y pone a prueba las capacidades adaptativas, habilidades y recursos para sortear la situación.

En resumen, se ve como la pandemia está poniendo a las parejas a prueba como en ningún otro momento. A la sensación de incertidumbre de la que ya hablamos,  y la convivencia sin posibilidad de vías de escape, se suman en muchos casos los problemas económicos, las tareas domésticas y de cuidado, ayudar en los nuevos procesos educativos de los hijos, el trabajo home office.

Eso y la tensión entre puntos de vista diversos ha afectado demasiado, sobre todo en cuestiones relevantes como salud, seguridad, educación, economía. Y son muchas las parejas que no resisten y se ven llevadas a rever algunos asuntos.

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