jueves 6 de mayo de 2021
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ACTUALIDAD | 12-12-2020 10:05

“El Turco” García, tras la eliminación

"Gracias a mi mujer soy un metrosexual". Galería de fotos

Prod Alicia Blanco

En el luminoso piso de Puerto Madero todo es alegría y carcajadas. Los tres habitantes conforman una amorosa sociedad en la que todo se habla. Pero nada es gratuito ni se consigue sin esfuerzo. Así lo repite Claudio Omar “el Turco” García (54) y así lo entendió con los golpes que le dio la vida.

Adversidades que enfrentó –como su lucha contra las adicciones que finalmente superó en 2008– y aprendió de esos errores que hoy dice lo llevaron a ser el hombre que es. Un sobreviviente.

Un luchador que confiesa no podría haber llegado sin la ayuda y la compañía incondicional de su bella mujer Mariela Prieto, quien lleva 23 años a su lado. Y tampoco sin Yamil (19), el único heredero de la pareja, aunque no del ex jugador de Huracán, de Racing, de Francia y de la Selección Argentina, que tiene otros seis hijos y siete nietos.

Y el hogar lo completan los inquietos Symba y Balu, un caniche toy y un micro caniche toy. En el amplio living, los tres se mueven divertidos y comparten anécdotas. Mariela aclara que aún está terminando de decorar el piso al que se mudaron hace poco tiempo. Ella es el corazón del hogar y supervisa todo.

   “Como amamos a nuestro hijo estamos siempre pendientes de su vida pero sin perder la independencia de cada uno. Yo soy una emprendedora nata y trabajo desde los 16 años; vendo ropa, electrodomésticos, siempre estoy con algo. ¡Jamás me quedo quieta! Para mí es un placer ser la esposa del Turco. Somos personas simples. Yo preparo y superviso la ropa, la alimentación sana y la agenda pero cada uno sabe lo que tiene que hacer y nadie se mete en la vida del otro”, cuenta Mariela.  

Coqueta y atenta a la moda, cuenta que también es obsesiva a la hora del cuidado del cuerpo ya que tiene a dos deportistas en su casa. Yamil  juega en la Reserva de Racing, donde debutó a los 17 años.

Y casi sin esperar, la voz a borbotones del Turco interrumpe mostrando el orgullo que le da hablar de su hijo menor. 

“¡Yamil es un crack! Y yo estoy recontra feliz con la vida que tengo hoy. Pasé miles de cosas y no tuve nada. Por eso jamás imaginé estar viviendo un presente tan feliz. Hoy todos me quieren. Por eso soy un agradecido de la vida. Me levanto a las 7 y media, saco a pasear los perros y desayuno con mi familia. Entreno para mantenerme bien. Dejé atrás el proceso oscuro que viví y del que salí gracias a una mujer como Mariela”, asegura el Turco –que hoy tiene 230 mil seguidores en la redes– matizando sus relatos con divertidas frases y anécdotas como las de algunas exóticas mascotas que supo tener, entre las que se destacan una pitón y la lechuza Sarita.

 “Nunca pensé que estaría cocinando en la televisión. ¡Ni siquiera me imaginé cocinando en mi casa! Pero Mariela es la culpable… Me convencieron de sumarme a Materchef Celebrity. Pero yo no sabía ni prender una hornalla. Y fue un gran disfrute. Parecía Piñón Fijo o un Teletubi pero si hice reir ya me siento contento. Además, me conoció gente que ni sabía quién era yo. Fui genuino y siento que es un milagro lo que viví. ¡Porque yo hace 15 años estaba muerto! Y me salvó la vida el Dr.Custo. Por el que hoy tengo una fundación en Río Cuarto con el Dr.Juan Pablo Vedia para ayudar a otros como lo hicieron conmigo”, confiesa García. Sin poder creer el tiempo que permaneció en “la cocina de famosos”, el Turco cuenta que ya se le estaban terminando los “trucos de magia”. 

“¡La luché hasta el final! Me gustan los desafíos y me gustó trabajar en la tele. Me fui muy triste. ¡Hasta lloré! Pero cada vez se me hacía más difícil.  Estoy acostumbrado porque en la vida he superado un montón de cosas. Pero           MasterChef me dejó una de las cosas más lindas de los últimos años. Que fue aprender a querer la cocina y aprender a vivir, que es lo más importante. Fue mi terapia, mi cable a tierra. Porque también aprendí a contenerme y no decir malas palabras…Y a partir de estar en la tele me piropean las mujeres aunque ahora me porto muy bien. ¡Pero soy un metrosexual! Me cuido para lucir bien y Mariela me encrema la cara cada noche”, revela uno de sus secretos beuaty quien sueña con llegar a ser técnico de fútbol, mientras busca nuevos talentos para Racing, es embajador de la Commewall y tiene su propio “lugar en el mundo” en Venado Tuerto donde el estadio lleva su nombre.

   “¡Cómo no voy a estar feliz viéndolo tan feliz a él! –exclama Mariela– Hoy quiero que disfrutemos todo lo lindo que nos está dando la vida. ¡En la tele lo ví cocinar por primera vez! Claudio es un hombre maravilloso y merecía una segunda oportunidad. Es el eterno novio que me regala ositos, chocolates… Hoy es él quien me cuida y me alegra la vida. Nunca nos quedamos quietos y somos muy explosivos. Yo dejé todo en la vida por estar con él y no me arrepiento de nada por más malas cosas que pasamos. Siento que mi función fue volver a ponerlo en el lugar del que jamás debería haberse ido. Porque era justo que él volviera a la gloria”, concluye la gran mujer que está al lado del gran hombre.

 

  

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Gaby Balzaretti

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