Guillermina Valdés (Instagram)
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Adiós al porcelanato frío: el piso en espiga de la casa de Guillermina Valdés que marca la tendencia 2026

La madera vuelve a ser protagonista en el interiorismo y desplaza a las superficies frías y uniformes. El piso en espiga de la casa de Guillermina Valdés no solo suma calidez y sofisticación, sino que anticipa la gran tendencia deco 2026: espacios más naturales, elegantes y con historia.

En el interiorismo 2026, una elección destaca sobre todas: el piso de parquet en espiga. La casa de Guillermina Valdés lo incorpora con elegancia, marcando el fin de los suelos fríos como el porcelanato y consolidando una tendencia que mezcla historia, calidez y sofisticación.

En un ambiente cada vez más influenciado por la búsqueda de confort y estética atemporal, el parquet en espiga se impone como el protagonista indiscutido del año. Ya no se trata solo de un revestimiento, sino de una declaración de estilo que transforma cualquier espacio en un refugio con carácter.

Qué es el piso en espiga y de dónde viene esta tendencia

El piso en espiga es un tipo de parquet formado por piezas de madera dispuestas en ángulos regulares que crean un patrón de “V” repetido, también conocido como herringbone. Su origen se remonta a épocas antiguas en Europa, especialmente en palacios y casas señoriales del Renacimiento, donde se empleaba para transmitir solidez, elegancia y un sentido de continuidad visual.

Aunque fue muy popular en siglos pasados, el parquet en espiga nunca llegó a desaparecer completamente. Su regreso al mundo del diseño contemporáneo se inició en las últimas temporadas como reacción a años dominados por pisos de gran formato y superficies homogéneas, como el porcelanato o el cemento alisado.

El piso en espiga de la casa de Guillermina Valdés

Este resurgimiento tiene raíces claras como la revalorización de materiales naturales. La madera aporta calidez, textura y un sentido de autenticidad que muchos buscan actualmente. Asimimo, estética híbrida, porque combina líneas clásicas con un lenguaje moderno, encajando tanto en estilos minimalistas como en diseños más maximalistas. Grandes estudios de arquitectura y diseño lo han incorporado en proyectos residenciales de alto nivel, lo que aceleró su popularidad.

Por qué es tendencia en 2026

Es tendencia porque responde a la búsqueda de confort visual y sensorial.  Tras años de dominar espacios fríos y monocromáticos con porcelanato y superficies continuas, el mercado de interiores está en una transición hacia ambientes que invitan a quedarse. La textura y la tonalidad natural del parquet en espiga, como es el piso que está en la casa de Guillermina Valdés, cumplen con esa necesidad estética y emocional.

La madera se percibe como un material más sostenible que otros revestimientos sintéticos o cerámicos de gran tamaño. Este valor ecológico se combina con una búsqueda creciente por traer naturaleza al diseño interior, incluso en pisos. Contrario a lo que muchos podrían pensar, el parquet en espiga no compite con el estilo moderno: lo eleva. Funciona perfecto en espacios minimalistas, escandinavos, contemporáneos e incluso eclécticos. Su patrón crea dinamismo sin caer en lo recargado.

Guillermina Valdés

En un momento en que la casa es más que un lugar para dormir —es espacio de trabajo, ocio y bienestar—, materiales como el parquet en espiga potencian esa sensación de refugio. Además, al ser una tendencia adoptada por figuras públicas como Guillermina Valdés, se reafirma su rol como símbolo de estilo de vida moderno y sofisticado.

El piso en espiga, presente en la casa de Guillermina Valdés, no es una elección estética al azar: es la respuesta 2026 al deseo de espacios cálidos, elegantes y con historia. Adiós al porcelanato frío; bienvenido un diseño que combina tradición y contemporaneidad en cada veta.

AM 

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