El making off de una pasarela digital única: entre lo analógico y lo transhumano
Con dirección creativa de Malapalabra, el desfile virtual, que se presentó en las pantallas de CARAS Moda 2026 en ArtLab, logró que los diseños cobraran vida en escena.
Nacha, Lucho, Frana, Lu y Cata llegaron desde distintos universos —la producción de grandes eventos, el diseño, la moda y el mundo digital— para encontrarse en “Malapalabra”, una agencia creativa especializada en eventos que busca escapar de las fórmulas y construir experiencias con identidad propia. Para CARAS Moda fueron los responsables del universo visual que atravesó el evento: una intervención inspirada en el diálogo entre el papel y la pantalla, la materialidad de la revista y los nuevos lenguajes digitales.
El backstage del desfile virtual para CARAS Modas.
Así se hizo el desfile digital de CARAS Moda: una experiencia única
"Malapalabra nace de un grupo de amigos que ya venía trabajando, cada uno desde su lugar, en el mundo de los eventos y el diseño −cuentan−. Empezamos trabajando con casamientos porque sentíamos que se estaban volviendo tradicionales y estandarizados, casi 'hechos de fábrica'. Muchas veces había un paquete pre armado al que cada pareja tenía que adaptarse y nosotros queríamos hacer exactamente lo contrario: que cada proyecto naciera desde cero y se adaptara a las personas que teníamos enfrente.
Lu, Cata y Lucho, tres de los Malapalabra en el rodaje del desfile digital.
El equipo completo que trabajó en la producción del desfile digital.
—¿Y cómo se expandieron hacia otros formatos?
—Con el tiempo, nos interesó cada vez más enfrentarnos a proyectos nuevos que desafiaran nuestra creatividad y nos obligaran a preguntarnos qué podíamos hacer distinto, como en CARAS Moda.
—¿Qué aporta cada uno a esa mirada?
—Somos cinco y tenemos perfiles bastante diferentes y complementarios, que vienen de la producción de eventos masivos, la música, el diseño y la moda. Esa combinación suma experiencia en producción y logística con una mirada creativa que atraviesa el diseño gráfico, la identidad, las visuales, el video, el universo digital y las nuevas herramientas de inteligencia artificial. Lo interesante de Malapalabra aparece justamente en ese cruce: la capacidad de hacer que algo complejo suceda y, al mismo tiempo, construir un universo alrededor de eso.
—¿Qué vienen a hacer distinto?
—Creemos mucho en hacer con intención. No nos interesa sumar elementos porque sí, sino que cada decisión tenga un porqué y forme parte de una misma historia. Primero construimos una idea y un relato; después, todo lo que sucede —el espacio, las visuales, la música, la iluminación— tiene que dialogar con ese universo. También nos interesa mucho el cruce de miradas. Una idea se vuelve más interesante cuando se cuestiona, se mezcla con otras disciplinas y se nutre de referencias distintas. No hacemos algo simplemente porque funciona o porque siempre se hizo así. Y hay un tercer pilar que es el trato humano. Buscamos que la experiencia no sea buena solamente en el resultado final, sino también durante el proceso. Trabajar desde la confianza, construir buenos vínculos y disfrutar de lo que hacemos también termina reflejándose en el resultado.
Making off del desfile virtual.
Los looks que se usaron en el desfile digital.
—¿Qué lugar ocupa la moda en ese universo?
—La moda está en nuestro origen porque Lu y Cata se conocieron estudiando “Diseño de Indumentaria”. Pero también la entendemos como algo mucho más amplio: una manera de atravesar el mundo y una forma de expresión. Todos nos levantamos y elegimos qué ponernos. Incluso cuando no somos conscientes de eso, estamos comunicando algo. La ropa habla de identidad, contexto, pertenencia, gustos y de cómo queremos mostrarnos. Esa sensibilidad atraviesa Malapalabra. Nos interesa la moda como expresión artística, pero también la imagen y todo lo que sucede culturalmente alrededor de ella. Esas referencias terminan alimentando nuestra manera de pensar cada proyecto.
El making off del desfile digital.
—¿Qué puede aportar el lenguaje audiovisual a un evento?
—Puede transformar por completo un espacio y convertirse en una parte más del relato. Hoy pensamos los eventos como experiencias integrales: no alcanza solamente con lo visual. Están el sonido, la iluminación, las texturas, los aromas. Cuantos más sentidos lográs involucrar de manera coherente, más inmersiva se vuelve la experiencia.
La make-up artist Celeste González MUD y Nicolás Zamaro, de WeSay.
La estilista Salomé Areco y las productoras Kika Tarelli y Sol Albano.
—¿Cómo conviven ese interés por lo artesanal y las nuevas herramientas de inteligencia artificial?
—Para nosotros, la inteligencia artificial funciona como un complemento.Siempre tiene que existir una buena base analógica detrás. Para llegar a un resultado interesante con IA primero tiene que haber una idea, una búsqueda, referencias y una mirada propia. Nos interesa justamente esa convivencia: incorporar nuevas herramientas sin perder el trabajo previo, la sensibilidad y la intención detrás de cada decisión.
Lu, Lucho y Male chequean en vivo el material con el filmmaker Guille Castro.
—Esa tensión entre lo analógico y lo digital también estuvo en las visuales que crearon para CARAS Moda. ¿De dónde partieron?
—Partimos del origen de CARAS como revista física. Queríamos que el papel estuviera presente y fuera el punto de partida de todo el relato visual. Trabajamos con elementos que remiten a la materialidad de una revista: la textura, el brillo de las páginas, la gráfica, la sensación de lo impreso; pero trasladados a un lenguaje audiovisual. A partir de ahí construimos la idea de una modelo que entra y sale constantemente de la revista, como si pudiera atravesar esos dos universos. Por momentos forma parte de una página y, por otros, sale de ella para entrar en otro plano. También fue una forma de poner en valor el objeto revista y todo el ritual que existe alrededor de lo impreso. En un contexto cada vez más digital, nos interesaba recuperar esa experiencia de tener una revista entre las manos, sentir el papel, recorrer sus páginas, detenerse a leer. Quisimos que CARAS saliera del papel y atravesara el evento, llevar ese universo analógico hacia un lenguaje nuevo sin perder su esencia.
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