Julian Tagle Machado (CARAS)
Celebridades

Julián Tagle Machado presenta su documental familiar

Durante más de veinte años registró a su familia para “Machado”, el documental que reconstruye sus vínculos y que recibió tres reconocimientos en el BAFICI, entre ellos el premio a Mejor Largometraje de la Competencia Argentina.

Hay familias en las que el arte atraviesa generaciones y el escenario, las cámaras y los personajes forman parte de la vida cotidiana. En ese universo creció Julián Tagle Machado (40), nieto del actor Rodolfo Machado, hijo de Martha (66), sobrino de Juan Ignacio (56), Pablo (64) y Rodolfo (64) y sobrino nieto de Ricardo Lavié. Rodeado de artistas y de historias ligadas a la televisión y el teatro, eligió su propio camino detrás de cámara y encontró en el cine una forma de explorar su historia familiar.

Su abuelo Rodolfo junto a sus hijos, también actores, Juan Ignacio, Martha y Pablo. “Los Machado”, llevada al cine, se exhibe en el Malba.

Durante más de veinte años registró a sus seres queridos y sumó viejos VHS con escenas de novelas y programas en los que participaban sus familiares. El material se convirtió en “Machado”, documental que reconstruye esos vínculos y se detiene especialmente en la historia de su madre, también actriz.

Estrenada en el BAFICI, la película recibió el premio a “Mejor Largometraje” de la Competencia Argentina, el “Premio del Público” y un reconocimiento por su montaje. En diálogo con CARAS, Tagle Machado habla del proceso creativo, de su familia y de cómo el cine transformó el vínculo con su madre.

Exclusivo con CARAS, Julian Tagle Machado: "Mi abuelo era un actorazo"

—Creció en una familia ligada a la actuación, pero eligió trabajar detrás de cámara. ¿Cómo llegó al cine?

—Mi recorrido fue bastante sinuoso. Empecé estudiando guitarra y seguí en el conservatorio. Después estudié teatro pero veía las dificultades económicas que atravesaban los actores de mi familia. Mi abuelo era un actorazo pero vendía capelinas y chupetines en la puerta del zoológico para sobrevivir. Más adelante estudié fotografía analógica y revelado, y ahí apareció el cine, una disciplina que reunía muchas de las cosas que me interesaban. Estudié “Imagen y Sonido” en la UBA y, en 2018, ingresé a la ENERC. También trabajo en pos producción publicitaria y realicé cortos codirigidos con Santiago Korovsky.

Julian Tagle Machado en exclusiva con CARAS.

—¿Cuándo descubrió que ese material podía convertirse en una película?

—La película siempre estuvo ahí. La fui filmando durante años, con pausas, y me llevó diez años editarla. Mientras estudiaba hice un cortometraje y empezó a tomar una forma más concreta. Tiene un carácter de collage porque mezcla celulares, cámaras de fotos, cámaras profesionales y material de archivo. Siempre sentí que lo que ocurría a mi alrededor merecía ser registrado. También necesitaba procesar algunos temas familiares para entender mejor mi propia historia.

—¿Qué descubrió sobre usted mismo durante ese proceso?

—Tenía pocos recuerdos de mi infancia y aparecieron cosas que no tenía presentes. También generé vínculos nuevos con integrantes de mi familia. Cuando tenés cerca a una persona con problemas psiquiátricos, como una madre, muchas veces aparece cierta distancia emocional para preservarse. Al mirar la película puedo conectarme con situaciones que en la vida real me cuesta conectar.

—¿Qué lugar ocupan “los Machado” en su identidad?

—Son un ejemplo de muchas cosas que quiero ser y de otras que definitivamente no. Admiro la alegría con la que transitan lo que les toca en la vida y siento que esa también es mi manera de hacerlo. Y eso es gracias a ellos.

A la izquierda, Pablo Machado. A la derecha, Juan Ignacio Machado.

—La película tuvo una gran recepción en el BAFICI. ¿Qué significaron los premios?

—Estoy feliz porque me dieron la pauta de que podía generar identificación con el público. Durante mucho tiempo dudé de a quién podía interesarle una historia tan personal y los premios disiparon esa incertidumbre.

—¿Cómo manejó los límites de la intimidad?

—La película transita ese límite permanentemente. Ellos no cambian demasiado cuando está la cámara y cuando no, pero hubo cosas que decidí no mostrar. Quería contar la historia desde el respeto, el cariño y también el humor. Algunos familiares tenían temores antes del estreno pero después de verla quedaron conformes.

—¿Cambió su lugar dentro de la familia después del estreno?

—Creo que sí. Nadie tenía demasiada fe en que iba a terminar la película, por la cantidad de años que pasaron. Me parece que, en general, están orgullosos y un poco sorprendidos.

Julián Tagle Machado.

—En el centro de la película está la historia de su madre. ¿Cambió su mirada hacia ella?

—Sí. Mi mamá se fue de casa cuando yo tenía 13 años y, a partir de sus internaciones y de mi adolescencia, se generó una distancia. Durante el rodaje pude volver a conversar con ella durante horas, frente a frente, algo que no sucedía desde hacía mucho tiempo. Eso modificó el vínculo y me colocó en otro lugar, incluso de agradecimiento.

Siempre lamentó no haber podido continuar su carrera como actriz. Hace 25 años que está internada en distintas instituciones psiquiátricas y no pudo volver a actuar. Esta película, de alguna manera, vuelve a ponerla como protagonista frente a un público.

—¿Hacer “Machado” también fue una manera de ordenar su propia historia?

—Sí, aunque no fue el objetivo principal. Yo quería hacer una película que me pareciera buena. Después aparecieron cuestiones personales y familiares que pude transitar y que quizás de otra manera no hubiera podido abordar.

Ricardo Lavié, Pablo Machado y Rodolfo Machado.

—¿Cómo es su vida hoy?

—Estudio guión y trabajo en coordinación de postproducción publicitaria. Tengo una muy buena relación con mis dos hermanas: María (42), que es abogada, y Carmen (36), que es actriz. Mi papá, Alfredo Tagle (79), es psicoanalista y siempre me bancó. También tengo un equipo de producción formado por amigos muy cercanos. En 2024 recibimos el Premio Coral de Postproducción de Cine Latinoamericano de La Habana, un reconocimiento fundamental para terminar la película. Ahora estoy enfocado en una ficción que empiezo a filmar el próximo año.

Después de tantos años, Machado dejó la intimidad familiar para encontrarse con el público. Con su llegada exitosa al MALBA Cine, donde se exhibe los viernes a las 21:30, la historia inicia una nueva etapa y queda abierta a otras miradas.

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