Durante mucho tiempo hablamos de interiorismo desde las tendencias: colores, materiales, estilos y nuevas formas de distribuir los ambientes. Pero estamos entrando en otra etapa. La casa de 2027 no será necesariamente más tecnológica, minimalista ni espectacular. Será, sobre todo, más consciente de quien la habita.
La arquitectura y el interiorismo prestan cada vez más atención a cómo los espacios influyen en nuestra percepción, nuestro comportamiento y nuestra experiencia cotidiana. La luz, los materiales, las texturas, el sonido y la relación con la naturaleza forman parte de ese diseño.
Por eso, antes de elegir un estilo, será necesario preguntarnos quiénes van a vivir allí y qué necesitan de su casa. Algunas personas buscan intimidad y refugio; otras, conexión y movimiento. Algunas necesitan amplitud para pensar, mientras que otras necesitan espacios que favorezcan el descanso y la pausa.

Una casa con identidad
La tendencia seguirá existiendo, pero será utilizada de una manera diferente. Veremos interiores menos preocupados por reproducir una imagen y más interesados en construir identidad: objetos nuevos junto a piezas heredadas, materiales nobles con elementos cotidianos y espacios que cuentan una historia.
La perfección dará paso a la pertenencia. Porque una casa puede ser impecable y, sin embargo, no sentirse propia.
También será más importante la experiencia sensorial. Una casa no se mira solamente: se toca, se escucha, se huele y se percibe a través de la temperatura, la luz y los materiales. La belleza dejará de ser exclusivamente visual para convertirse también en una experiencia corporal.
Diseñar para la vida que estamos viviendo
Nuestra vida cambia y la casa debería poder acompañar esos cambios. Un nuevo trabajo, emprender desde casa, hijos que crecen, una separación, una nueva relación o una etapa de expansión pueden modificar profundamente nuestra manera de habitar.
Muchas veces la persona cambia mucho antes de que cambie su casa.
Por eso, mi manera de trabajar parte de una idea simple: la casa debería ir de adentro hacia afuera. Primero está la persona, su momento vital, sus necesidades y aquello que quiere construir. Después llegan las decisiones de diseño.
Quizás el verdadero cambio de los próximos años sea este: dejar de diseñar casas solamente para que se vean bien y empezar a diseñarlas para que tengan sentido para quienes las habitan.
Cecilia Molina
Diseño de interiores · Hogares Divinos
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Cel: 1162748780
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