sábado 20 de junio del 2026

Tu intestino también se comunica con tu cerebro

La nutricionista Sofia Atamañuk explica cómo la relación entre intestino-cerebro y la microbiota influyen no solo en el proceso de digestión, sino también en su impacto en el nivel anímico y bienestar general. Galería de fotosGalería de fotos

Tu intestino también se comunica con tu cerebro
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Sofia, ¿de qué trata el eje intestino-cerebro y por qué hoy se habla tanto de este tema?
Estamos hablando de una red de comunicación directa y constante entre ambos órganos. Lo que ocurre en el intestino puede impactar directamente en el estado de ánimo, y viceversa. Por eso, hoy día, cuando hablamos de salud digestiva no solo se habla del intestino de forma aislada, sino en cómo repercute la parte emocional y física en este.

¿Qué rol cumple la microbiota en todo esto?
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que viven principalmente en la parte del colon y cumplen funciones fundamentales para la salud. Participan en la digestión, fortalecen el sistema inmune y también influyen en la producción de neurotransmisores como la serotonina, relacionada con el bienestar y el estado de ánimo. Cuando existe un desequilibrio en la microbiota, llamado disbiosis, pueden aparecer síntomas digestivos, inflamación, cansancio crónico e incluso alteraciones a nivel emocional.

¿Cómo afectan el estrés y la ansiedad al intestino?
Estas emociones pueden alterar el funcionamiento intestinal y llegar a generar síntomas como hinchazón, dolor abdominal, cambios en el tránsito intestinal o molestias digestivas frecuentes. Muchas personas pueden estar atravesando situaciones emocionales difíciles y lo primero que se manifiesta es a nivel del intestino. Por eso, no se puede hablar de salud integral sin tener en cuenta también la salud mental y emocional.

¿Qué hábitos ayudan a cuidar esta microbiota y mejorar o conservar el bienestar?
La alimentación cumple un rol fundamental. Priorizar el consumo de alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y semillas ayuda al aporte de fibra, que es el principal componente para alimentar a las bacterias beneficiosas del intestino. También es importante el aporte de probióticos que suelen estar en yogures o si bien alimentos fermentados como kefir o chucrut, sin embargo en estos últimos es difícil llegar a medir la cantidad de microorganismos presentes y su consumo. A esto se suman otros pilares igual de importantes: descanso adecuado, realizar actividad física y el manejo del estrés.

¿Qué mensaje te gustaría dejar?
Cuidar la microbiota también es cuidar cómo nos sentimos. La salud no debe verse como algo que trata de contar calorías o mirar el peso en la balanza, sino de entender que el cuerpo y mente trabajan en conjunto y que muchas veces, el bienestar empieza desde adentro.

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