martes 03 de noviembre del 2026

Una nueva manera de amar

Por Stella Maris López Molina. Galería de fotosGalería de fotos

Una nueva manera de amar
Una nueva manera de amar | CONTENT CARAS LIKE
CONTENT CARAS LIKE

—Ma, sacame un turno.

Cada vez es más frecuente que adolescentes nos contacten por reseñas en Internet o comentarios de amigos y soliciten un turno por su cuenta. Por ser menores de edad, deben asistir acompañados por un adulto responsable, cuya participación es fundamental para aportar información durante la consulta, comprender las indicaciones y acompañar el cuidado diario de su piel.

A veces, esa frase solo parece expresar el deseo de revertir un brote, pero significa mucho más. Ese adolescente necesita que alguien no solo lo escuche, sino que entienda lo que le pasa y se lo explique. No quiere verse así porque no quiere sentirse así.

Una nueva manera de amar

La adolescencia es una etapa de gran fragilidad, en la que comenzamos a descubrir quiénes somos y cómo nos percibimos. Las redes sociales muchas veces nos hacen creer que la imagen es todo lo que importa y los adultos solemos olvidar lo incómodo que puede ser tener un grano antes de una reunión importante. ¿Qué nos hace pensar que nuestros hijos se sentirían de otra manera en similares circunstancias?

En MS preferimos comenzar por una charla. La escucha activa nos permite comprender aquello que no siempre se ve en la superficie.

Durante la adolescencia, la piel continúa desarrollándose y no todos los activos son adecuados para esta etapa. Cada piel necesita una evaluación profesional y una rutina acorde a sus necesidades.

El cuidado diario debe incorporarse como un hábito de salud y prevención. La familia y los profesionales que intervienen cuando es necesario —cosmiatra, dermatólogo, psicólogo o endocrinólogo— acompañamos a ese ser humano que todavía está en construcción y ayudamos a su familia a acompañarlo en ese proceso.

Vivimos acostumbrados a obtener respuestas detrás de un clic, pero la piel necesita tiempo. Así como la germinación que hicimos alguna vez en la escuela, donde primero nace la raíz, después aparece el tallo y, con el tiempo, brotan las hojas, la piel también necesita atravesar su propio proceso. No todas evolucionan de la misma manera ni al mismo ritmo.

Una nueva manera de amar

Lo que más me emociona es ver cómo cambia una mirada. Cuando vuelven a animarse a ir a los cumpleaños, a salir en las fotos familiares, a mostrarse sin filtros ni emojis tapando sus caras, siento que el trabajo fue mucho más allá de mejorar una piel. Contribuimos a mejorar su calidad de vida.

Metete por un momento en la piel de tu hijo, que hoy tenés delante tuyo, pero que alguna vez formó parte activa de tu propio cuerpo. Enseñale a mirarse con amor, a entender que, ocupándose de sí mismo, las cosas pueden mejorar. Estoy segura de que ese aprendizaje lo va a recordar toda la vida.

Si esto les resuena y sienten que podemos acompañarlos, los esperamos.

 

Stella Maris López Molina
Técnica Universitaria en Cosmiatría – M.P. 306/2
Fundadora de MS Cosmiatría Funcional

Galería de imágenes
EN ESTA NOTA