Caras

RSS

Instagram

Facebook

Twitter

28/02/2018

Tiroiditis de Hashimoto: el síndrome que preocupa a la supermodelo Gigi Hadid

Se produce cuando anticuerpos atacan la propia glándula tiroides y es la primera causa del hipotiroidismo primario.

Los cambios de peso de la modelo Gigi Hadid fueron noticia en los medios de comunicación. Esta vez salió a responder a las críticas que señalaban que estaba “demasiado delgada”. Ella aseguró sentirse sana y atribuyó el descenso a “un tratamiento contra la tiroiditis de Hashimoto”. Pero según expertos, estas precisiones son inexactas porque este síndrome provoca un leve ascenso de peso y es de fácil tratamiento.

¿Pero qué es exactamente la tiroiditis de Hashimoto? La doctora Laura Maffei, médica endocrinóloga y directora del Maffei Centro Médico, indicó que se trata de una inflamación crónica de la glándula tiroides -situada en la base del cuello, con formas de ala de mariposa-  que es producida por anticuerpos que la atacan.

Lee también Gigi Hadid, la top model que revoluciona la moda

“El sistema inmune de una persona con tiroiditis de Hashimoto tiene una cierta falla que permite que anticuerpos dirigidos contra la tiroides lleguen a alterar las células de esta glándula, y de este modo, de manera progresiva, se deteriora su funcionamiento. Se cree que esta es una de las causas más frecuentes del hipotiroidismo primario”, indicó la experta, quien es también miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinología.

La médica explicó que este cuadro es dos veces más frecuente en mujeres y que su incidencia aumenta con la edad. Además, como se trata de una enfermedad autoinmune (porque los anticuerpos llamados antiperoxidasa destruyen células de la glándula) la persona que la sufre puede estar predispuesta a otras patologías de este tipo, como la enfermedad celíaca, por ejemplo.

“Hace muchos años era difícil diagnosticar el hipotiroidismo, ya fuera el causado por tiroiditis de Hashimoto, por operaciones o por dosis de yodo radiactiva para tratar el hipertiroidismo. Pero hoy  podemos medir las hormonas en sangre, de manera que cuando sospechamos de su presencia pedimos analizar T3, T4 y otra hormona que es la hipofisaria, la TSH”, indicó Maffei.

“También podemos medir los anticuerpos antiperoxidasa y ahí se termina de confirmar un diagnóstico de tiroiditis de Hashimoto, más allá de que la glándula funcione bien. Pero los anticuerpos no se medican, sino que se empieza con el tratamiento cuando aparece el hipotiroidismo”, agregó y especificó que en ocasiones se puede pedir una ecografía de tiroides porque esta enfermedad autoinmune puede producir nódulos en la glándula. Por último, también se puede solicitar punzarlos.

La médica detalló que no existe una situación absolutamente aguda en la tiroiditis de Hashimoto, sino un déficit de funcionamiento progresivo. “Con el tiempo pueden presentarse síntomas en un estadio subclínico o muy leve en donde la hormona hipofisaria trata de que la tiroides funcione adecuadamente y después evolucionar”, destacó.

Los síntomas suelen ser confundidos con los del estrés o el cansancio cotidiano. Además, según expresó Maffei, no son claros, ya que muchos pacientes refieren intolerancia al frío, dolores articulares, calambres, depresión, uñas quebradizas, pérdida de cabello o déficit de memoria. Algunas mujeres incluso pueden tener secreción en el pecho sin estar embarazadas o bien alteraciones en el ciclo menstrual.

Como el diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto suele ser precoz, es difícil que los síntomas se instalen de manera importante. Pero luego de la detección y tras comprobar un funcionamiento insuficiente de la glándula, se medica con levotiroxina, que es igual a la hormona que fabrica el organismo. Las únicas precauciones que deben seguirse es tomarla en ayunas a la mañana y no comer ningún alimento con cereales o fibra en las horas siguientes a la ingestión.

“La mayor parte de las veces, el reemplazo hormonal es excelente. Se toma una vez por día y la dosis debe estar definida por el médico. Es muy importante saber que con la medicación se tiene la misma calidad de vida que se poseía previamente”, concluyó la especialista.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *