jueves 25 de febrero de 2021
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ACTUALIDAD | 06-11-2020 19:50

El rotundo cambio de vida de Juan Expósito, finalista de Gran Hermano

El galán cordobés que ganó gran popularidad en el reality, dejó la fama y agarró el bisturí: Se dedica a la medicina estética.

En 2007 el Reality Gran Hermano, tenía en vilo al país. Estaban los que querían que gane Marianela Mirra y los que elegían a Juan Expósito. Finalmente, el voto popular eligió a Marianela y Juan, no pudo alzarse con el premio mayor.

   Sin embargo, el finalista logró su objetivo: Ganar dinero para poder terminar la carrera de medicina.

   El cordobés, que aún mantiene intacta su tonada, dialogó en exclusiva con CARAS e hizo un repaso sobre su carrera y su vida.
El rotundo cambio de vida de Juan Expósito, finalista de Gran Hermano

- ¿Por qué entró a Gran Hermano?

-Estudiaba medicina en la Universidad de Córdoba y se me hacía muy difícil trabajar y estudiar. Quería recibirme, pero necesitaba dinero para poder dedicarme de lleno a la carrera. Fue así como quise probar esa experiencia y ver si podía ganar algo de plata.

   El ahora médico, asegura que, hasta la entrada a la casa más famosa del país, era un chico normal, que le gustaba juntarse con amigos y disfrutar de la vida en familia, pero al salir de la casa, todo se modificó: “Me llevaban en una camioneta, me bajaban, me sentía una estrella de rock. Fui al living de Susana y también a comer a lo de Mirtha. Ni yo podía creer lo que estaba viviendo. Además, no gastaba ni un mango porque si iba a un restaurante, me invitaban, si iba a comprarme ropa, me la regalaban y todo era así”.

   En el momento que estuvo en el reality, se lograron los picos de rating más altos de la televisión y el médico asegura que vivió a pleno ese gran momento. “Hacía presencias, campañas publicitarias y hasta llegué a hacer teatro en Carlos Paz, pero siempre tuve en claro mi objetivo”.

   Finalmente, con el dinero que juntó, pudo terminar la carrera en su provincia natal, aunque tuvo que recursar varias materias que se le habían vencido mientras estaba en la casa. Una vez recibido de doctor en medicina se vino a Buenos Aires y en la UBA hizo la especialización en medicina estética.
El rotundo cambio de vida de Juan Expósito, finalista de Gran Hermano

   Al recordar aquellos tiempos de famoso, Expósito asegura que le sacó jugo a la popularidad y que por un lado era lindo, pero también muy invasivo. “No podía hacer una vida normal y para mí, era incómodo. Por eso nunca quise volver a los medios, pero no reniego de eso, todo lo contrario. Fue una buena experiencia que nunca voy a olvidar. Además, siempre me gustaron las experiencias de vida y antes de eso me fui de mochilero y conocí mucha gente de diferentes culturas. Todo lo tomo como enriquecedor”.

- ¿Cómo fue estar dentro de la casa de Gran Hermano?

-Todo era raro: Estar en una casa con gente que no conocés, que te filmen, que te estén viendo desde afuera. Todo eso me llamaba mucho la atención. Pero el shock más fuerte lo viví cuando salí. Estaba en una burbuja de cristal. Una magia, un cuento de cenicienta en el que, cuando sonaron las doce, todo se convirtió en calabaza y se terminó la magia.

   Desde ese momento Juan apuntó de lleno a culminar la carrera y hacer la especialización en estética.

- ¿Por qué eligió medicina estética, que está tan vinculada a la frivolidad?

- Pensar eso es un error que está en el imaginario colectivo y que yo no estoy de acuerdo para nada: La medicina estética justamente la elegí porque me pareció todo lo contrario. Fue la especialidad más profunda que pude encontrar porque me gusta ver a la gente bien, contenta y feliz. Además, no me manejo con estereotipos de belleza, sino que aspiro a que cada uno pueda encontrar la mejor versión de sí mismo. Vernos bien lo cambia todo. Si uno se mira y se ve bien, es como una piedra arrojada al agua que genera eco. Y yo quiero eso: Que la gente sea feliz y por eso aporto mi profesionalismo y mi experiencia.

- ¿La gente aún lo conoce por su paso por la televisión?

-Sí, siempre acá hay alguien que me conoce. Lo que más me delata es la tonada cordobesa que la mantengo como si me hubiera ido ayer.

- ¿Mantiene contacto con los otros participantes del ciclo?

- Con la gran mayoría sí. Es más, algunos son como parte de mi familia.

- ¿Cómo es su rutina?

- Obvio que todo se modificó con la cuarentena pero igual desayuno tranquilo unos mates, mientras escucho música clásica. Me gusta contemplar el cielo, las flores y mientras tanto armo mi agenda del día. Después entreno un rato, almuerzo y de ahí voy al consultorio directo donde me quedo hasta la noche. Después me junto con amigos a cenar o a tomar una cerveza y los fines de semana me ocupo de actualizarme de todos los temas relacionados con mi trabajo. Eso es algo que no puedo dejar de hacer. Tengo que estudiar constantemente.

- ¿Entre sus pacientes hay figuras del ambiente?

-Sí, el boca a boca fue mi mejor publicidad y lo que me hizo tener una gran cantidad de figuras a las que atiendo y estoy orgulloso de los resultados y las recomendaciones. Además, tengo el privilegio de tener muchas personas que quieren atenderse conmigo exclusivamente.

El rotundo cambio de vida de Juan Expósito, finalista de Gran Hermano

- ¿Cómo se define?

-Soy una persona que aprende todos los días de las cosas que me suceden. A todo le encuentro la vuelta y soy feliz. Fue un sueño a cumplir ser médico y me gusta ser útil. Además, disfruto del vínculo que establezco con mis pacientes. Tal vez porque todavía persiste en mí el espíritu de campo.

Mis principios de estudio y trabajo son la premisa con las que encaro la vida y me siento satisfecho.

Expósito interrumpe la charla. Una paciente ingresa al consultorio y con la rigurosidad que lo caracteriza, respeta el horario asignado. Se pone el barbijo, los guantes y se mete en su propio reality, el que supo construir a fuerza de una gran vocación y dejando de lado la fama repentina que lo llevó a la popularidad.

 

 

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Leticia Pomo

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