Mora Peretti (INSTAGRAM)
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Las mejores fotos de las vacaciones de Mora, la hija de Diego Peretti, en París: lámpara rara, teléfono público y paredes dibujadas a mano

La joven compartió un recorrido visual por la capital francesa, donde combinó arte, nostalgia y momentos personales.

Mora Peretti, hija del actor y psiquiatra Diego Peretti y Natalia Milazzo, viene construyendo su propio camino en el mundo artístico con una identidad cada vez más definida. Actriz y escritora, encontró en el arte una forma de expresión que comenzó como herramienta para superar la timidez en su infancia y hoy se traduce en una mirada sensible y curada sobre lo que la rodea.

Mora Peretti en París

En ese contexto, su reciente viaje a París no se presentó como un simple recorrido turístico, sino como una experiencia estética. A través de un carrusel de imágenes, Mora Peretti compartió una serie de postales que se alejan de lo clásico para construir una narrativa más íntima.

Así fue el viaje de Mora Peretti en París

El recorrido visual arranca con una imagen conmemorativa, Mora Peretti frente a la Torre Eiffel, en un momento calmo y contemplativo. Sin embargo, lejos de quedarse en esa postal esperada, la joven compartió una selección de escenas más personales y cargadas de momentos importantes.

El viaje de Mora Peretti a París

Aparecen detalles que hablan de un París más silencioso y artístico: una hornacina con estética vintage, paredes intervenidas con dibujos en blanco y negro que rompen con lo tradicional. También se suma el retrato de Van Gogh, que introduce una dimensión cultural, y una tumba con flores que aporta un tono más introspectivo, casi melancólico.

Los días de Mora Peretti en París

En la segunda parte del carrusel, la narrativa se vuelve más cercana. Mora Peretti compartió un selfie relajado, sin sobreproducción, que contrasta con el resto de las imágenes más curadas. A esto se suma un objeto tipo carrusel o caja musical, que refuerza la estética nostálgica, y un retrato de Marilyn Monroe que conecta con el imaginario clásico y glam asociado a la ciudad.

Así, el viaje de no se presenta como una sucesión de lugares, sino como una construcción emocional donde conviven arte, memoria y momentos personales. Un enfoque que confirma que, en el caso de Mora Peretti, la mirada siempre va un paso más allá de la postal.

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