La nueva vida de Virginia Guidetti, a los 38 años: de desfilar para Dior y Lanvin a recorrer el mundo en moto
La joven dejó atrás las pasarelas internacionales para convertirse en motociclista y viajera.
A los 22 años, Virginia Guidetti tomó una decisión que modificó por completo el rumbo de su destino. Había alcanzado un lugar de privilegio en el circuito de la alta costura europea, desfilando en capitales como París y Milán para marcas de primera línea como Dior, Lanvin y Stella McCartney. En una reciente entrevista con Infobae, repasó su giro radical: A los 38 años, encontró su verdadera vocación: recorre rutas internacionales en moto, compitió en autódromos profesionales y transformó sus travesías de aventura en su medio de vida cotidiano.
Virginia Guidetti y su cambio de vida
Virginia Guidetti: entre el brillo de la alta costura y la exigencia de la industria
Los inicios de Virginia Guidetti en la industria de la moda se desarrollaron con una velocidad sorprendente. Apenas pisó suelo estadounidense, un casting la catapultó de inmediato a la pasarela de Stella McCartney durante un desfile realizado en un parque de Manhattan, rodeada de celebridades y figuras de renombre. "El día que llegué, así como llegué, fui a un par de castings y me vieron de Stella McCartney. Y fue rarísimo que así como me vieron, quedé", recordó sobre sus comienzos. Poco después, su base se trasladó a Europa, donde consolidó su presencia trabajando para firmas icónicas como Dior y Lanvin.
Sin embargo, detrás del evidente glamour de los eventos exclusivos y las grandes capitales, la realidad cotidiana del modelaje ocultaba un trasfondo complejo y desgastante. "La presión sobre el cuerpo y eso es lo peor del trabajo digamos, había que ser muy delgada, era un desgaste, que el trabajo pase por gustarle a los demás y no siempre gustarles", explicó acerca de los factores determinantes que la impulsaron a poner un freno definitivo. Estando instalada en Japón, con apenas 22 años y una carrera internacional sumamente prometedora por delante, evaluó su situación y optó por dar un volantazo. "Llegó el momento en que dije 'no quiero seguir con esto', quizás no era lo que más me apasionaba, estaba sola, estaba cansada", confesó sobre aquel momento bisagra.
El giro rotundo de Virginia Guidetti: de la plaza de San Lorenzo al asfalto de los autódromos
El vínculo de Virginia Guidetti con las motos hunde sus raíces en la infancia, cuando solía pasear junto a su padre por la Avenida Libertador y se quedaba observando con fascinación las vidrieras de las concesionarias. Estando en el exterior y ante la propuesta de renovar su contrato con la agencia, prefirió armar las valijas y regresar a su ciudad natal, San Lorenzo. Apenas al día siguiente de haber llegado, ya estaba dando sus primeras vueltas prácticas a bordo de una moto en una plaza del barrio.
Virginia Guidetti en Lanvin 2009
Su padre cumplió un rol fundamental al incentivarla a perfeccionar su técnica en un entorno seguro y controlado, lo que la condujo de manera directa al ámbito de los autódromos. En el año 2021, en medio de un diluvio torrencial, se animó a debutar de forma oficial en una competencia dentro del Autódromo de Buenos Aires. "Largué última porque era mi primera carrera y estaba con estos chicos profesionales de 21 años que andaban rapidísimo, ¿cómo me animé a meter ahí?", recordó con gracia sobre sus primeros y vertiginosos pasos en la pista. Su perfil resultaba sumamente llamativo en el paddock, ya que se trataba de una exmodelo compitiendo codo a codo frente a pilotos experimentados.
Virginia Guidetti en Stella McCartney 2009
Virginia Guidetti: Viajera incansable, creadora de contenido y la inseparable compañera de ruta
Con el paso de los años, la adrenalina de las competencias de velocidad dio paso al anhelo profundo de realizar viajes de larga distancia, un sueño que guardaba desde niña. En esta etapa, la protagonista absoluta es su fiel compañera, una motocicleta a la que bautizó cariñosamente como "la Torda". Con ella mantiene un vínculo sumamente estrecho y de profunda complicidad: "La conexión que se genera con la moto es un poco ancestral en el sentido de que estás montando, es como montar un animal, pero mecánico", reflexionó. A su lado ya recorrió gran parte de Sudamérica —incluyendo una travesía de casi dos meses por Bolivia— y tramos significativos de la región central de Europa, atravesando países como Alemania, Francia, Suiza, Italia, Austria y la República Checa.
Virginia Guidetti y su pasión por las motos
En la actualidad, su rutina diaria consiste en documentar cada trayecto rutero y compartirlo a través de su canal de YouTube, una actividad que le permite sostenerse de manera económica. Si bien reconoce que la incertidumbre y el miedo pueden aparecer frente a imprevistos en rutas solitarias o ante desperfectos mecánicos en medio de la nada, asegura sin vacilar que halló su verdadero lugar en el mundo. "Hoy en día puedo decir que sí, que se puede vivir de esto, pero fueron también muchos años de hacerlo por pura pasión", concluyó.
Lejos de los talleres de alta costura parisinos y de los flashes que marcaron su juventud, Virginia Guidetti demuestra que cambiar de rumbo a tiempo es posible. Hoy, con el casco abrochado, las botas gastadas por el asfalto y la compañía incondicional de "la Torda", su historia ya no se mide en pasarelas recorridas, sino en horizontes conquistados. Cada kilómetro representa la prueba fiel de que la verdadera elegancia, al fin y al cabo, consiste en animarse a escribir el propio destino sobre dos ruedas.
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