Clément Vandenkerckhove (VTM)
REALEZA

El misterio de Clément Vandenkerckhove, el sobrino oculto del monarca belga y su lugar en la corona

Un reconocimiento inesperado sacude a la realeza belga y reabre el debate sobre linaje, títulos y pertenencia.

La monarquía belga volvió a quedar bajo el foco internacional tras una revelación que mezcla secretos familiares, un reconocimiento tardío y nuevos interrogantes sobre el futuro de la corona. El príncipe Laurent, hermano del rey Felipe de Bélgica, confirmó públicamente la paternidad de Clément Vandenkerckhove, un joven de 25 años cuya existencia había sido durante años un rumor. El anuncio llegó junto a un comunicado oficial y al estreno de un documental en el que el propio protagonista decidió contar su historia. Más que una confesión íntima, la noticia reactivó el interés por una Casa Real acostumbrada a convivir con tensiones internas. Ahora, la gran incógnita es qué lugar podría ocupar este sobrino hasta hace poco invisible dentro de la estructura monárquica.

Clément Vandenkerckhove, el sobrino que la corona belga mantuvo en silencio

Aunque su nombre circulaba desde hacía tiempo por lo bajo, nunca había existido una confirmación formal. Clément Vandenkerckhove nació el 16 de agosto del 2000 fruto de la relación entre Laurent y la cantante y actriz belga Wendy Van Wanten —cuyo nombre real es Iris Vandenkerckhove—, quien siempre eligió mantener el misterio sobre la identidad del padre. Durante su infancia, la familia intentó protegerlo de la exposición mediática e incluso su padrastro llegó a pedir a los medios que no publicaran fotos suyas. La intención era clara: garantizarle una vida lo más normal posible pese al interés que despertaba su historia.

Clément Vandenkerckhove y su madre, Wendy Van Wanten

Reservado y lejos de la prensa, Clément se describe como un joven interesado en el arte y la pintura, más cómodo en los márgenes que en el centro de la escena. Hasta enero de 2025 trabajó como vendedor en un taller mecánico en Deinze, donde combinó su rutina laboral con su pasión por los autos, un interés que también comparte con su padre. En su vida personal mantiene una relación con una joven venezolana a la que conoció por internet, un dato que refuerza una cotidianeidad alejada de cualquier protocolo real. 

Clément Vandenkerckhove y la pregunta que inquieta a la realeza: ¿qué lugar puede ocupar?

El vínculo entre padre e hijo estuvo atravesado por décadas de rumores y encuentros tardíos. Clément recordó que conoció a Laurent recién a los 13 años, cuando su madre se lo presentó sin demasiadas explicaciones. “Todo pasó rapidísimo, pero no tenía idea de quién era ni cuál era su estatus”, contó en el documental. A los 16 comprendió la magnitud de esa revelación: no solo había encontrado a su padre, también descubría su pertenencia a la realeza. “Si él es un príncipe, ¿qué soy yo?”, se preguntó entonces.

Clément Vandenkerckhove, en una imagen íntima junto a los caballos que refleja su vida lejos del protocolo y más cerca de sus pasiones.

El primer contacto formal fue por teléfono y marcó el inicio de un vínculo que con el tiempo se fue consolidando. Después llegaron los encuentros personales y finalmente una prueba de ADN que confirmó la paternidad. Laurent aseguró que el anuncio se basa en un “sentido de comprensión y respeto hacia las personas implicadas”, buscando cerrar años de versiones cruzadas. El reconocimiento no solo impacta en el plano personal: también abre un interrogante institucional. El antecedente más cercano es el de Delphine Boël, reconocida como hija del rey Alberto II en 2020 tras una batalla legal. Ella obtuvo el título de princesa de Bélgica y el tratamiento de alteza real, aunque quedó fuera de la línea de sucesión.

Especialistas señalan que, en el caso de Clément Vandenkerckhove, todo dependerá de su reconocimiento oficial en el registro civil. Sin ese paso administrativo, no podría aspirar a ningún título. Además, una decisión del rey Felipe en 2015 limitó la concesión de honores reales a los descendientes de matrimonios legítimos. Mientras tanto, el propio Clément parece tener otras prioridades. “Quiero poder vivir una vida normal”, afirmó, dejando ver que el peso del linaje no necesariamente define su identidad. 

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