jueves 05 de febrero del 2026
REALEZA Hoy 12:14

Cómo es el increíble Palacio que rechazaron la princesa Leonor y la infanta Sofía

Un emblema arquitectónico frente al Mediterráneo que combina historia, patrimonio y un futuro aún abierto para uno de los inmuebles más singulares de Menorca.

Princesa Sofía e infanta Sofía
Princesa Sofía e infanta Sofía | INSTAGRAM/@casareal.es

La decisión sorprendió tanto por su simbolismo como por su impacto institucional: la princesa Leonor y la infanta Sofía renunciaron a la parte de la millonaria herencia que habían recibido del empresario menorquín Juan Ignacio Balada. Tras el fallecimiento del magnate en 2009, la Casa Real fue informada de que los entonces príncipes Felipe y Letizia, junto con sus hijas y otros nietos del rey Juan Carlos I, eran beneficiarios de su fortuna. El patrimonio estaba valorado en unos diez millones de euros y se repartía en dos mitades: una para la familia real y otra destinada a la creación de la Fundación Hesperia. Siguiendo el camino que ya habían tomado sus padres en 2010, las jóvenes optaron por donar sus cuotas de participación a dicha institución. Como consecuencia, hoy carecen de poder para tomar decisiones sobre el destino del inmueble, un gesto que refuerza la imagen de responsabilidad que la corona busca proyectar hacia el futuro.

Leonor y Sofía: la herencia millonaria que decidieron no aceptar

La herencia de la princesa Leonor y la infanta Sofía no solo incluía el palacete Balada, una joya arquitectónica en la isla de Menorca, sino también pisos, un huerto, una colección de radios, un piano y una farmacia modernista que había pertenecido a la madre del empresario. Este histórico comercio incluso fue reformado e inaugurado en 2023 con la presencia de los reyes, lo que evidencia el peso patrimonial del legado. Durante años, el futuro del palacio permaneció en suspenso, en parte porque algunos herederos aún eran menores de edad. Tras la mayoría de edad de Sofía, el Ayuntamiento de Ciutadella retomó las gestiones para darle un uso social acorde al deseo original de Balada. Sin embargo, la decisión final dependerá ahora de los otros herederos, entre ellos varios primos de las jóvenes.

Juan Ignacio Balada
Juan Ignacio Balada, el empresario menorquín cuyo legado incluyó el histórico palacete que hoy permanece a la espera de una nueva definición.

Leonor y Sofía frente a un palacio histórico con destino social

Situado en la Plaza Juan de Borbón de Ciutadella, en Menorca, el palacete Balada es uno de los edificios más reconocibles de la isla. Fue construido en 1996 por el propio empresario, quien lo convirtió en su residencia habitual y en una expresión física de su éxito profesional. Con unos 500 metros cuadrados, la propiedad alberga amplios salones y jardines que refuerzan su carácter señorial. La fachada, revestida en el tradicional color teja menorquín, está adornada con elementos neoclásicos y coronada por una elegante baranda de balustres. Cada detalle responde a una estética clásica que combina presencia urbana y vocación residencial.

Palacete Balada
Caption

Aunque estuvo a la venta por 1,6 millones de euros sin encontrar comprador —antes del actual auge inmobiliario—, el edificio permanece cerrado desde hace años. Eso no significa abandono: la Casa Real se hizo cargo de los costos de mantenimiento, que resultan elevados para una propiedad de estas dimensiones. Mientras tanto, el gobierno local continúa interesado en convertirlo en un espacio de utilidad pública. La renuncia de Leonor y Sofía refuerza así una narrativa asociada al desapego material y al compromiso institucional. El palacio que pudo haber sido un refugio privado para la nueva generación de la monarquía hoy se proyecta, más bien, como un lugar con potencial comunitario.

EN ESTA NOTA