jueves 29 de febrero del 2024

Aprendiendo a Gestionar el Miedo: Una Conversación con Patricia Torino, Life Coach

Patricia Torino, reconocida Life Coach, nos ofrece una perspectiva única sobre el miedo y cómo podemos aprender a gestionarlo para nuestro crecimiento emocional.

CREDITO CARAS

Cuando hablamos de emociones, una de las primeras que se nos viene a la mente es el miedo. Esta es la emoción más primitiva y es la que nos alerta de que algo no está bien. Su función es ponernos a salvo de un peligro, que puede ser real o una amenaza irreal elaborada por nuestra mente.

El miedo se asocia a menudo como una emoción negativa. ¿Cuántas veces nos han dicho: “no tengas miedo”, “no seas cobarde”? Incluso nosotros hemos repetido frases parecidas a los niños, perpetuando una creencia que nos han impuesto. Lejos de ser negativa, ésta emoción nos abre la posibilidad de identificar y modificar esa creencia, permitiéndonos crecer emocionalmente.

El miedo es como un gran semáforo que puede convertirse en nuestro aliado para trascender situaciones que nos desafían, generar aprendizajes transformacionales y aprender a gestionarlo para alcanzar nuestros objetivos.

Y, como las luces de un semáforo, el miedo nos hace frenar para encontrar la solución a una situación que es percibida como amenazante:

  • Luz Roja: Es cuando comenzamos a tener una conversación con nuestro diálogo interno y nos paralizamos para evaluar la situación. Si nos quedamos paralizados sin hacer nada, el miedo se convierte en disfuncional.
  • Luz Amarilla: Es el punto intermedio que nos permite chequear los recursos que tenemos disponibles y los que necesitamos adquirir para superarlo.
  • Luz Verde: Es el punto que nos permite decidir y elegir pasar a la acción, tomando los recaudos necesarios, transformando al miedo en funcional.

Es muy importante amigarnos con el miedo, entendiendo que no es un problema, sino sólo un indicador que nos pone en pausa para encontrar las pistas de la solución.

Así como a los animales, nuestro cuerpo desde lo fisiológico nos prepara para paralizarnos, defendernos o huir del peligro. Dentro del cerebro, el hipotálamo activa una serie de síntomas necesarios para la defensa, como el aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la liberación de cortisol y la adrenalina, la contracción muscular, etc.

Una vez ha pasado el peligro, se reactiva el sistema nervioso parasimpático, el cual llevará a disminuir los latidos cardíacos, la presión arterial, la respiración se normaliza, los intestinos y la vejiga tienden a vaciarse (lo que generalmente nos hace correr al baño), la tensión muscular se pierde de golpe, motivo por el cual también pueden aflojarse las piernas.

Ahora que ya sabemos qué es, cómo funciona en nuestro cuerpo y que viene a decirnos ¡CUÍDATE!, la gran pregunta es: ¿Cómo lo convierto en mi aliado?

  1. PREGUNTAR: ¿Qué me viene a decir ese miedo? ¿Qué haría si no lo tuviera? ¿Qué quiero que pase? ¿Qué quiero que no pase? ¿Qué necesito para resolverlo?
  2. IDENTIFICAR lo que me da miedo es uno de los primeros pasos para superarlo. Hacer una lista, clasificarlos y gestionarlos según su nivel de intensidad.
  3. CAMBIAR los pensamientos negativos por pensamientos más positivos y realistas.
  4. RECONOCER y amigarme con ese miedo, aceptarlo y elegir la manera de gestionarlo.
  5. BUSCAR las herramientas y ayuda que voy a necesitar para crecer emocionalmente, me pongo en acción y lo dejo ir.

Comprender la anatomía del miedo es esencial para superar nuestras limitaciones y liberarnos. Al amigarnos con nuestros miedos podemos superarlos, haciéndolos funcionales, permitiendo así que las cosas pasen, aprendiendo a vivir desde el amor y así tener una vida más plena, satisfactoria y feliz. La vida que nos merecemos!

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