Con la llegada del otoño, muchas mujeres empiezan a notar más pelo en el cepillo, en la ducha o en la almohada. Y aunque suele atribuirse a un proceso estacional, no siempre es solo eso. Muchas veces, la caída del cabello es la forma que tiene el cuerpo de expresar que algo no está en equilibrio.

En consulta, el foco no está solo en el cabello. “No trato cabello, trato personas”. El estrés, el cansancio, los cambios hormonales o incluso la sobrecarga emocional suelen estar detrás de este síntoma que impacta directamente en la autoestima.
Desde un enfoque de medicina biológica, el objetivo es acompañar al organismo a recuperar su equilibrio. Para eso, se evalúan distintos ejes a través de estudios de laboratorio —como vitamina D, ferritina y función tiroidea— que muchas veces, aunque estén dentro de parámetros “normales”, no son óptimos para ese paciente.
A nivel capilar, hoy contamos con tratamientos que marcan la diferencia. La combinación personalizada de alta frecuencia, carboxiterapia (una de las terapias menos utilizadas, pero más efectivas) y mesoterapia capilar —junto con plasma rico en plaquetas— permite estimular el folículo, mejorar la calidad del cabello y recuperar densidad desde el primer mes.
Pero lo más importante es no naturalizar la caída ni resignarse. El cabello también es parte de cómo nos sentimos y nos mostramos al mundo. Y cuando se aborda de forma integral, es posible no solo frenarla, sino volver a sentirse segura y en equilibrio.
Dra. Yanina Onzari- Médica dermatóloga y especialista en medicina estética y funcional- MN 121.700
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