viernes 27 de enero del 2023

Edgardo Esquina: EL MUNDO VISIBLE E INVISIBLE

En esta serie de entrevistas con el terapeuta transpersonal Edgardo Esquina, nos seguimos sumergiendo en el accionar cotidiano del ser, con esas características que transformamos en costumbres y tanto daño nos hacen.

CREDITO CARAS

Edgardo, ¿cómo empezamos a acostumbrarnos a ciertas acciones perjudiciales?

Por varios motivos, pero comencemos diciendo que vivimos en permanentes conflictos, que van desde los más básicos hasta los más complejos.

El sentirnos seguros o inseguros

El amor o el miedo

El deseo o la necesidad

La aceptación o el rechazo

Si somos uno o lo múltiple

El sentirnos amados nos da una sensación de seguridad. Sentirnos parte, queridos, nos hace percibir el amor como confirmación.

Cuando esto no sucede, en general, podemos llegar a sentir que vamos a la deriva y atemorizados de cierta manera.

Vivimos en una era del desamor, donde privilegiamos el materialismo, la superficialidad, el escepticismo, lo que nos sumerge en un accionar contradictorio que nos sitúa justamente en ese temor donde no nos apetece estar.

En la aceptación y el rechazo podemos notar las consecuencias de alguien que ha pasado por la NO aceptación familiar, social, de pareja. Estos actos dolorosos van acompañados de elecciones que tomamos consciente e inconscientemente, optando por la victimización del “no merezco ser amado”, “no soy lo suficiente”, o el enojo de creer “no ser elegidos”.

Todos estos caminos nos hacen caer, casi inevitablemente, en ese lugar de incertidumbre, de incomodidad y con las repercusiones de estos estados.

¿Somos conscientes de todo esto?

La consciencia como tal, no es pasiva en lo absoluto. Nos hace actuar de tal o cual forma, o inclusive nos lleva a la inacción. La forma en que percibimos un conflicto está directamente relacionada con esos aspectos de nuestra consciencia.  Al observarnos y observar, notamos diferentes procederes que demuestran ese estado de consciencia. Notaremos que donde algunos reclaman atención alzando voces pesimistas, otros podrán ocupar el lugar de liderazgo con un optimismo irrenunciable.

Todo este despliegue de actitudes emocionales, roles y demás, se reducen a nuestra consciencia.

Al recibir un problema, nuestra consciencia va a estar inducida de acuerdo con nuestras creencias, expectativas, forma de sentir, suponer, percibir, las que serán depositadas para esa resolución.

Todos estos aspectos son absolutamente modificables, lo cual hace que podamos expandir esa consciencia.

Cómo expandimos la consciencia?

Sería salir de la encerrona que nos produce quedar atrapados en el nivel del problema, con las mismas formas estereotipadas de actuar que nunca nos funcionan, léase miedo, ansiedad, agotamiento, que cubren un área más amplificada que lo meramente físico. Este cansancio, malestar, que se retroalimenta por la reiteración de iguales experiencias, nos angustia, detiene, frustra, enferma. Si estamos en este punto, atravesando el mismo destino, está claro que nuestra consciencia está contraída.

Ante una crisis, generalmente tenemos la tendencia a sentir temor, ponernos a la defensiva, desconfiar, enojarnos. Si logramos ir corriéndonos de estas características, darnos cuenta de que el pensamiento nos trae una emoción positiva o negativa, y en él reside una vacuidad absoluta que hace depender de nosotros el darnos la oportunidad de permitirnos un estado más amplio. “No somos lo que pensamos, sino lo que hacemos en definitiva”.

Hacerlo, sería experimentar una confianza en crecimiento, que se traducirá en una mejor predisposición para conectar con otras personas. El miedo podría ser más un aliado que nos advierte de los peligros, que un paralizador que nos impide un proceder diferente al que consideramos habitual. O sea, alcanzaríamos una claridad distinta en nuestra visión. Una, con el poder de llevarse la neblina de ilusiones infundadas.

Podemos ir por ese conocimiento interno, invisible, dejando de obviar ese mundo donde residen nuestros miedos ocultos y procurar darnos cuenta, de que en la unión de lo visible e invisible se entreteje nuestra vida.

Debemos dejar de luchar contra esos molinos de vientos, solamente sobrellevando nuestra vida y creyendo que deseamos una felicidad efímera. Nuestro saber inconsciente, nos indica que debemos aunar y aceptar ambos mundos que definirán nuestra existencia.

 

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