viernes 09 de diciembre del 2022

Francisco Hugo Freda

El Artista que trasciende fronteras. Galería de fotosGalería de fotos

CREDITO CARAS

Francisco, ¿cómo fueron tus inicios en el mundo artístico?

Mi primera incursión en el arte fue una respuesta a un deseo de mi padre. Estudié Piano con un alumno de Scaramuzza; pero rápidamente constaté que no era lo que buscaba, e incluso, luego de algunas presentaciones públicas, sin dificultad dejé de estudiar el instrumento. Luego incursioné en el Teatro y tuve la posibilidad de estudiar con Agustín Alezzo, a quien he admirado mucho. Ya iniciados mis estudios universitarios, Alezzo me incitó a tomar una decisión. Recuerdo su pregunta: el Teatro o la Facultad, una manera drástica para probar mi vocación. Decidí continuar la vía universitaria. Durante esos años conocí muchos artistas, en general escritores, algunos pintores, y escuché mucha música, donde el Tango y el Jazz fueron mis preferidos. Fui a París a continuar mi formación analítica con Jacques Lacan y allí encontré “la pintura” en vivo y en directo, pero lo que más me abrió los ojos fue ver los cuadros de Picasso y los grandes del Renacimiento italiano. En París, decidí casi de un día para otro instalar un atelier en mi casa. No tuve ningún profesor de pintura; puedo decir que soy un autodidacta, pese a no creer mucho en esa palabra; estuve y conversé con pintores y escritores: Martín Reina, Pablo Reinoso, Manuel Scorsa, Haby Bonnomo, entre otros.

En Argentina, gracias a mi amigo Raúl Santana, conocí a Carlos Gorriarena y a Pedro Roth, que fueron, con sus diálogos y sus consejos, guías para mí.

 

¿Qué transmitís con tus obras?

Hablar de mi obra sería un trabajo casi imposible, pero sé cómo pasó y algo de cómo pasa. Tenía delante mío un soporte sin color (tela, papel, madera, o cualquier otra cosa) y me lo imaginaba llena de colores o de formas y ante ellos no había miramientos ni técnicas. Llenaba el soporte de pintura buscando formas, sombras y contrastes, hasta que en un momento notaba que no daba para más y comenzaba otro cuadro. Una pintura me llevaba a otra. Siempre pensé y sentí que cada uno de mis cuadros no reflejaba totalmente lo que quería hacer, que un cuadro mío siempre está inconcluso. Pasé de llenar el soporte a vaciarlo, y el tiempo me ha hecho pensar que mi obra está llena de lo que se llama “arrepentimientos”. Incursioné en deformar las figuras, las fotos, los retratos, y actualmente rindo un pequeño homenaje a los desechos, a lo que se tira, al bastidor, a los restos.

Para mí, la pintura es dar forma a lo que un día le escuché decir a mi amigo Eduardo Vera Ocampo: “Del diamante no nace nada, de la mierda nacen las flores”. Actualmente, intento eso, veremos qué dará en el futuro.

Además, soy psicoanalista y me guía una frase de Freud sobre nuestro quehacer: es un trabajo como el del minero, que trata de levantar mucha tierra para encontrar una piedra preciosa. El artista intenta lo mismo.

Regresando a Buenos Aires, en una charla con mi amigo Ernesto Abramoff, entre copa y copa, nos hicimos el chiste: “tenemos que inventarnos un Bar propio solamente para amigos”. De esa idea loca surgió la Fundación C.I.P.A.C en 2007, y una sede en París, C.I.P.A.C. Europe, creada recientemente. Al Centro Internacional para el Pensamiento y el Arte Contemporáneo, se la conoce como Pasaje 865, entre cuyos objetivos está la difusión del arte, del pensamiento y de la cultura en general.

 

¿De qué trata la Fundación C.I.P.A.C?

Es una Fundación privada; trabaja en colaboración estrecha con la Asociación de Viajantes Vendedores de la república Argentina y con la Universidad Nacional de San Martín, con la cual nos une un convenio de trabajo y colaboración que nos ha permitido crear la colección Tyché, bajo la dirección de Damasia Amadeo, que es, a su vez, vicepresidenta de la Fundación. Tyché ha publicado hasta el momento 24 títulos de psicoanálisis y tiene establecidos ya los próximos títulos para este año y para 2023.

Recientemente, la Fundación ha creado su propia colección Narrativas y su primer libro: Diario desde el balcón, de Damasia Amadeo, acaba de ser publicado.

La dirección artística de la Fundación está a cargo de Julio Sapollnik y de Sergio Cruz.

Gracias a un financiamiento por el mecenazgo, durante la pandemia la Fundación intervino la fachada del Museo de Bellas Artes con un mapping con imágenes de obras de arte del patrimonio del Museo.

 

Datos de contacto:

Mail: [email protected]      

Instagram: @pasaje_865     

Facebook: Fundación Pasaje Ochoseiscinco

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