Luciana Aymar construyó una carrera que la convirtió en una de las máximas referentes del hockey mundial. Sin embargo, detrás de los títulos y los reconocimientos, también hubo un momento en el que tuvo que aprender a vivir sin aquello que había sido el centro de su vida durante dos décadas. A sus 49 años, la exjugadora de Las Leonas habló con Mario Pergolini en Otro día perdido (eltrece) sobre su presente familiar en Chile y recordó lo difícil que fue cerrar su etapa como deportista profesional.
“Para mí, el deporte fue una terapia de 20 años que me ayudó muchísimo”, contó durante la entrevista. En ese sentido, definió su retiro con una comparación que resume el vínculo que había construido con el hockey: “Estuve casada con el deporte 20 años y fue como un gran divorcio”.
La frase dejó en evidencia cuánto significó esa actividad en su vida. Elegida ocho veces como la mejor jugadora del mundo, la deportista pasó gran parte de su carrera dedicada a entrenar y competir al máximo nivel. Alejarse de las canchas implicó, entonces, cerrar una etapa que había sido fundamental en su identidad y comenzar a construir una rutina diferente.
Así es la vida de Luciana Aymar en Chile junto a Fernando González y sus hijos, Félix y Lupe
En la actualidad, Aymar vive en Vitacura, una comuna de Santiago de Chile, donde se instaló hace más de diez años junto a su esposo, el extenista Fernando González, y sus hijos, Félix y Lupe. La decisión de mudarse estuvo ligada a su historia de amor con el deportista chileno, con quien formó una familia.
“Conocí a Fer y nos fuimos a Chile. Estoy muy contenta, la vida la tengo armada allá”, contó sobre su presente. También explicó que viaja con frecuencia a la Argentina por sus compromisos profesionales y las charlas que brinda, aunque su vida cotidiana transcurre del otro lado de la cordillera.
Durante la conversación con Pergolini, la exjugadora también habló de la adaptación familiar y de cómo construyeron sus vínculos en el país vecino. “Yo hace 10 años que estoy y, la verdad, tengo mi vínculo muy armado. Hacemos los asados”, relató, al describir la vida social que consolidó con el paso del tiempo.
Sus hijos, por su parte, ya están escolarizados, una señal más de la rutina que la familia construyó en Chile. Sobre González, destacó el cariño que despierta entre quienes lo conocen. “Es muy admirado. La gente lo quiere mucho como persona, más allá de sus logros como deportista”, expresó.
Luciana Aymar y una vida abierta a nuevos cambios
Aunque encontró estabilidad en Chile, Luciana Aymar dejó en claro que no piensa su futuro como un camino definitivo. Cuando Mario Pergolini indagó sobre la posibilidad de volver a instalarse en otro lugar, respondió con una frase que refleja su manera de encarar la vida: “Como somos nosotros, ahora estamos ahí y un día podemos estar en otro lado”.
Lejos de las competencias que marcaron su carrera, la exjugadora mantiene su vínculo con el mundo deportivo a través de nuevos proyectos. Es socia y accionista de Women4Sport, una iniciativa que busca visibilizar las desigualdades que enfrentan las mujeres en el deporte.
A doce años de su retiro, Luciana Aymar transita una etapa distinta, con otros tiempos y prioridades. Su testimonio dejó ver que despedirse de una pasión puede ser tan movilizante como iniciar una nueva historia, y que incluso después de alcanzar la cima en una profesión, siempre hay espacio para reinventarse.
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