En medio de sus ocupaciones laborales y de sus habituales publicaciones solidarias en favor del rescate animal, Guillermina Valdés frenó por un momento su día para abrir su corazón ante sus seguidores. A través de una serie de historias grabadas en su cuenta de Instagram, la empresaria conectó su presente con sus raíces y sorprendió a su comunidad al repasar el profundo legado que le dejó su padre durante su infancia en Necochea. La modelo eligió un tono sumamente cercano, reflexivo y distendido para contar de dónde proviene ese costado protector, empático y solidario que demuestra a diario con las mascotas que más lo necesitan.
Guillermina Valdés: El recuerdo de su papá en Necochea
Con total naturalidad frente a la cámara, Guillermina Valdés explicó el origen genuino de su pasión por los animales y se refirió con profundo orgullo a la profesión que ejercía su papá. “Les quiero contar algo de dónde viene un poco este amor por los animales. Bueno, mi viejo era el mejor veterinario de Necochea de pequeños, de perros pequeños”, expresó la empresaria en uno de los videos compartidos con sus seguidores.
Además, destacó la enorme vocación de servicio que caracterizaba al veterinario y cómo dedicaba gran parte de su tiempo a ayudar a los animales más desprotegidos de la zona costera. “Fue uno de los primeros veterinarios que trabajó en la cooperativa de veterinarios de Tandil, que ayudaba a los perritos que estaban en la calle”. En la misma línea nostálgica, recordó su costado más altruista: “Perros quizás con una bala, operaba perros gratis, les hacía como el carrito cuando eran discapacitados, era un genio, genio total, absoluto”.
“San Valdés”, la leyenda urbana que dejaron sus actos
El pasaje más tierno y emotivo del relato llegó cuando Guillermina Valdés reveló un dato poco conocido y muy entrañable sobre el impacto imborrable que dejó su padre en la comunidad proteccionista de la ciudad. “A veces me dicen en CAN, en la asociación que sigue existiendo en Necochea que ayuda a los animales, me dicen que cuando un perrito está muy mal, le rezan a San Valdés”, contó con una amplia sonrisa de ternura. Entre risas, aclaró con total sencillez ante su público virtual: “Le rezan a San Valdés, me dice, que no tenía nada de santo, pero sí amaba a los animales, mi papá”.
Aprovechando el hilo de esta charla virtual, Guillermina vinculó el recuerdo familiar con su postura actual frente a la tenencia responsable y la importancia imperativa de dar una segunda oportunidad mediante el rescate. En ese marco, reconoció con absoluta honestidad que en su propia familia conviven distintas miradas y realidades, ya que una de sus hijas tiene un perro de raza. A pesar de esa elección hogareña, su mensaje principal sigue firme y claro: ella promueve activamente la adopción de animales rescatados y recuerda que la verdadera empatía hacia los seres vulnerables se cultiva desde el ejemplo cotidiano en cada hogar.
Hacia el cierre de su mensaje, dejó una reflexión contundente sobre la bondad infinita de las mascotas y cómo el trato hacia ellos define nuestra humanidad: “Hay que adoptar, hay que querer a los bichos. Hablan bien de nosotros, carajo. Y los bichos de la calle, mejor hablan de nosotros, eso quería decir”.
Con estas sentidas palabras, Guillermina Valdés logró conectar su pasado familiar con una causa que hoy define gran parte de su vida pública, dejando en claro que el amor por los animales es un legado que trasciende generaciones.
El extraño accidente de Maru Botana en MasterChef
De la herencia maya a las playas de Ibiza: cómo nació Zacbe, la marca de joyas de autor que rediseña el lujo artesanal
Antonela Roccuzzo vende su ropa usada: precios de sus mejores looks y opciones en marcas de lujo