domingo 17 de noviembre de 2019
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SALUD | 23-10-2019 10:16

La salud de Lourdes Sánchez: todos los detalles de su complicada operación

La bailarina fue internada de urgencia por una infección.

Días atrás Lourdes Sánchez tuvo que ser operada de urgencia: en una intervención que duró cinco horas debieron extirparle las trompas de Falopio y el apéndice a causa de una grave infección. En un principio, la bailarina de Showmatch había sido diagnosticada con un quiste ovárico que se suponía que iba a reabsorberse solo, pero el cuadro terminó por ser otro. ¿En qué consta y qué lo causa?

El doctor Santiago Artascoz, cirujano ginecológico mínimamente invasivo del Sanatorio Finochietto,explicó que este tipo de escenarios se dan por los estadios más complejos de “la enfermedad pelviana inflamatoria (EPI), que es causada en un principio por gérmenes de infección vaginal que pueden ser o no de transmisión sexual”.

De acuerdo con el cirujano laparoscopista de alta complejidad, la EPI “arranca con cervicitis (inflamación en el cuello del útero), después le sigue la endometritis (en el endometrio, la cara interna del útero)la salpingitis (en las trompas de Falopio)y posteriormente la peritonitis (inflamación del peritoneo, la membrana que cubre la superficie interior del abdomen)”.

Artascoz explicó que la EPI se divide en cuatro estadios:

EPI 1:es el estadio en que se presenta inflamación en el cuello del útero y/ o en el endometrio, sin reacción peritoneal. Normalmente se trata con antibióticos por vía oral y se controla a las 48 horas en los consultorios o en los servicios de emergencia.

EPI 2: en este estadio existe cervicitis y endometritis,  pero también se presenta reacción peritoneal, que se confirma al revisar el abdomen y realizar una maniobra para que se sienta si está irritado. En estos casos, se trata con antibióticos por vía endovenosa.

EPI 3: en este estadio hay presencia de cervicitis, endometritis y reacción peritoneal, pero se le suma un absceso (cúmulo de pus en una cavidad) en el tubo ovárico o en la trompa de Falopio. En este caso, la conducta es quirúrgica.

EPI 4: sumada a todas las características anteriores, se produce cuando el absceso se rompe o ya hay una diseminación abdominal de pus. En este caso también se requiere operar.

“La única EPI que puede tratarse con antibióticos por vía oral y mandar a la mujer a su domicilio es la EPI 1 sin factores de riesgo asociados, como antecedentes de otra EPI, que la paciente esté inmunocomprometida o que no se tenga posibilidad de seguimiento, como por ejemplo que no tenga los medios para volver al centro de atención. Cuando estos están presentes conviene ingresarlas y tratarlas con antibióticos por vía endovenosa”, remarcó el experto. “Siempre que se diagnostica la EPI 3 o EPI 4, la conducta es quirúrgica y tras la exploración laparoscópica, se toma la decisión de si, de acuerdo a lo que esté afectado, se debe extirpar una trompa, las dos, un ovario o el apéndice por ejemplo”, añadió. 

Artascoz aclaró que “cuando hay una infección abdominal, va a haber también un bloqueo pelviano, ya que por el pus, los intestinos van a estar pegados a los órganos genitales femeninos”. Por ende, el procedimiento “debe ser realizado por un cirujano entrenado en laparoscopía de alta complejidad para prevenir una cirugía abierta ante una resolución difícil o para no llamar a otro cirujano que  ayude a separar esas adherencias o bridas”.

¿Pero cuáles son los primeros síntomas de una EPI? Según explicó el expertosondolor abdominal, presencia de flujo que se constata con un examen ginecológico (colposcopía), posible apariciónde fiebre y de aumento de glóbulos blancos (leucocitosis) y dolor durantela movilización del cuello del útero cuando se hace un tacto vaginal (llamado signo de Frenkel).

El diagnóstico de la EPI 1 y EPI 2 es clínico y se confirma con un examen ginecológico, mientras que en el caso de la EPI 3 y la EPI 4 se constata por imágenes: una ecografía transvaginal o, en algunos casos, tomografía o resonancia. “La ecografía transvaginal va a demostrar si hay algún absceso o una rotura de este absceso”, destacó.

Pero la detección resulta un desafío, ya que al ser una infección pelviana, “existen muchos otros diagnósticos diferenciales con los que este cuadro se puede confundir, entre ellos apendicitis, diverticulitis e infecciones urinarias, embarazos ectópicos (los que ocurren en la trompa), folículos hemorrágicos sangrantes o una torsión de ovario, que puede verse como un absceso”. De hecho el cirujano señaló que que  como no siempre una EPI se muestra clara en un principio,” a muchas pacientes se las regresa a su hogar y el cuadro puede evolucionar”.

Por último, el médico enfatizó en que si la solución es quirúrgica “es importante que las intervenciones las realicen cirujanos laparoscópicos certificados y entrenados porque cuando el cuadro abdominal es muy complejo, se puede lesionar el intestino al tratar de separarlo o despegarlo”.


 

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